Entenderse

BLOC DEL CARTERO

Consumado hasta su esperpéntica traca final ese proceso independentista que, a la vista está, se creían más los del pelotón que los abanderados, se abre un tiempo en el que la inteligencia y la sinceridad deberían desplazar a la estolidez y la doblez bajo la que hemos sufrido lo indecible estos años interminables. La meta no debe ser otra que recobrar el entendimiento que dejáramos que se nos arruinara. Para ello, cada uno debe hacer examen de conciencia y errores (más repartidos de lo que cada quien gusta de creer), y el camino podría estar en el ejercicio que, abrevando en la sabiduría del viejo Kant, nos recomienda un lector: pensar por uno mismo, entender quién es el otro y buscar un lugar en el que ninguno deba traicionarse. Así de simple.

LA CARTA DE LA SEMANA

El yayo Ángel

Hoy hemos vivido un momento mágico: la familia china que tiene una tienda bajo la casa de mi abuelo de 97 años nos ha pedido subir a verlo: el yayo los saludaba cada día al ir y al volver de la residencia. El yayo llama Juan al propietario, porque es el nombre que le suena más similar al verdadero. Juan ha ido hasta el dormitorio, le ha cogido las manos y lo ha besado en la frente: «Señor Ángel, soy su amigo chino. ¡Su amigo chino!». Y aunque el yayo tiene pocos momentos de lucidez y ya no habla, le ha sonreído y lo ha reconocido. «¡Señor Ángel! Está rodeado de amor, todo lo que le espera es hermoso. No tema». Tras esto, nos ha pedido recitar una oración. Con su frente otra vez en la de mi abuelo, ha susurrado palabras sobre la vida, el amor, el abrigo de la familia y las personas que la vida te regala. Recordaré siempre este momento. Marían Cisterna (Zaragoza)

Por qué la he premiado… Por señalar, de modo inapelable, dónde está lo que nos une en una misma y humana condición


A continuación el resto de cartas de la semana.

La fuerza del relato

Los seres humanos, en nuestra pretensión de comprender el mundo, tratamos de formar una estructura explicativa que tiende a simplificarlo. En definitiva, construimos un relato. En él, la verdad no es ni siquiera condición necesaria mientras la ficción, por pura iteración, puede ser la protagonista. No en vano nos creemos que vivimos en la época de la posverdad, aunque echando una mirada atrás comprobamos que siempre ha estado ligada a la existencia colectiva. Debido a nuestra naturaleza emocional y sus manifestaciones: los sesgos cognitivos tan estimulados por nuestros prejuicios. El relato demagógico y maniqueo es el arma más potente del populismo, y a veces lo realiza extra- ordinariamente bien. Si queremos evitar que este discurso –el cual disfraza la mentira en su némesis– siga asimilándose entre cada vez más gente, hay que responder adecuadamente. Construir y difundir un relato racional, pero simultáneamente retórico. Un relato argumentado, pero basado en la evidencia. Así como elevar a categoría de normal lo que hasta ahora ha tenido un carácter excepcional: la duda. Álvaro Jáñez García (Valladolid)


Máximas para un entendimiento

No estaría de más, en la crítica situación política actual, que los dirigentes políticos de las partes en conflicto, tanto catalanes como españoles, tuvieran en cuenta las tres «máximas del entendimiento común humano» de Kant. A saber: 1) pensar por sí mismo; 2) pensar en el lugar del otro; y 3) pensar siempre de acuerdo consigo mismo. La segunda, a la que el filósofo se refiere como la máxima del pensamiento extensivo, es la que interesa en estos momentos de tensión y cerrazón por ambas partes. Se necesita ser amplio en la manera de pensar; apartarse de las condiciones subjetivas del propio juicio y no permanecer encerrados en ellas. Por tanto, las autoridades catalanas no deberían cerrarse en la independencia, a toda costa, y las españolas permitir que la legalidad reinante pueda ser modificada, de tal modo que satisfaga a ambas partes. Gerardo Seisdedos (Correo electrónico)


Dependentista

Me declaro dependentista. Soy dependiente de mi familia, clientes, proveedores y amigos. En particular, de mis queridos amigos que viven en Cataluña. Gente de generaciones de catalanes o inmigrantes, llegados de todas las partes de España, a los que me une un afecto especial ahora, en estos tiempos que nos necesitan. Pero no nos olvidemos de que el resto de España depende igualmente de ellos, como ellos de nosotros. Además de dependiente, prometo ser más tolerante, capaz, útil y reflexivo con los pensamientos de mis amigos catalanes, que no merecen ningún desprecio de nadie, todo lo contrario. Seguiré comprando productos catalanes (cava, sopas de Gallina Blanca, ColaCao, fuet, calçots…), me alegraré cuando gane el Barça y seguiré yendo a Barcelona a hacer negocios con ellos. A partir de mañana prometo ser más dependiente catalán que nunca, porque ser español significa ayudar y dar apoyo a la región que más  lo necesite de nuestra querida piel de toro. Gabriel Úrculo Bareño (Madrid)