Divisiones

EL BLOC DEL CARTERO

Preexistente o sobrevenido, real o artificial, natural o forzado, que España tiene un problema constitucional es cada día más notorio. Ya sea por su condición histórica de tierra de marca o frontera (marítima y terrestre), ya por esa planificada invasión de andaluces y extremeños que alguno aún denuncia (por más que haya apellidos como Sánchez o Rufián en primera fila del independentismo), tampoco cabe duda de que Cataluña es un espacio ampliamente dividido entre quienes niegan su vínculo con el territorio colindante y quienes sienten que la catalanidad es una forma de lo español. Ante este doble desafío, hay quien opta por cerrar los ojos a la realidad incómoda y quien los cierra para ver un universo paralelo. Irracionales y pueriles son ambas actitudes. De ahí no vendrá solución alguna.


 

La carta de la semana

Siete días sin móvil

Cuando llegué a casa y comprobé que había olvidado el smartphone en mi lugar de trabajo (a 600 kilómetros), parte del mundo se me vino encima. Sobrepuesto del microinfarto inicial, y sin otro remedio que enfrentarme a la semana sin WhatsApp, Facebook, e-mail, noticias en tiempo real y demás ventajas de tener Internet a mano, me he visto obligado a dedicarme a hablar con mi familia sobre nosotros, sobre cosas, a reír con ellos; a quedar con amigos y estar con ellos, solo con ellos; a llevar a mi hijo al parque y descubrir que le gusta que lo mire y esté con él, no que comente que estoy con él y suba una foto, y que por eso me llamaba constantemente. Me he dado cuenta de que la comida está mejor caliente y disfrutando la compañía. No he podido dormir leyendo las últimas noticias del día, pero he podido hacerlo abrazando a mi mujer aún despierta. También he descubierto que España sigue sin Gobierno y todos lo siguen sintiendo mucho, y no me ha hecho falta consultar cada cinco minutos la última hora al respecto. Dicen que el smartphone (o su mal uso) te acerca a quienes están lejos y te aleja de quienes están cerca, y, hoy por hoy, puedo dar fe de que es una frase acertada. Álvaro Martínez Gallego. Alcantarilla (Murcia)


 

Por qué la he premiado…
Por ofrecernos ejemplos y referentes positivos, ahora que tan necesitados andamos, y hallarlos donde menos se cree.


 

A continuación el resto de las cartas de la semana.

Prácticamente agotado

En una terraza de la plaza del ayuntamiento de Lugo, tomando un café, coincidimos con un mitin que abría la campaña electoral de un partido político de cara a las elecciones para formar nuevo gobierno autonómico. Dada la escasa afluencia de personas en el acto (protagonizado por una formación con gran relevancia en el escenario político nacional y regional), podría decirse que es un formato prácticamente agotado. Quizá convenga introducir alguna innovación, como hacer debates públicos entre distintos candidatos con la posible intervención espontánea de los ciudadanos. No sé si tendría una influencia positiva en la capacidad de captación de votos, aunque habría una mayor concentración de ciudadanos interesados en participar. Alejandro Prieto Orviz. Gijón (Asturias)


 

Mahdi

Llevaba ya más de tres semanas en el campo de refugiados y nada había conseguido hacerme llorar. Había demasiado trabajo. Ya habíamos pasado por un intento de suicidio en nuestra primera semana, por una llamada a la ambulancia que al saber de dónde llamábamos se negó a aparecer, por un servicio sanitario de emergencias que dijo a nuestros pacientes que los griegos eran su prioridad y no los refugiados, y por un sinfín de atrocidades que escuchamos en la consulta. Entonces, Mahdi me cogió de la mano con todo el ímpetu de sus once años y tiró de mí hasta que lo seguí. Me llevó a toda velocidad por un laberinto de tiendas de campaña hasta una pequeña caseta. Dentro había un platito con comida, otro con agua (elementos que escasean en el campo), y el cachorro que el día anterior él y sus amigos habían rescatado de las vías del tren. Con su poco inglés aprendido para hablar con nosotros, me contó que había preparado todo aquello, que le había llevado una manta y todos sus peluches al perro para que no sintiera frío por la noche y no estuviera solo. Entonces no pude reprimirme, y bajo las gafas de sol que me escudaban mis ojos se encharcaron. Quien no tiene nada aún es capaz de darlo todo sin pedir a cambio, aquel a quien tantas veces se le negó refugio es capaz de acoger. Mahdi me demostró que queda esperanza, y por ella vamos a luchar. Laura Múgica Rubio. Zizur Mayor (Navarra)


 

Pediculosis

Los escolares están a punto de comenzar las clases. Además de alumnos y profesores, otros personajes menos deseados están también en la rampa de salida. Los piojos son incondicionales cada nuevo curso escolar. La pediculosis se ha convertido en una afección tan asumida como la gripe o la varicela, pero puede llegar a ser más antipática y embarazosa, hasta convertirse en una pesadilla. Los piojos de antes eran analfabetos, los de ahora sacan buenas notas porque aprovechan el curso de principio a fin. Ya me contarán ustedes de dónde salen estos bichitos para asentar sus colonias en los colegios, creciendo y multiplicándose en progresión geométrica, como si no hubiera un mañana. Yo tengo mi propia teoría sobre esta planificada epidemia, que cada cual reflexione y saque sus conclusiones, sin perder de vista quién obtiene pingües beneficios de la venta de remedios para combatirla.  Maribel Núñez Arcos (Badajoz)


 

La manipulación de la Diada

La Diada es algo curioso. No conozco ningún otro sitio del mundo donde se celebre una derrota ni donde la historia sea tan manipulada presentando a los defensores de Barcelona y a su líder Rafael Casanova como supuestos mártires independentistas. Nada más lejos de la realidad. Casanova ni fue mártir ni fue independentista. Murió en la cama a los 83 años. Y se sentía tan orgulloso de ser español que, junto con sus generales, llamaba a los barceloneses a «luchar por nosotros y por la nación española». Lamentablemente, cada 11 de septiembre la mayoría de los catalanes, que no somos nacionalistas, debemos aguantar una fiesta que nunca hemos sentido como nuestra, un auténtico aquelarre de odio y resentimiento contra el resto de España basado en una burda falsificación de la historia. José Ginés (Barcelona)