‘Infoxicados’

EL BLOC DEL CARTERO

Propone una de nuestras lectoras una dieta para evitar la ‘infoxicación’, esto es, el exceso de información mal digerida al que pueden conducir los malos hábitos en la sociedad digital. Este mal se agrava cuando el ‘infoxicado’ parte de un conocimiento deficiente, ya sea porque no lo ha adquirido en la medida necesaria para enjuiciar la información que recibe, ya porque se le ha suministrado pseudoconocimiento amañado con fines espurios por terceras personas. Indicios hay de que esta patología informativa y cognitiva nutre buena parte de los conflictos de nuestro tiempo. La ignorancia de la Historia, la inconsciencia respecto de la gravedad de determinadas decisiones, la pretensión voluntarista de negar o violentar la realidad llevan a atolladeros en los que hoy estamos. De los que nos costará salir.

LA CARTA DE LA SEMANA

Lecciones que regresan. «¿Cómo se ha llegado a este punto?». Es algo que todo el mundo acaba preguntándose una vez que finaliza la lectura de la obra de Sófocles Antígona. En ella vemos cómo dos personajes, Antígona y el rey de Tebas, Creonte, se enzarzan en un conflicto por seguir leyes y designios diferentes y cómo ello los acaba arrastrando a ambos a la tragedia. La obra trata de mostrar que, al final, ninguno de los dos tiene ‘toda’ la razón, porque se la han quitado a sí mismos al actuar como lo han hecho, sin phronesis, sin prudencia. Cómo no, todo a expensas de despreciar una de nuestras mayores virtudes: la capacidad de dialogar. Es mediante ella y el escuchar, respetar y considerar al otro, al diferente que no piensa como tú, como se pueden entretejer posiciones y así lograr crear algo más fuerte que la división inicial. Tras más de dos milenios, ahora la obra de este autor clásico donde los haya habita y reposa en el silencio de toda considerable biblioteca, pero a la vista de la actualidad su valiosa lección aún continúa sin ser escuchada. A. L. Hernández (San Sebastián)

Por qué la he premiado… Por recordar dónde suele fallar el afán humano y también dónde está la lección, en esos griegos hoy tan tristemente olvidados


A continuación el resto de cartas de la semana.

Dieta para ‘desinfoxicarse’

¿Eres de los que mantienen una decena de ventanas abiertas en el ordenador mientras atiendes el teléfono, envías un correo y mandas un mensaje por el móvil? Entonces quizá padezcas ‘infoxicación’, también llamada ‘infobesidad’ o sobrecarga informativa, una enfermedad de la era digital que incapacita para procesar el exceso de información recibido a diario. Es necesario utilizar mejor los recursos digitales para llevar una dieta informativa saludable y equilibrada. Aquí van cinco consejos: 1. Evita el picoteo. Lee un texto sin consultar las redes, el móvil o el correo a la vez. 2. Stop a los atracones. Consumir mucha información en poco tiempo puede provocar pesadez e intolerancia a ciertos contenidos. Selecciona la información según tus prioridades. 3. Adiós a la comida basura. Hay contenidos apetitosos, sí, pero llenos de datos caducados y procesados que pueden perjudicar tu salud. Comprueba que la información provenga de fuentes fiables y seguras. 4. Haz deporte. El ejercicio ayuda a combatir el estrés y liberar endorfinas que te hacen sentir feliz. 5. Las dietas milagrosas no existen. No te fíes de todo lo que lees en Internet. Intenta buscar información de calidad con criterio. Paula Santolaya del Burgo, Pamplona (Navarra)


Cataluña y Euskadi

Pueden ofrecerse dos o más soluciones ante el problema político catalán. Primera, separando a Cataluña de España, como quieren los extremistas, sin que fuese seguro que Cataluña cumpliese ese destino de libertad. Segunda: aplastar a Cataluña, con lo cual España quedaría frustrada en su justicia y en su interés. Una tercera fórmula viene de la solidaridad entre los ciudadanos de España y Cataluña. España constituyó su gran Estado moderno, refrendó una Constitución 1978, y he aquí las cuestiones que siguen sin resolverse: ¿cómo lo constituyó? ¿Por voluntad de los pueblos? ¿Por la fuerza de las armas y de la conquista? Sería conveniente con una ‘democracia’ mayor de edad que pudiésemos configurar una Constitución adaptada a los tiempos y al sentimiento de los pueblos de España. Juan Carlos Audikana Hueda (Vitoria-Gasteiz)


Fácil y barato

Manipular a niños y jóvenes es fácil y barato, sobre todo si lo hace un profesor o profesora, con la ventaja de ser sobre ellos una autoridad (aunque carezca de ella). Lo he comprobado estos últimos días en Barcelona con la vergonzosa manipulación en algunos colegios de Cataluña, donde los maestros han dado día libre a los alumnos con la condición de que fueran -con sus banderas independentistas- a las zonas ‘calientes’ de Barcelona, para hacer ruido, llenar las calles y crear alboroto… Imagino que, con el día libre, ha habido promesa de aprobado general, quizá algún bocadillo gratis y ¡quién sabe! si una ‘pequeña’ compensación de la Generalitat al profesor, genial estratega de la manipulación. Como padre de tres adolescentes, me horrorizo de las tácticas independentistas. Cataluña: Quo vadis? Giuseppe Milano (Barcelona)


Democracia es mucho más que poner urnas

Estamos asistiendo ya desde hace tiempo en Cataluña a un bombardeo masivo de propaganda simplista, rozando lo infantil, sobre que la democracia es poner urnas. Pero una votación donde solo hay campaña de una sola de las dos opciones; ante la que los medios públicos catalanes pagados por todos están al servicio de una sola de las opciones; sin debate alguno entre esas dos opciones; sin información objetiva de las consecuencias económicas, políticas y sociales de algo tan relevante como una independencia; donde los apoderados e interventores son de una sola de las dos opciones y el recuento de votos lo realizan los partidarios de una sola de las opciones no es democracia. Con esa demagogia infantiloide de una urnita y una papeleta puede engañarse a los niños y a sectores radicales y con menos escrúpulos democráticos, no a quien tiene una mínima sensatez y madurez sobre lo que significa convivir en sociedad ni mucho menos a la comunidad internacional. El 1-O es una burla a la democracia. María Palacios (Lérida)