Recobrar

EL BLOC DEL CARTERO

Los tiempos nos empujan una y otra vez a conseguir aquello que no tenemos, y por lo común nos exige un pago, del tipo que sea. Para eso hay legiones infinitas de publicistas, muchos de ellos talentosos y sobradamente preparados, bombardeándonos todo el día desde cualquier punto en que posemos los ojos. Esa barahúnda incesante nos empuja a veces a olvidar lo que está a nuestro alcance, lo que tenemos y sin embargo hemos dejado de disfrutar, por distracción, por desuso, por pura y simple negligencia o por la ofuscación que nos produce el torbellino de colores que nos envuelve cada día. Varios de nuestros lectores, de modos diferentes, nos invitan a recobrar todo eso que no nos cuesta, o no cuesta más, y no vale menos. Son buenas pistas, sin duda, para seguir en lo que queda de verano.

LA CARTA DE LA SEMANA

Al otro lado de la valla. Poco más de las cuatro de la tarde. Estoy en la estación central de Cardiff esperando un tren a Londres en el andén 1. Me siento en un banco a esperar junto a un señor de unos 70 años. Me pregunta a dónde viajo. Le pregunto lo mismo y empezamos a hablar. Es la típica conversación social intrascendente. Mi acento me delata y empieza a hablarme de España. Me explica que es camionero jubilado. Durante años llevó camiones de gran tonelaje a España y Portugal. Me habla con emoción de sus viajes a Barcelona en 1992. Sus esperas en la Villa Olímpica para realizar las entregas. Se ríe al recordar unas vacaciones en diciembre en Málaga cuando, mientras estaba en bañador en la playa, veía pasar gente con botas y chaquetas. Recuerda lo bien que se comía en Santander desde donde salía el ferry de vuelta a casa. Llega mi tren y nos despedimos. Me siento con una sonrisa en la cara al recordar el brillo de sus ojos evocando España. Me encanta la pasión con que muchos británicos me hablan de mi país, se me encoge el corazón y a la vez se hincha de orgullo. Abro el iPad y leo el periódico. desafío independentista, ataques al turismo, colas en el aeropuerto, amenazas de más huelgas… Mi sonrisa se ha esfumado. Cómo nos complicamos la vida. La hierba no siempre es más verde al otro lado de la valla. Marisa Sánchez Uriz, Cardiff, Gales (Reino Unido)

Por qué la he premiado… Porque a veces hay que alejarse, y frotar la mollera con la mollera ajena, para recordar lo que en la proximidad acabamos olvidando… o confundiendo


A continuación el resto de cartas de la semana.

Los bosques aprovechados

Quiero darles la enhorabuena por el artículo Soria… hay alguien ahí?, de Carlos Manuel Sánchez, y quisiera hacer una reflexión, enlazando el problema de la despoblación con el de los incendios forestales. Existen numerosos estudios y datos que corroboran que en España la superficie forestal está en aumento; de hecho, nuestro país es el tercero con mayor superficie forestal relativa después de Estados Unidos y China (según la FAO), y una de las principales causas de este crecimiento es el abandono de las tierras agrícolas, de la ganadería extensiva y del aprovechamiento de los bosques que tradicionalmente se ha realizado en nuestros montes. Como saben, los incendios forestales se propagan por la vegetación (es combustible forestal), y a mayor combustible, mayor intensidad del fuego e incendios de mayor tamaño y más difíciles de controlar. Por tanto, la despoblación rural tiene una relación directa con el aumento de la intensidad de los incendios forestales, basada en el abandono de los aprovechamientos que antaño se realizaban de nuestros bosques. Una frase coloquial lo resume bien. «Los bosques aprovechados no se queman». José Luis Soriano Sancho (Valencia)


Romper su cara

Por segunda vez, han vuelto a romper la cara de la Virgen del Carmen que hay en el paseo marítimo Antonio Banderas. Seguramente se trata de alguna persona joven de escasa formación que se encuentra sin oficio ni beneficio y, enfadado consigo mismo, quiere protestar contra quien no le hizo daño alguno; es una ofensa gratuita al sentimiento de los miles de personas que días pasados veneraron en procesión por todo el litoral a la Reina de los Mares. La acompañaron con respeto y cariño, también iba la Guardia Civil, garantes de nuestra libertad a la vez que modelo de ayuda al ciudadano, muchas veces arriesgando su vida para defender la nuestra. Para todos es un contrasentido que alguien, amparado en el anonimato y quizá con nocturnidad, como un cobarde, haya cometido tal fechoría, espero que reflexione y mejore para su bien y el nuestro. Como dice esta letrilla. «El tiempo y el desengaño / son dos amigos leales / que despiertan al que duerme / y enseñan al que no sabe». Federico Barbero (Málaga)


Un reto

Quiero proponeros, y proponerme, un reto. Creo que será complicado. Estaréis de acuerdo conmigo en que vivimos en un lugar en el que, por lo general, no sabemos sentir empatía. Para mí, la empatía es el sexto sentido de quien lo desarrolla; no es algo innato. Mi madre es sorda profunda, carece de uno de los cinco sentidos y me avergüenzo al decir que, a mis 24 años, egoístamente, jamás he podido ponerme en su lugar. Ahora quiero poder experimentar su limitación, su estado físico y emocional diario, empatizando con ella. Para ello voy a pasar un día entero aislada de todo aquello sonoro, mediante la meditación, manipulando a mi mente para que sea capaz de ignorar cualquier sonido externo. Os reto a ser capaces de poneros en el lugar de alguien que tengáis a vuestro lado que sufra alguna limitación, mental o física, y así os convirtáis en partícipes de sus dificultades y retos diarios. Al menos intentadlo, aunque sea durante un par de horas. Será suficiente para experimentar eso que llaman ‘empatía’ (algo nuevo para muchos de nosotros) y para convertir nuestro pequeño mundo en un lugar mucho más humano, compasivo y menos egocéntrico y egoísta. Esto va por ti, mamá. Catalina Martínez García, Daganzo de Arriba (Madrid)


Plenilunio

Durante las vacaciones hay tiempo para casi todo, incluso para sentarte al aire libre y contemplar, mudo, el espectáculo de las noches que nos brinda el cielo. Cara al mar y cara al manto de estrellas aparece la luna emergente, plena, liderando el escenario natural más imponente que los hombres podemos contemplar. Hablo de la Luna llena, que nos visita cada mes con su cósmica cadencia. Para quienes somos de tierra adentro y nos asomamos al Mediterráneo en el verano, ver salir lentamente la luna silenciosa, roja tal vez de vergüenza cual actor novel, debajo de la línea negra de las aguas marinas, con la majestuosidad y el misterio con que recibimos a todo lo que viene del más allá, representa la media hora mágica del verano. Ahora que soy mayor, desgraciadamente ya no busco en la faz de la Luna a ese hombre tirando de un camello que veíamos cuando éramos niños, o cuando otras veces dejaba de mirar a nuestro satélite porque vendría una mano poderosa de arriba a llevarse a la Luna para siempre. Ahora, que ya no me funciona el pensamiento mágico-simbólico, contemplar la salida de la reina de los cielos de verano me estremece en lo más profundo. No hay aparato virtual que lo iguale. Además, es gratuito y apto para todos los públicos. Agustín del Pino (Madrid)


Colaborar o implicarse

Sutil diferencia. Nos sentimos bien al argumentar que ya colaboramos con esta o aquella ONG que damos por buena. Y colaborar está bien, pero, si creemos en la bondad y la necesidad de esa ONG, podemos dar aún un paso más y llegar a implicarnos. Que es lo mismo? No, no; de eso nada. Un ejemplo. en el desayuno te comes un par de huevos con jamón. Pues bien, la gallina ha colaborado, pero el cerdo se ha implicado. Ignacio Castiella Rodríguez (Pamplona)


Humos irresponsables

Sí, hay más fuentes de energía que las derivadas del petróleo. Asunto distinto es poder franquear los muros hostiles al cambio. El petróleo no es de ayer, aunque su importancia mercantil-omnipotente comenzó allá por el XIX. En la Biblia ya se cita con el nombre de ‘betún’, o ‘asfalto’, y durante siglos los chinos usaron su gas para cocinar. Las ballenas dirían del precio que pagaron en aceite y grasa que iluminó buena parte de nuestra existencia. Existencia hoy envenenada por humos irresponsables de factorías y toda clase de elementos dependientes del ‘oro negro’. Ciertos ‘intrépidos’ países del norte de Europa han apostado por placas solares y automóviles eléctricos. Sencillo, barato y limpio. Las políticas de penalización al autoconsumo energético no lo ponen fácil y muerden con saña. El exministro de Industria José Manuel Soria creó una carga disuasoria a la que llamó ‘impuesto al sol’. Lo lógico es que los consumidores paguen solo en aquellos momentos en que necesitan recurrir a la red, y no, según la regulación, cuando los paneles fotovoltaicos están funcionando, estén o no los usuarios consumiendo energía en ese momento. Una tasa de Industria y Floral a la Luna que, según Lorca, vino a la fragua con un polisón de nardos? Veremos… Alberto Fdez. Araújo, Barakaldo (Vizcaya)


Ignorar lo extraordinario

Durante las vacaciones hay más tiempo para apreciar las maravillas paisajísticas de las que goza la península Ibérica. En el verano tengo la fortuna de disfrutar de los encantos del Mediterráneo y de los exultantes Pirineos. Estoy segura de que muchos españoles están más que contentos y satisfechos con los tesoros naturales que siempre ha ofrecido España. Pero algo se me escapa, y no entiendo por qué cada vez más personas optan por los viajes exóticos a lugares remotos y a parajes recónditos de la Conchinchina. Mi padre suele decir que viajar es el estrenado pasatiempo moderno y, a su vez, una de las más renovadoras formas de perder el tiempo. Puede parecer exagerado, pero su tajante afirmación no dista quizá mucho de la realidad. Ahora está de moda anhelar lo bueno ajeno e ignorar lo extraordinario propio. Teresa Benet Casaña, Moncada (Valencia)


Juventud: ¿rescate o respeto?

Es evidente que España entró en la gran crisis por culpa de una brutal burbuja inmobiliaria que nos hipotecó hasta las pestañas. Para salir de este ‘agujero negro’, lo único que se ha hecho es una reforma laboral unilateral que ha concedido todo el poder a la gran patronal. Los economistas insisten una y otra vez en que hay que invertir en I+D+i, pero esas partidas brillan por su ausencia. Y es aquí en la que nos encontramos con un paro juvenil insultante mientras se hacen miles de millones de horas extras ‘negras’ e ‘insolidarias’. La juventud menos preparada se queda en España trabajando ‘por cuatro duros’ mientras la de más talento se marcha donde les conceden su oportunidad. España camina como los cangrejos. Ha llegado la hora de respetar a la juventud y, para ello, se propone crear sistemas financieros locales con dinero público y privado en aquellas capitales que se están despoblando para retener y atraer talento joven. José Luis Blanco Hernández (Salamanca)