Prácticas

BLOC DEL CARTERO

Lo malo de tantos siglos de civilización y tantas décadas de publicidad es que nos hemos convertido en unos maestros de enmascarar realidades con el lenguaje. Uno de los ejemplos más lacerantes de los últimos tiempos son esas ‘prácticas’ que so capa de la formación del que las hace encubren su utilización pura y dura como mano de obra no remunerada. Cuesta disentir, sea cual sea la excusa piadosa o conveniente que cada cual se busque, del lector que esta semana alude al fenómeno para concluir que todo trabajo que presta una utilidad al empleador (y alimenta su beneficio) debe ser retribuido, sin buscarse coartadas para privarlo de salario y convertirlo en una forma amable y didáctica de esclavitud (o no tan amable ni tan didáctica). Quien ignora eso ignora mucho. O todo.

LA CARTA DE LA SEMANA

Una verdadera bailarina

Soy esa persona que a los catorce años se pasa horas y horas, día tras día, entre cuatro paredes rodeada de gente como yo, con los mismos sueños, las mismas esperanzas y, lo más importante, la misma valentía por seguir luchando por lo que realmente queremos. Somos simplemente pequeñas figuras que se mueven al ritmo de una melodía, acompañada con una voz rígida y llena de disciplina animándonos a mejorar. Únicas personas que creemos que el dolor, las heridas y la sangre son símbolo de mejora y esfuerzo. Tenemos la sensación de volar y flotar por nuestro propio mundo y de ir vestidas con prendas realmente originales. Y que todo ser humano sabe que nuestra real pasión es estar rodeadas de focos y expectación, sobre algún teatro o salón de baile donde poder mostrar todo lo que sabemos y a la vez sentimos. Esto es realmente la vida de una verdadera bailarina. Luz E. M. (Valencia)

Por qué la he premiado… Por mostrar a otros, desde el ejemplo de su juventud, el valor del esfuerzo, la determinación y la pasión


Prácticas no remuneradas

Hay profesiones que por sus condiciones más duras bien pudieran situarse unas por encima de otras en una supuesta escala. Por ejemplo, la hostelería, donde se trabaja de pie en turnos casi siempre partidos, incluyendo noches, fines de semana y festivos; con toda clase de gajes del oficio, desde cortes en las manos hasta quemaduras, pasando por hinchazón de pies o toda suerte de dolores de espalda. Y, entonces, ¿quién es el valiente chef de cocina que les explica a los padres del alumno en prácticas que lo hace sin cobrar un euro? ¿Que tras pagarle estos los cursos, material académico y uniformes, ahora su chaval no saca ni para el bus? Los empresarios se escudan en que son los noveles los que deben dar las gracias por dejarles adquirir experiencia en sus renombrados restaurantes, ya que las mejores condiciones vendrán cuando puedan incluir esa experiencia en sus respectivos currículos. No hay excusa, cualquier persona que desempeña un trabajo ha de ser retribuida, viéndose recompensado su esfuerzo como estudiante y luego como trabajador, ya que no se le pagará por sus méritos, sino por el irrecuperable tiempo de su vida invertido en pos del beneficio ajeno.
Óscar Camiño Santos (La Coruña)


Luego nos extraña

Hace más de veinte años que soy filólogo hispanista. No he tenido la suerte de trabajar ni una sola vez en algo relacionado con mi carrera, salvo impartir clases de Lengua, Literatura y Latín a particulares. Con estupor, observo que en titulares de informativos de televisión e Internet se cometen bastantes faltas de ortografía. A la vez veo cómo se promocionan carreras de ciencias en detrimento de las de letras. A nuestros adolescentes se les vende que tendrán un futuro laboral mejor si eligen algo relacionado con las nuevas tecnologías, obviando que las relaciones personales son más auténticas cuando se tiene un mínimo de formación en las destrezas lingüísticas. Muchos menores de tres años aprenden antes a manejarse en el móvil de sus padres que en aprender el uso correcto de nuestro idioma. En las terrazas de los bares se les ve con la tablet o jugando en el smartphone para que se estén quietecitos. Luego nos extraña que de mayores sean víctimas o agresores con sus semejantes cuando por fin tienen móvil. Francisco Javier Gamón, Plana (Zaragoza)


Corruptos, cínicos e insensibles

«Habiendo desaparecido del mundo la caridad, la lealtad y la verdad, comenzaron a reinar en él la mala voluntad, la injusticia y la falsedad. Entonces se hizo necesario que la justicia se reinstaurase. Por esta causa el pueblo fue dividido en grupos de mil, y de cada mil fue elegido el hombre más afable, más sabio, más leal, más fuerte, con más virtudes y buenas costumbres. […] Y de la misma manera que el yelmo tiene que estar en el lugar más alto del cuerpo, así el caballero tiene que poseer coraje para amparar al pueblo y no consentir que rey ni cualquier otro lo pueda dañar». Al hilo de esta lectura (Capítulo II de Tirante el Blanco, de Joanot Martorell; Valencia, 1490) se me ocurre que también hoy, que como entonces han desaparecido la caridad, la lealtad y la verdad, no nos vendría mal el socorro de algún tipo de caballero, defensor y azote de los corruptos, cínicos e insensibles gobernantes. Gerardo Seisdedos (Correo electrónico)


La figura del profesor

En el último tiempo los profesores han asistido, impotentes, al deterioro de su imagen. A ello se refirió ya en 1975 el eminente pedagogo Víctor García-Hoz: «Desde ser una actividad tranquila, de dedicación sosegada al cultivo de la ciencia y a las relaciones cordiales con quienes quieren adquirirla, ha pasado a ser una profesión esquinada, poco comprendida, mucho menos agradecida, en la que la dureza ha penetrado hasta la entraña del profesor. Con todas estas circunstancias, ¿se estará creando una nueva clase abrumada por la inutilidad de sus esfuerzos, sin ilusión en su quehacer, frustrada en su vocación?». Los profesores se siguen sintiendo criticados y culpabilizados por quienes menos esperaban: los padres de sus alumnos. La tradicional confianza y colaboración de los padres en los profesores está desapareciendo, condenándolos así a una injusta y dolorosa soledad. Jesús Martínez, Salt (Gerona)