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El bloc del cartero

Cultura

Un joven lector, que por los datos que facilita aún anda a mitad de sus estudios universitarios, reflexiona sobre la importancia de la cultura en la configuración de una sociedad libre y próspera. A veces se pregunta uno por qué de forma sistemática prevalecen, en ciertos medios de comunicación, contenidos de ínfimo alcance intelectual y nulo conocimiento, mientras se desaprovecha día tras día el potencial de formación e información a la sociedad que esos medios atesoran. Hay quien dice que es que eso es lo que quiere la gente, pero también habría que preguntarse qué es lo que se le enseña a la gente a querer, desde pequeñita. Y así nos luce. La baja cultura acarrea baja civilidad y baja capacidad de producir. La cultura no es un lujo, sino el más descuidado de los productos de primera necesidad.

PolitiqueandoLos tiempos cambian, sí, no sabemos si para bien o para mal. A tenor de lo visto en la campaña de las municipales y autonómicas, ¿ustedes se imaginan a Joaquín Costa, a Sagasta, a Cánovas del Castillo, a Espartero, a O’Donnell, a Pi y Margall o al general Narváez, en vez de emitir discursos con enjundia política, cantando rap, o defendiéndose en sus asambleas con el y tú más , o callejeando en bicicleta para codearse con la plebe simulando una cercanía inusitada? Pues así es el escenario político actual, un circo en el que crecen los enanos, donde lloran los payasos, y la risa festivalera no mueve a los ciudadanos. ¿Qué piensan los candidatos de los partidos, que somos una sociedad insensata a merced de la locuacidad de sus representantes? Me temo que, en nuestra cultura cañí, aún tiene mucho que llover. Vicente Franco Gil. Zaragoza¿Terminar con el bipartidismo?Parece que la sociedad española quiere terminar con el bipartidismo, porque considera que, habiendo muchos partidos, entre todos podrían dar mejor solución a los problemas. Esto sería bueno y práctico si realmente hubiera una favorable disposición al diálogo para llegar a los acuerdos necesarios que mejoren la sociedad. Ahora bien, comparando otros países, como Italia o Inglaterra, veremos que a este último el bipartidismo le fue muy útil, aportó estabilidad a sus gobiernos y contribuyó al desarrollo económico del país, mientras que en Italia, debido a los desacuerdos políticos entre tanto partido, sus gobiernos casi nunca terminaron la legislatura. 60 gobiernos en 69 años de democracia. Esto no es bueno ni práctico para un país, solo interesa a los ministros y cargos políticos, que siguen cobrando sus correspondientes pagas aunque hayan ejercido el cargo solo unos meses. Por suerte para los italianos, acostumbrados a tanto cambio, llevan la economía del país por distintos caminos que la política. Si por el contrario en España queremos acabar con el bipartidismo para terminar con la corrupción, de la que todos estamos hartos, tengo mis dudas, ya que el mal está en las personas por falta de honestidad y no en los partidos. Tiempo al tiempo. Federico Barbero. Lobras (Granada)Defender la culturaDicen que el mayor grado de ignorancia se alcanza cuando se rechaza algo de lo que nada se conoce. Yo me pregunto por qué tanta gente se muestra tan reacia al saber. No todos los oficios implican encerrarse en un despacho a elucubrar sobre teorías metafísicas de la filosofía del derecho, pero creo que a toda persona le conviene formarse, leer habitualmente, aprender idiomas, ser crítico, cuestionar lo que oye y tener referentes intelectuales. Nuestros críos saben más de la vida de Belén Esteban que de Isabel la Católica, sitúan Guadalix en el mapa antes que Covadonga y bailan eufóricos el Quítate el top sin haber temblado jamás con la Novena sinfonía. Defender la cultura no es solo oponerse al 21 por ciento de IVA y hacerse la foto. Defender la cultura es participar de ella, difundirla, alentarla e incluso crearla. Procurársela a un hijo, además, es obligación inherente a la condición de buen padre. Cultura y esfuerzo son el fondo del que brota toda sociedad libre y próspera. Antes de criticar al prójimo, empecemos por uno mismo. Miguel P. ZaragozaLa chica de las fotocopias Yo era la chica de las fotocopias , me cuenta desde su cama del hospital La Paz, desde donde no la he oído proferir ni la más mínima queja, y eso que sus dolores deben de ser, con mucho, más agudos que los míos. Estoy en la otra cama y soy menos estoica. Le conoció allí en los sesenta, en la empresa donde él lleva ya 48 años. A pesar del dolor, no puede evitar que los ojos le sonrían cada vez que habla de su marido.  Él viene todos los días, muy pronto, y se sienta junto a su cama. A calmarla, a cogerle la mano, a mirarla con esos ojos de amor que han debido de mirarla siempre así durante los 38 años que ya llevan juntos. Son discretos, silenciosos, les gusta bromear, a pesar de la situación. Yo los observo desde mi cama y, cuando el dolor me lo permite, me meto un poco en esa burbuja de cariño que ambos disfrutan. He pasado la primera semana de enero allí, dando las gracias en silencio, porque no hubiera podido pedir mejor compañera de habitación. A veces me hago la dormida y se me escapan las sonrisas viéndolos. Ya da igual quién esté. Viene mucha gente a ver a esta mujer, y no me extraña. Si yo fuera su familia, no faltaría un solo día. Cuando pasas dos o veinte días en un hospital, se agradece tener compañeras de habitación como Pilar, inasequible al desaliento, discreta, infinitamente amable. Gracias, Pilar, a ti y a tu familia, por hacer que mi estancia en La Paz durante el mes de enero fuese mucho más agradable de lo que jamás pensé. Pepa López-Francos Hernández. MadridIrrupciones en el castellanoSoy un joven de Madrid y tengo la suerte de vivir en un país que goza de varias lenguas. Esta variedad es sin duda una riqueza que debemos preservar. Ahora bien, creo que deberíamos ser menos impulsivos y más racionales en su utilización. Ayer mismo, de camino a casa de un amigo salí de Madrid por la carretera dirección  A Coruña . De pequeño, siempre me extrañó ese trato de favor hacia la A6. no encontré otra carretera que añadiese cortésmente una preposición al lugar de destino. Antes de dirigirme allí quise informarme del tiempo, por lo que acudí a la página web de la Aemet. Curioseando esta, comprobé que podía consultar el tiempo que haría en Lleida, Ourense o en Illes Balears. Por su ubicación (no soy tan afortunado de hablar gallego ni catalán) intuí que la Agencia Estatal (no local ni provincial, siquiera autonómica) de Meteorología hablaba de Lérida, Orense y las Islas Baleares. Como estas, a diario observo numerosas irrupciones de otras lenguas en el castellano. Bajo el pretexto de la no discriminación, acabamos por violar la gramática de la lengua común. ¿Acaso no sería ridículo un titular alertando de los valores en la Bolsa de London ? ¿O un reportaje de las playas de Marseille ? Definimos justicia como la virtud de dar a cada uno lo que le corresponde. ¿No le corresponden al español sus nombres propios? José María Argüello Mur. Pozuelo de Alarcón (Madrid)

La carta de la semana

Lápiz, tinta. El otro día recibí una carta de un amigo y me emocionó. lápiz, tinta y el placer de escribir. Me recordó el placer de contar las cosas pausadamente, de releer entre líneas. Había olvidado la sensación de la pluma deslizándose calladamente sobre el papel, desgranando sentimientos. Cómo en cada rasgo hay una emoción contenida, de la que hacemos a otros partícipes, cómo dibujamos la existencia y en cada letra y en cada curva hay una huella y podemos volver a ellas, sin cobertura y sin Wi-Fi, sin banda ancha, sin megas ni fibra óptica. Te esperan calladamente, lápiz, tinta y todo un mundo de poesía. Hemos perdido ese placer ante la urgencia del martilleo sobre la pantalla de un smartphone, WhatsApps apresurados, mails amontonados, mensajes entrecortados de caligrafía cibernética, faltos de calor y telegráficos. Tiempos modernos que nos llevan acelerados ante tanto mensaje, a menudo, incoherente. Olvidamos la esencia, nos perdemos en la urgencia. Olvidamos vivir, saborear y emocionarnos. Lápiz, tinta y un trozo de vida en una hoja de papel. Begoña Álvarez Lechosa. Bilbao

Por qué la he premiado Por el redescubrimiento de lo vivido con intensidad, frente a lo que acumula la cada vez más somera inercia de los días.

XLSemanal agradece la colaboración de sus lectores premiando al autor de la carta de la semana con esta Phablet Fnac de 5″, valorada en 249,99 .