Correo Cartas, fax, ‘e-mails’ XLS 1455

El bloc del cartero

Impunidad

Uno de los requisitos para lograr una sociedad digna es que quien abusa de sus derechos y avasalla los de los demás no quede impune. Tiene que ver con la seguridad, pero también con la justicia y la libertad, que menoscaba como nadie quien impone ilegítimamente sus intereses al prójimo. Cuenta uno de nuestros lectores una historia que prueba que al menos hemos acertado a dotarnos de policías que entienden que su función es proteger y asistir a los ciudadanos, lejos de la funesta misión de otrora, consistente en vigilarlos. Otro, por el contrario, nos habla de cómo hemos elegido una y otra vez para representarnos a quienes solo representaban intereses espurios, y de las sospechas fundadas de que la aventura en la que está alguno de ellos busca en realidad la impunidad. Necio sería otorgársela.

Pablito,bibliotecarioLeo la carta en la que M. J. Viz Blanco reivindica el oficio de bibliotecario. Sonrío, pues me viene a la mente un e-mail recibido hace poco en un grupo de correo de antiguos alumnos de la institución internacional en la que estudié. En él, una exalumna del Reino Unido contaba estar buscando personas con experiencia en gestión de bibliotecas comunales. con la nueva legislación local del Reino Unido, las bibliotecas municipales ya no serán patrimonio público y se cederán a asociaciones o colectivos, que se encargarán de su gestión. Esto llevará a una precarización de la profesión. El estado neoliberal deja el patrimonio cultural en manos del llamado ‘tercer sector’. Es decir, en manos de aquellos con suficiente voluntad para dedicar su vida al beneficio común, que no público. El concepto de interés público está abocado a la desaparición en este nuevo paradigma de telerrealidad, donde, como dice Nacho Vegas, el problema es la ilusión de cooperación en la Red, la diferencia entre hacer las cosas juntos y hacerlas a la vez . Pablito no podrá ser bibliotecario de profesión, si acaso de vocación y sin remuneración. La cultura ya no será pública, ni siquiera espectáculo, sino colectiva. Veremos si resulta más cercana y participativa. Lucía Torres Gallego. Correo electrónicoLibertad de votoVive en un edificio de ocho viviendas, y en los últimos 30 años se han ido alternando la presidencia de la comunidad los del 1. A y los del 1. B. Los del A, cuando había dinero en la cuenta comunitaria, lo gastaban en viajes y mariscadas, y los del B, en mejorar su negocio, una churrería, y así obtener más beneficios. Los del 2. A también viven allí desde el principio y, aunque sabían del saqueo de los fondos, preferían vender su silencio a cambio de un plato de marisco o los churros de los domingos. El 2. B siempre ha estado alquilado por habitaciones para forasteros, que se contentaban con estafar a la comunidad la luz y el agua. El 3. A ha sido adquirido recientemente por uno que, al comprobar la falta de fondos, ha prometido, si lo votan, construir una piscina y un gimnasio con spa, pero no dice de dónde obtendrá el dinero. El 3. B también ha sido adquirido recientemente, pero por la hija mayor de los del 1. A, que aunque se ha beneficiado de los viajes y las mariscadas toda su vida, ahora propone una presidencia seria y responsable. En el 4. A vive desde hace poco un señor que también ha propuesto ser presidente, prometiendo arreglar todo con honestidad, pero va mucho a cenar a casa de los del 1. A y B. Y, por fin, en el 4. B vive el español con libertad de voto, ese que no le debe su puesto de trabajo a nadie, ni una subvención ilegal, o contrato amañado, y que en lugar de votar a alguno ha decidido vender el piso e irse a otra comunidad. Francisco Javier Fernández Mora. CórdobaUn sueñoLa llamada ‘crisis migratoria’ es, además de noticia, un preocupante problema político que aumenta por días. Europa se blinda ante la avalancha de inmigrantes que intentan colarse por las rendijas de cualquier frontera. La mayor parte de las escasas pertenencias que traen consigo la constituyen la ristra de desgracias y miserias que han ido acumulando desde los albores de su existencia. Buscan un tronco al que asirse a la desesperada y, lejos de tenderles una mano, los dirigentes europeos se reúnen para endurecer las medidas que frenen esta creciente presión migratoria y reforzar las barreras que les impida el fácil acceso a una vida digna para ellos y sus familias. Somos muchos y no queremos que nadie nos desplace de nuestra zona de confort ni compartir los recursos. Me pregunto qué hemos hecho nosotros para merecer el privilegio de tener cubiertas las necesidades básicas, aunque no estemos exentos de sortear dificultades, y qué delito habrán cometido los desgraciados que suplican nuestra ayuda y, en algunos casos, se topan con situaciones de insolidaridad e inmisericordia. Me horroriza pensar los padecimientos que dejan atrás para intentar alcanzar un sueño que a tantos les cuesta la misma vida. Maribel Núñez Arcos. BadajozCorrupción en CDC El registro de la sede de CDC es la última de una larga serie de noticias de corrupción que proyectan su sombra sobre quienes han gobernado Cataluña durante décadas. Adigsa, Casinos, Clotilde, sanidad, fondos europeos, prótesis caducadas, Treball, ITV o el famoso tres por ciento (o 20) son solo algunos de los escándalos de corrupción que jalonan la trayectoria convergente. Da la impresión de que algunos habían querido convertir Cataluña en su cortijo privado, en el que ellos sacaban tajada de adjudicaciones y contratos públicos. Y ahora, una vez descubierto el pastel, quieren un estado propio . Con una hacienda propia , una policía propia y una justicia propia ; es decir, todo bien controlado por ellos mismos. Tienen prisa , dicen. Que les pillan.  Francisco Gombau. GeronaMe siento seguroEn la madrugada del 26 de agosto, mi hijo y dos amigos, todos menores de edad, volvían caminando de la feria de Almería. De repente, fueron asaltados por la espalda por un grupo de unos ocho maleantes; todos ellos, mayores. A mi hijo le dieron un puñetazo en la boca que lo derribó al suelo, donde su agresor lo pateó, solo para robarle su teléfono móvil. Pidieron ayuda y un ciudadano anónimo los socorrió, llevándolos a la comisaria de la Policía Nacional, desde donde se me telefoneó para que acudiera para estar con mi hijo y presentar una denuncia. Desde que recibí la llamada de la Policía hasta que llegué a la comisaría, solo pasaron 30 minutos. En ese tiempo, la Policía ya había identificado y detenido a tres de los agresores, uno de ellos el que agredió a mi hijo, y recuperado su teléfono móvil. Mi hijo y yo nos sentimos en todo momento informados, protegidos y atendidos, no solo con profesionalidad, sino también con una gran dosis de humanidad por parte de todos los agentes que nos atendieron en las diligencias. Gracias al ciudadano que socorrió a mi hijo, gracias a sus amigos (la solidaridad humana aún existe) y gracias a la Policía Nacional por proteger no solo a mi hijo, sino a toda la sociedad española. Gracias por hacerme sentir seguro en las calles de mi ciudad.  José Sánchez Pérez. Almería 

La carta de la semana

A ambos lados del mostrador.Trabajo para la Administración, atiendo a personas. Ese día acudía con prisa y con un estado de ansiedad importante a una oficina de Hacienda. Me atendió de forma pausada, explicándome con paciencia cada apartado de un impreso engorroso de rellenar. Sobrepasó su horario de atención al público, se aseguró de que yo lo entendía todo. Días después, al entregar yo el impreso, repasó de nuevo con paciencia y delicadeza cada hoja y comprobó que no hubiera errores. Su actitud fue un bálsamo para mí. Volví una tercera vez. Agradecida, le dije que había conseguido mucho más que realizar su trabajo, que por aquellos días mi estado de ánimo estaba resentido, y que su atención y su trato exquisito eran una de las mejores cosas que me habían ocurrido. No se limitó a agradecérmelo. Se levantó, rodeó su escritorio y me abrazó. Me dijo que yo también le acababa de alegrar la semana. Y yo lloré (soy muy llorona). Pienso en mi trabajo, en cualquier trabajo, que tantas veces va más allá de la simple obligación. Trabajar con personas no es fácil, pero sigue dándonos las mayores satisfacciones.Aurora Madrid Conde. Basauri (Vizcaya)

Por qué la he premiado Por señalar, a una sociedad acostumbrada a pedir, uno de esos detalles donde lo que nos toca es poner de nuestra parte.

XLSemanal agradece la colaboración de sus lectores premiando al autor de la carta de la semana con este Fnac Smartphone 2 4″, valorado en 139,99 .