Barcelona

EL BLOC DEL CARTERO

Muchos lectores escriben sobre el atentado de Barcelona (seguido, no lo olvidemos, del de Cambrils, con antecedentes en Ripoll y Alcanar y epílogo en Subirats). Era imposible recoger todos los mensajes. va una muestra amplia y tan diversa como resulta posible, sin dar lugar, eso sí, a esas voces que, aquí y allá, con motivo y pretexto de la tragedia, se han alzado no para amparar a las víctimas o enfrentarse a los criminales, sino para arponear al adversario político. Un tipo se las arregló para convertir en pocos meses a jóvenes de apenas veinte años, criados entre nosotros, en ciegos soldados de la yihad, dispuestos a inmolarse y a arrollar a sus conciudadanos. La amenaza es formidable, atroz, y quien dé a sus artífices la ventaja de dividirnos, da igual lo que invoque, un perfecto insensato.

LA CARTA DE LA SEMANA

La agresión de los bárbaros. Nunca me han pegado por besarme con mi novio en público. Quizá haya sido por pura suerte o quizá porque nací en un país democrático, libre, porque soy heterosexual o porque nadie debe pegar a nadie por ninguna razón. Un íntimo amigo, del que nunca señalo a propósito que es homosexual, me comentaba que había asistido a una boda hace poco tiempo y me relataba lo bien que lo pasaron él y su pareja viendo cómo se celebraban el amor y el compromiso de otros. Sin embargo, no terminó su relato sin que yo me lamentara de que probablemente no se celebre nunca su boda con el mismo regocijo ajeno. Solamente porque se le ocurrió besar a su novio en el autobús de vuelta a casa tuvo que soportar los golpes e insultos de otras dos parejas, de las que nunca señalaría a propósito que sean heterosexuales. Pero no termina ahí el sinsentido, sino que se debe añadir el desprecio de quien después recogió su denuncia al preferir no importunar a los agresores a semejante hora de la madrugada. Si no empezamos por respetar y apoyar a quien tenemos a nuestro lado y vemos como a un semejante, que no nos sorprenda el irracional odio ajeno. Que no nos sorprenda después la agresión espontánea e irracional de los bárbaros. Alicia Trueba Betancourt, Castro Urdiales (Cantabria)

Por qué la he premiado… Por esa mirada en plano corto a la barbarie, que ayuda sin duda a entenderla en el plano general


Se nos ha roto el verano

Los terroristas han hecho acto de presencia en Barcelona y Cambrils, se han cebado en Cataluña, pero el terror lo hacen extensivo al resto del Estado español. Se ha roto el verano, nos hemos despertado del descanso solariego en las terrazas y hemos pasado a los gritos, las carreras y el pavor en los rostros. La Rambla les ha servido a los terroristas de un ‘rally’ trágico donde tras varios giros de volante con una ‘diabólica’ furgoneta han dejado muertos y heridos por doquier. Nos han roto el verano; es lo único que saben hacer: ni Mahoma ni el islam hablan de tamañas barbaridades. La yihad va por libre a diestro y siniestro. Se sufrieron atentados en Madrid, Londres, París, Suecia y, ahora, Barcelona; la lista sigue creciendo. Pensar que España está al margen de la guerra que plantea el yihadismo es un espejismo suicida que corta de raíz la capacidad social de enfrentarse al terror y vencerlo. Solo nos queda vencerlos con la palabra y el Estado de derecho, la colaboración internacional y la solidaridad entre los países europeos. Juan Carlos Audikana Hueda (Vitoria)


De lado las diferencias

Y nuestro corazón se volvió a estremecer, nuestros pensamientos viajaron esta vez más cerca para intentar fortalecer y consolar a todos aquellos que sufrieron la imborrable e imperdonable marcha de un ser querido. Aquel momento en que una serie de individuos -pues no se los puede llamar personas- decidieron sesgar y truncar tantos proyectos, sentimientos y deseos de los inocentes a los que arrebataron la vida en Barcelona y Cambrils. Impacta, cuando menos, la divergencia en el fondo de las reacciones tanto patrias como extranjeras, pues mientras a ojos de la prensa de procedencia lejana a nuestras fronteras nos observan -y, posiblemente, admiren- como un pueblo unido frente a la adversidad, tal y como deja entrever por ejemplo la viñeta del diario inglés The Telegraph (en la que se observa un toro de lidia arremetiendo con fuerza y furia contra una furgoneta), en nuestras entrañas no observamos sino el desprecio de cierta parte de una sociedad dividida, empeñada en desvirtuar los esfuerzos y las condolencias. Y todo ello siendo hermanos de sangre, conciudadanos y cohabitantes de un mismo país llamado España. Dejemos por tanto de lado las diferencias y, de una vez por todas, hagamos honor como pueblo al recuerdo que en tantas otras mentes perdura y que tan a pulso ganaron nuestros antepasados. Carlos Marqués Calvo (Zaragoza)


He olvidado cómo dormir

Esta noche he olvidado cómo dormir. Durante todo el día, la televisión nos ha embotado el sentimiento con noticias de última hora referentes al atentado de Las Ramblas de Barcelona. Yo, un joven más de Granada capital, he visto cómo el ambiente se retorcía hasta tornarse arisco en la última ciudad morisca del país. Es demasiado común escuchar trozos de conversación en los que la palabra ‘moro’ se repite con cierto temor y, por su parte, la población musulmana mira a su alrededor muchos de ellos libres de toda culpa- sabiéndose señalados por el miedo de los otros. Granada fue una ciudad árabe importante, tenemos la Alhambra y el Albaycín, es normal que aquí tengamos más miedo. En las redes sociales, comentarios de odio incendian las relaciones entre los usuarios, favoreciendo un ambiente hostil que configura los modos de pensar en mayor o menor medida. Por último, la ultraderecha violenta se moviliza activamente y consigue que la rueda del odio y la violencia siga girando. «El mundo es una mierda», dice uno; «los moros nos van a invadir», dice otra. A mí en este punto me gusta escuchar, porque, esté de acuerdo o no, al final estos tópicos representan una parte de la realidad de mi quinta. Vuelvo a casa solo. Y pienso que, por muy santa que pueda ser su guerra, no tendrá sentido jamás. Pienso que hay que romper la rueda antes de que nos aplaste a todos. Pienso tanto que se me ha olvidado cómo dormir. David López González (Granada)


Y después ¿qué?

Apretamos los dientes. Lloramos. Vemos los cuerpos de personas, da igual su nacionalidad, tirados por el suelo por vuestra intransigencia. Pero seguimos y seguiremos con nuestras vidas y sin ningún propósito de revancha. Queremos que nuestras Fuerzas de Seguridad del Estado os pongan a buen recaudo por un gran número de años. Quiero que vuestros descendientes se críen igual que mis hijos o nietos; sin miedo, sin rencor, con todas las garantías, pero también espero que vosotros os perdáis eso por estar entre rejas. No podéis con la libertad. No podéis con la educación. Porque no sois nada. Mancháis el islam. Y os creéis los saladinos actuales de algo que pertenece a una época pasada, donde otra llama de revancha y odio guio durante años a otras religiones. Nunca olvidéis que nacimos y moriremos libres. Seguid con vuestro odio. Nosotros seguiremos con nuestros valores, que son la libertad y los derechos humanos. Andrés Nidáguila Casal, Pontedeume (La Coruña)


Jerry, Jerry

Oh, Jerry, Jerry… ¿En serio te vas? ¿Ya? Es cierto, 91 años son unos cuantitos y te han dado para mucho, pero… ¡es que te vamos a echar de menos un montón! Has hecho del género de humor algo único, que solo sabías hacer tú y a algo que en otros hubiera quedado ridículo le dabas tu toque mágico y quedaba hasta elegante dentro de lo estrafalario. Gracias por una de mis pelis favoritas, El Ceniciento, mi padre me la grabó en una cinta VHS cuando era pequeña y no me cansaba de verla. Mis escenas favoritas: la mesa extralarga donde te hacían el vacío y te cambiabas de chaqueta, la sopa supercaliente, el extra de sal, cuando te convertías en galán y cuando la princesa corre a buscarte. Cómo no iba a correr ella tras de ti… hubiera estado loca si te dejaba escapar. Buen viaje Jerry. Gracias, gracias infinitas por darnos buen cine. Marian Cisterna (Zaragoza)


Salud física y psíquica

En el número 1553 hablan cinco premios Nobel de Medicina, a los que admiro y aplaudo sus trabajos y tesón en encontrar curación a las diferentes enfermedades. A la frase de «el alzhéimer se curará cuando entendamos por qué se mueren sus neuronas», me pregunto si los científicos solo estudian la parte física/biológica del individuo. Me refiero a que también tenemos una psique que somatiza los problemas en el cuerpo físico con enfermedades. Todas las personas con alzhéimer que he conocido han intentado superar grandes traumas: pérdidas familiares, conflictos varios, quiebras de negocios, etcétera. No solo en el alzhéimer se reflejan graves conflictos, sino en otras muchas enfermedades: tumores, cánceres… Creo que se debiera poner más atención en llevar una vida menos conflictiva en todos los sentidos: menos injusticias, egoísmos, envidias… lo que redundaría en mejor salud física y psíquica. María Pérez de Onraita (Zaragoza)


Pacto por la educación

Soy docente, esa profesión de la que casi todo el mundo se arroga el derecho de hablar con un supuesto conocimiento de causa. Pese a ello, nuestra labor es tan importante que, para bien o para mal, dejamos huella en nuestro alumnado: proporcionamos conocimientos, pero también modelamos personalidades; encendemos o apagamos la mecha de la curiosidad; alumbramos o eclipsamos vocaciones; formamos futuros gobernantes y ciudadanos. Pero la enseñanza también es, de un tiempo a esta parte, una de las profesiones menos valoradas por la sociedad y, a la vista está, de los políticos, que más allá de llenarse la boca de palabras como la de ‘pacto’, no acaban de ponerse a la tarea. Las bases están puestas desde hace mucho tiempo y sin tener que mirar fuera de nuestras fronteras. ¡Ay, si Giner de los Ríos levantara la cabeza! Esta sigue siendo una de las asignaturas pendientes de sus señorías, de modo que a la vuelta de estas vacaciones, si la clase política quiere aprobar el curso, no tiene más remedio que empezar a realizar sus deberes. Y dado que ya no hay tarimas en las aulas, tengan en cuenta que la voz de quienes imparten su magisterio también ha de ser escuchada en la tribuna de oradores del Parlamento, que para eso está por encima de los que desempeñan un ministerio, al menos etimológicamente hablando. No sea que por aspirar a un resultado ilustrado acaben repitiendo el error de legislar todo para el aula, pero sin el aula. Joaquín García Andrés (Burgos)