Correo, Cartas, fax, “e-mails” XLS 1370

EL BLOC DEL CARTERO

Cambios

Que vivimos tiempos de cambios algunos, radicales es cosa evidente. Que muchos de esos cambios representan mejoras y avances inconcebibles hace muy poco tiempo, también. Ahora bien, que la ecuación cambio = progreso se verifique siempre es cuestión más discutible. Como señalan nuestros lectores, que la actividad de muchos agricultores sea insostenible económicamente y acaben aserrando sus naranjos no parece que sea un logro. Como tampoco lo es que la desprotección de los trabajadores y la rebaja de sus condiciones laborales los deslice bajo el umbral de subsistencia, por más que algunos lo llamen ‘mejora de la competitividad’. Y menos aún puede celebrarse que a aquellos que emigran, forzados por la crisis, se les quite la sanidad. Aunque lo llamen ¿racionalización?

No hay Reyes para todos.Día de Reyes. Madrid. Media tarde. Después de una mañana feliz viendo cómo los niños de mi casa abren sus regalos, juegan, imaginan, salgo a la calle para acompañar a mi hija de ocho años a casa de una amiga. Por el camino, nos encontramos con una cola inmensa que da la vuelta a la manzana a la puerta de una parroquia. Familias enteras con hijos de todas las edades esperan pacientemente en un ambiente animado para recibir regalos, paquetes bien envueltos que son siempre una sorpresa, lo que toca; en ningún caso lo que los niños han pedido, han visto en la tele o han soñado. Mi hija me empieza a preguntar qué pasa, por qué hay tanta gente. ¿Cómo le explico que los Reyes no han venido para todos? ¿Que solo lo han hecho para unos pocos? alberto a. ramos hernández. madridEncima, les quitan la sanidad.¿Se han preguntado cómo se sienten los jóvenes españoles que han tenido que salir a buscar trabajo al extranjero? ¿Cómo se sienten al leer que en el BOE del 26 de diciembre, cuando todo el país estaba impregnado del espíritu de la Navidad, no solo no vuelven a casa, sino que el Gobierno de su país, es decir, España, les quita el derecho a la sanidad? Es decir, si permanecen más de tres meses buscando trabajo o haciendo un curso fuera de España, se quedan sin derecho a la sanidad. Aquí ha hecho uso de la tirita pública desde el jubilado extranjero hasta el último gato del callejón, pero ahora, nuestros mandatarios no solo se despreocupan del desempleo de nuestros jóvenes, sino que además les quitan la sanidad, esa que sus padres hemos contribuido a sostener durante cuatro décadas. ¿Hasta cuándo y hasta dónde vamos a aguantar tanto despropósito? Me indigna y me entristece profundamente saber que con mis impuestos se está financiando la sanidad a los grandes ladrones, a los asesinos múltiples y a todo tipo de gentuza, y que se les quite el derecho a la sanidad pública a nuestros jóvenes, que el único delito que han cometido es salir a buscar trabajo. Por cierto, me pregunto por qué esta noticia no sale en la portada de los periódicos para que la gente se entere de lo que se ha legislado con tanto espíritu navideño. mar eume vi. correo electrónicoSegurata, forma despectiva.No soy nuevo en esto de leer periódicos y revistas y sé que unas veces se está de acuerdo y otras no tanto con distintos artículos, tanto de información como de opinión. Hasta ahora, nunca me había dirigido a ustedes, pero varias veces había estado tentado de hacerlo. Aunque esta vez no me queda más remedio, pues nunca, y digo nunca, se había insultado o degradado tanto a un profesional y a su profesión como sucedió en su número 1376 de la semana del 5 al 11 de enero de 2014, en el artículo El difícil arte de ser segurata en China. ¿Segurata?, señor periodista. ¿Segurata? Esa es la forma despectiva con la que se dirigen a nosotros los delincuentes, a los cuales intentamos con nuestra mejor preparación y voluntad impedir que molesten, asalten y violenten a personas honradas como usted. Médicos, ¿medicuchos? Policías, ¿maderos? Periódicos, ¿periodicuchos? ¿Esta es la nueva forma de nombrar a los profesionales y sus medios en este país? Somos 200.000 profesionales de seguridad privada y nuestro título es el de vigilantes de seguridad, titulados por el Ministerio del Interior de España. Creo que merecemos mejor trato del que nos otorga. juan antonio r. garcía. collado villalba (madrid) La sociedad del ocio.En un futuro próximo, los avances tecnológicos serán de tal calibre que las sociedades darán un giro de 180 grados. Seguramente estaremos rodeados de máquinas con una inteligencia y precisión asombrosas, que serán capaces de sustituirnos casi al cien por cien en una buena parte de las tareas que realizamos actualmente. La medicina también experimentará avances espectaculares que afectarán a nuestra longevidad. Este cambio de escenario puede convertir a las sociedades del futuro en ‘sociedades ociosas’, con todo lo positivo y negativo que tiene este calificativo. Queda por ver cómo sustentaremos económicamente estos cambios, pero los retos que se plantean son apasionantes. La mutación tendrá todos los ingredientes para que las próximas generaciones vean nuestra actual forma de vida arcaica y mucho más alejada en el tiempo de lo que correspondería a los años transcurridos. Habrá que reinventar todo nuestro modus operandi actual, ya que desaparecerán o transformarán buena parte de los pilares actuales de nuestras economías. Esta transformación afectará a industria, turismo, transportes, educación La humanidad tendrá una oportunidad de oro para desarrollarse más justa y solidaria. ¿Seremos capaces de adaptarnos al cambio? j. garcía zarazaga. correo electrónicoEl campo, olvidado.Escribo esto porque es la única forma que tengo de hacer justicia. Mi padre tiene 70 años y es agricultor, sí, pero agricultor de los de toda la vida. de los de piel curtida a base de sol. Empezó a trabajar a los 15. Trabajó duro. Como su padre. Y el padre de su padre. Gracias a eso tengo una carrera y un buen trabajo. La naranja me ha dado todo lo que tengo. Pero desde hace unos años cultivar naranjas es una ruina. Ni siquiera se cubren los gastos de cultivo. Todo es cada vez más caro. Y en la cadena que comienza en el árbol, todos ganan más que el pobre labrador. Ningún gobierno ha hecho nada y rompe el alma ver la cantidad de tierras abandonadas cual erial, naranjos serrados Y como premio a toda una vida de trabajo, una jubilación de 601 euros. Algo está pasando en esta sociedad que se ha olvidado del campo, de la tierra y de ese viejo oficio que a todos nos da de comer. pepa romero. valencia

La carta de la semana

Por qué la he premiado Porque quizá sea cierto que el síntoma de que una sociedad está bien organizada es que los burros coman lo suficiente.

Cuando dejan de comer los burros. De pequeño, me contaban la historia de un aldeano que tenía un borrico que lo ayudaba en sus tareas. De vuelta a casa solía encontrarse con un vecino que siempre le preguntaba acerca del día de trabajo. El labrador, malhumorado, siempre respondía que mal, quejándose de lo poco que sacaba y de que la mayor parte iba al alimento del animal, que, según él, comía mucho. Un día, el hombre decidió dar de comer menos al pollino y así aumentar sus ganancias. Pasados unos meses, al encontrarlo su vecino tras la jornada, este se sorprendió al verlo inusualmente contento y le preguntó por ello. El aldeano, radiante, le respondió que el animal ahora apenas comía y su rendimiento era parecido. Al día siguiente, el borrico murió. Hoy día, las empresas intentan maximizar sus beneficios a costa de recortar el sueldo de sus trabajadores y funcionar con el menor número de personas posible. Quien no trabaja o gana lo justo gasta lo indispensable. Y serán esas propias empresas las que tarde o temprano sufrirán las consecuencias de la falta de consumo. Habría que recordarles que nunca es buena señal que los burros dejen de comer.david tuero rodríguez. gijón (asturias)