Lobos

EL BLOC DEL CARTERO

Los llamamos “lobos solitarios”, con cierta desconsideración hacia un animal que jamás mataría como ellos, por el afán de causar la máxima destrucción posible y aceptando la propia muerte en el envite; el lobo, cuando mata, lo hace tan solo para sobrevivir. Son el arma secreta y aterradora del enemigo de esta guerra asimétrica en la que los drones invisibles pulverizan a sus líderes en cuanto asoman la nariz, y alguna que otra vez hay gente inocente alrededor y el misil del dron no distingue. Se buscarán esa justificación o cualquier otra: los anima el odio, el rencor, el ansia de desquite. No puede negociarse con quien ya ha pasado la raya: ahí ya solo cabe lo que hicieron los policías de Niza que pararon el camión a balazos. Alguien, no obstante, debería aplicarse a reducir la cantidad de odio en circulación.


 

No son vacaciones.

Todos los días nos recoge y nos lleva a nuestro destino. A cada niño que sube al autobús le dedica una sonrisa y unos «buenos días». Enseguida nos ponemos en marcha y en 20 minutos nos deja en el sitio y, puntual, siempre nos viene a recoger cuando acabamos. A partir de mañana, en cambio, le dan vacaciones y ya no creo que lo volvamos a ver, ni yo ni los niños del campamento. Por curiosidad, le pregunto qué va a hacer en vacaciones. Me contesta que no son realmente vacaciones. En realidad, lo mandan al paro. Con suerte, lo volverán a llamar en septiembre, cuando los colegios y la universidad vuelvan a estar activos. «Aunque lo más probable es que me llamen en agosto para algún trabajillo», me dice. Seguramente sea algún grupo de chicos que llevar de fiesta o cosas por el estilo. No son encargos bien pagados, pero no tiene opción. Si no los acepta, seguro que no lo llaman en septiembre. Por suerte, su mujer tiene trabajo durante sus “vacaciones”, porque sus hijos no dejan de comer en julio y agosto. Me despido de él con una sonrisa triste, pero deseándole, de todo corazón, buena suerte. Guillermo Nevot Sánchez. Zaragoza

 

La carta de la semana

Por qué la he premiado…
Por trasladarnos esta pequeña historia, que forma parte de nuestro paisaje y ayudará a valorar sus vacaciones al que las tenga.


A continuación el resto de las cartas de la semana

Tanto tienes, tanto vales

Tras ver el telediario de la tarde del domingo, en que unas tres cuartas partes del mismo fueron dedicadas a describir la agenda del mandatario estadounidense durante la visita de 21 horas a España, me quedé con ciertas dudas: ¿cuántas veces y a qué horas acudió Barack Obama al servicio? En realidad, me vino a la cabeza un estupendo vídeo de Unicef grabado en la calle y en un restaurante de la capital de Georgia donde, con claridad y contundencia, puede observarse la reacción y el trato dispensado por la gente a una niña cuando está limpia y bien vestida o sucia y con ropa vieja. Tanto en el ámbito político como en el social, hay presencias que pasan prácticamente inadvertidas y otras que monopolizan el espacio informativo, es lo que tiene ser recibido por la puerta principal o por la de servicio. Ya lo dice el refranero, «tanto tienes, tanto vales». Así va y está el mundo. Alejandro Prieto Orviz. Gijón (Asturias)


 

Gracias por el apoyo

En relación con la carta titulada Desaire inglés, en XLSemanal 1498, nos gustaría explicar que solo diecisiete millones de británicos votaron por el brexit. Dieciséis millones votaron por la permanencia. De una población de 65 millones. Muchas dudas están surgiendo dentro de los diecisiete millones debido a las mentiras dichas por los líderes antes de votar. Tenemos que esperar y ver lo que va a pasar, pero nosotros estamos con Europa para siempre. Creemos que las personas que votaron por el brexit nos han impuesto mala fama. «Nunca en la historia humana ha causado una pequeña minoría tanto daño a una mayoría. Hablar es mejor que luchar». Saludos y muchísimas gracias a nuestros amigos por el apoyo y la paciencia, queremos seguir viviendo en esta parte de España tan especial con su gente simpática y maravillosa.  Colin R. Stewart, Cartagena (Murcia)


Como hormigas

El reportaje sobre el Sudán arrasado me subleva. Cientos de “hormigas” en filas para recoger algo de ayuda humanitaria. De un país joven abortado por las guerras entre etnias rivales. Otra vez los “señores de la guerra” desatan a los cuatro jinetes del Apocalipsis con asesinatos, violaciones y destrucción. Cumplen al pie de la letra la máxima diabólica de «cuanto peor, mejor». No echo la culpa a las potencias occidentales contra las que nos manifestamos cuando intervienen ignorando que no hay guerras limpias. De lo que sí tenemos responsabilidad es de haber aceptado mansamente y difundido las «ideologías de la despersonalización», que tratan a las personas como hormigas, en regresión con lo alcanzado con tanto esfuerzo por la cultura judeocristiana que valora a cada persona. Porque aquí también intentan tratarnos como hormigas del consumo de la cultura de la muerte y del hombre sin Dios. Y eso ha llegado a las mentes sanguinarias de los “señores de la guerra”. Javier Ortigosa. Pamplona


 

OVNI

Veo extraterrestres por todos los lados. Conducen coches, trabajan en oficinas, llenan los centros comerciales… Como no conocen este planeta utilizan máquinas para hacer su vida sin tener contacto con esta realidad. Con ellas se sacan fotos sin cesar y las envían a sus planetas de origen. Son como turistas, pero de esos que llegan al país de destino solo a pasárselo bien y evadirse, sin ser conscientes de dónde están. Solo espero que un día, ojalá que pronto, cojan sus platillos volantes y vuelvan a su lugar de origen. Tania Castrillón Sánchez. Sada Lla Coruña)


 

El poder de la carne

Recuerdo una película fantástica de los años ochenta sobre un forzudo guerrero con su espada de acero y los malvados queriéndole arrebatar el secreto de tan valiosa aleación. Pasaron los años y al líder ya no le interesaba el acero porque vio que el verdadero poder radicaba en la carne: con unas palabras era capaz de inducir al suicidio a sus fieles seguidores. Ahora, la realidad supera a la ficción. Con lo de Niza, ¿qué va a hacer el presidente François Hollande? ¿Mandar más aviones a Siria? ¿Todavía no se ha dado cuenta de que a esta gente no se la vence con las armas? El yihadismo ha ordenado matar infieles por todo el mundo y con cualquier medio disponible. Tenemos las de perder: hay muchos “lobos solitarios” y están esparcidos por el planeta en standby hasta que les toque su turno. Habría que preguntarse: ¿a quién beneficia esta situación? No hay que ser una lumbrera: con un par de atentados más se “convencerá” a la sociedad para quemar mezquitas (de momento Donald Trump está subiendo enteros). Rafa Zamora Sancho (San Sebastián)