Babel

BLOC DEL CARTERO

Pudiera ser que lo que sucede entre nosotros de un tiempo a esta parte tenga que ver con la confusión de lenguas, con ese expresarse bajo códigos dispares que según el relato bíblico tiene su origen en el castigo divino por la soberbia de alzar la torre de Babel. Pudiera ser que esa confusión, en parte espontánea y en parte alentada por quienes esperan ganancia de la incomprensión y su peor secuela, el enfrentamiento, sea el primer escollo que nos toca superar. Y la modesta proposición que contiene la carta de la semana no puede ser más razonable y conveniente: hagamos de todas las lenguas de cada uno (como de veras lo son si aspiramos a estar juntos). Tendría la virtud de desmovilizar rencores y también se lo pondría más difícil a quienes quieren que la palabra desuna lo que podría conectar.

LA CARTA DE LA SEMANA

Hermanados por los idiomas. Y si dotáramos a las lenguas oficiales de España del poder que tiene la música, el lenguaje universal, para hacer que las personas se entiendan? En España, históricamente hemos convivido con la idea de independencia, causa por la que aun se ha llegado a utilizar la violencia. La solución a esto, como en otros muchos casos, puede pasar por la educación. incluir el gallego, el vasco y el catalán y sus variedades, el valenciano y el mallorquín (como las define la Real Academia) en los diversos curricula escolares, de modo que todo discente aprenda en la escuela las lenguas cooficiales, puede infundirnos una dosis de solidaridad que los españoles necesitamos más que nunca. La cuestión no es santificar o demonizar la intención de independencia. es defender la hermandad entre las personas aunque, en principio, no hablen la misma lengua; aunque dejaran de pertenecer al mismo país. Es procurar el acercamiento entre todos. Es evitar el uso de las lenguas como causa de enfrentamiento; y permitirlo como herramienta para el entendimiento. Es musicalizar, universalizar nuestra diversidad lingüística; es aprender las lenguas de nuestro país para llegar a comprendernos mejor. Gabriel Barbero Consuegra, Úbeda (Jaén)

Por qué la he premiado… Por la sabia y sencilla sugerencia, que tiene la virtud adicional de ir a contracorriente de quienes tanto desean enfrentar y dividir


A continuación el resto de cartas de la semana.

No pasa nada

Ayer estaba mi sobrino jugando con un balón de pilates. Tiene tres años y una pelota tan grande era una fascinación. Probando a echarse encima, como era de esperar, perdió el contacto con el suelo y se cayó de lado. Todo sucedió deprisa: la cara de susto del niño, los padres -se ve que ya puestos de acuerdo de otras veces- y después todos nosotros, que nos sumamos, nos pusimos a aplaudir y a reírnos y mi sobrino, viendo que no pasaba nada, se levantó riendo y siguió con el balón, jugando a echarse encima. Me vino a la cabeza una sesión que Juanje Velasco le dio a unos adolescentes, donde les explicaba que en la mentalidad americana más emprendedora, cuando montas una empresa y cae, no pasa nada, se rehace y tiras ‘palante’ con el siguiente proyecto. En cambio, en nuestras latitudes, del que cae se hace leña, como dice el refrán. Hablaba después con uno de esos chavales y coincidíamos en que hoy en día la búsqueda de éxito nos paraliza. Pero hay que moverse, arriesgar, meter la pata y luego sacarla y saber que no pasa nada. José María Cruz, Jerez de la Frontera (Cádiz)


 Cuidemos el español

Llevo años viendo que, cada día que pasa, menos interés ponemos a la hora de hablar o de escribir. Leo a diario escritos oficiales de juzgados, ministerios, direcciones generales, redactados y firmados por personas con más estudios y preparación que yo, y me quedo perplejo por el desinterés en la confección de los mismos. Hoy en día, lo habitual es decir una palabrota cada cierto número de frases; utilizar latiguillos, tópicos y frases hechas; palabras empalagosas y comportamientos artificiales (que vayas a tomar un café y te digan seis veces ‘caballero’), y utilizar anglicismos que no sabemos ni qué significan. Cuando crea que he avanzado bastante en mi idioma, posiblemente me dedique a desoxidar y perfeccionar el inglés que aprendí en el colegio. Mientras tanto seguiré perfeccionando lo primero que me enseñaron, y seguiré siendo un purista o un raro. Óscar Francisco Martín Luis (Correo electrónico)


Complemento salarial

Somos muchos los jóvenes que luchamos por encontrar un empleo estable que nos permita alquilar un piso compartido o disponer de coche propio, ya que en muchas ofertas de empleo piden cambio de residencia o poseer vehículo. Pero también son muchas las ofertas que no cubren estas necesidades, aun exigiendo graduado, máster, tres años de experiencia continuada en las funciones a desempañar y, por supuesto, idiomas. Si las empresas no están dispuestas a subir sus ofertas económicas y nosotros no podemos aceptar puestos que no cubren nuestras necesidades básicas, cómo vamos a llegar a tener años de experiencia. El complemento salarial que se cocina en el Congreso para menores de 30 años que «trabajen y estén formándose» puede venir bien, pero ¿y los que no cumplan los requisitos porque ya se han formado y trabajaron simultáneamente, y ya superan los 30 viendo caer su motivación cada día porque la situación no mejora? Leticia Río Dovao (La Coruña)


Nuevo ‘demos’

Con motivo del procés de independencia puesto en marcha por el Govern de Catalunya, conviene romper la confusión que algunos buscan. Lo cierto es que se lleva camino de contraponer la seguridad de las leyes a la incertidumbre y confrontación. El político eficaz y responsable no debería acomplejarse ante el populismo de los manipuladores de la opinión general y el oportunismo de quienes sustituyen las pautas de la democracia por las de la demoscopia, el nuevo demos. El marketing, la psicosociología de masas, el manejo de medias verdades, mentiras y posverdades… corren el riesgo de imponerse a una democracia que es necesario defender. Carmelo Carrascal Aguirre (Correo electrónico)


Desde dentro

Desde el interior de una ambulancia se percibe el mundo tal vez de forma peculiar: valoramos a un paciente que llora angustiado y preocupado. Le duele. Piensa que va a morir. Desde dentro, mirando hacia fuera, vemos a unos jóvenes poniendo en peligro su salud (o, a veces, la de los demás). Allí dentro, rodeados de máquinas que pitan, goteros, agujas y material médico, uno es consciente de su propia fragilidad. Se ve sangre. Se ven las consecuencias de la corrupción, de las injusticias, de los problemas sociales y personales, de los excesos, de las cargas, de los abusos y del azar. Nos hacemos conscientes de cómo avanza la vida y de cómo se pone en peligro. Y entre burlas, agradecimientos, agresiones, despechos y miles de reacciones diversas, uno que mira al exterior desde su ambulancia, viendo el padecimiento de otro en sus manos, mira también dentro de sí. ¿Y qué ve? Que, en el fondo, nadie desea más que la felicidad y todos vemos pasar los días anhelando justicia, paz, salud y amor, a pesar de lo que encontramos. De lo que encontramos, mirando hacia fuera, desde nuestro interior.  Samuel García Moreno (Logroño)


Un perro negro

Hace dos días se proyectó en La 2 el documental Hitler contra Churchill: el combate del águila y el león, que revalorizó el criterio que tenía sobre el diplomático inglés, al que relacionaba con su cara regordeta a lo Oliver Hardy, su puro, su sonrisa y sus famosas «blood, toil, tears and sweat». Poco más sabía de él, bueno sí: que después de ser aclamado tras la victoria perdió las elecciones de 1945. Sin embargo, esta mañana en una visita médica, el doctor tenía sobre la mesa unas tarjetas que animaban a ver un vídeo de la OMS, Yo tenía un perro negro llamado depresión, en el que se recordaba que Churchill sufrió en varios momentos de su vida tan graves depresiones que las llamó «su perro negro». Recordé el documental: su postración tras la batalla naval de Los Dardanelos o tras su derrota electoral. Comprendí un aspecto de la biografía de Churchill que ignoraba y que hoy revaloriza su estima. su lucha contra una enfermedad que avergüenza y hace sentir diferentes. El ejemplo de este héroe, sus ganas de vivir, debe animar a que se puede controlar «el perro negro» de la depresión. Gracias a todos los facultativos que tenéis en vuestra mesa y en vuestra cabeza ideas para animar, como esa tarjeta sugiriendo ver un estupendo vídeo. Javier Fatás Cebollada (Zaragoza)


El bolígrafo

Tengo por costumbre al recibir el XLSemanal ir directo a La carta de la semana. El nivel de las premiadas es altísimo por su contenido y por su emotividad. Un ejemplo es la última premiada, bajo el título de Pacientes y profesionales, del vallisoletano Jesús del Río Moro. Pero ¿qué sabemos sobre tan codiciado premio? Acudo a Internet y leo: «Análisis anatómico del objeto: un bolígrafo o birome (nombre dado en Argentina) o esferógrafo es un instrumento de escritura. Se trata del más popular y utilizado del mundo, y se caracteriza por su punta de carga, que contiene una bola generalmente de acero o tungsteno que, en contacto con el papel, va dosificando la tinta a medida que se hace rodar, al mismo modo que el desodorante de bola. Puede ser de punto fino o mediano». Su inventor fue Ladislao José Biro (húngaro naturalizado argentino) que, harto de las plumas, con sus atascos y sus manchas de tinta, se puso a idear algo alternativo. La idea le vino al ver jugar a unos niños con bolitas que tras atravesar un charco y salir de él continuaban trazando una línea de agua sobre la superficie seca de la calle. Una vez desarrollada la idea, la presentó en 1938 en la Feria Internacional de Budapest, patentándolo ese mismo año. En la consecución de tan magnífico invento le ayudó su hermano George, químico. A veces, los grandes inventos son producto de la casualidad… y del poder de observación. Indalecio Alquézar Just (Zaragoza)


Transmitir civilización

Como profesor, pienso que los estándares de la Ley de Educación son una oportunidad de mejora. Sirven para reforzar el conocimiento del lenguaje. Todos somos profesores de lengua. Porque si conseguimos que el alumno se exprese con más riqueza y capacidad de relación es porque antes les hemos enseñado a hacerlo. Si el dominio del lenguaje es aproximativo, entonces su pensamiento será confuso. Quien domina un lenguaje complejo se expresará con sencillez; de lo contrario, no expresará ni lo más sencillo. La escuela tiene que ver más con el pasado que con el futuro. Es transmitir civilización. Ya sabemos que eso no es sexi, pero es vital. Miguel Perdigón (Correo electrónico)