Lastimados

El bloc del cartero 

La carta de la semana nos habla de seres humanos lastimados, no en el cuerpo sino en el alma, y del erróneo e insuficiente remedio que les ofrecemos. La escribe un médico de atención primaria, uno de los diques habituales contra los que se estrella la ingente y variopinta insatisfacción contemporánea. Al cartero se le antoja una carta de obligada lectura, no solo para quienes siguen esta revista, sino para cualquiera con alguna responsabilidad en la gestión de los asuntos ajenos; y en particular, para quienes se ocupan de la salud pública. Nuestra principal enfermedad, viene a decir este facultativo, es que no entendemos por qué nuestra vida es como es y no puede ser de otra manera. Algo que no arreglan las pastillas. Algo que convendría algún día empezar a afrontar en su raíz.

LA CARTA DE LA SEMANA

No hacen falta tantos médicos. Lo sé porque soy de uno de ellos. Cada día veo a cuarenta pacientes y utilizo el fonendo solo tres o cuatro veces. En cambio, escucho problemas: tristeza, soledad, aislamiento, reproches, baja autoestima, insatisfacción. Padres y madres que no ven cómo sacar adelante a sus hijos, y no solo en lo económico. Abuelas que vuelven a hacer de madres, con la mitad de fuerza, y que cuidan a la vez de sus padres, sin tiempo para ellas. Solas. Muy solas. Inmigrantes que llegaron soñando una vida mejor y han hallado una más complicada. El inicio de la consulta se parece a algo médico: dolor de cabeza, pérdida de apetito, cansancio, dolor de espalda… No tengo pastillas para eso. En cada centro de salud debía haber al menos tres psicólogos y tres trabajadores sociales que ayuden a aceptar la realidad, la sociedad real y actual que hemos creado, y a no ser tan infelices con ella. Que cada año se gradúen miles de ellos, no tantos médicos. Aun con seis años de carrera y cuatro de especialidad, nosotros no tenemos la solución. Aunque seamos ‘gratis’.

Carlos Fernández (Madrid)

Por qué la he premiado…Por la llamada de atención, tan diáfana como sobrecogedora


A continuación el resto de cartas de la semana.

Algo has tenido que hacer

Hay posturas que culpabilizan a la mujer porque lleva una minifalda, mucho escote, porque busca, porque provoca… Una mujer está en todo su derecho de ir como quiera, hacer lo que quiera y estar con quien quiera, la solución que ponemos es «nunca vayas sola», «no salgas hasta muy tarde», «mira a ver con quién vas». Hemos asumido que si un niño levanta una falda en el colegio «son cosas de críos», si te insulta «es porque le gustas», «quiere llamar tu atención».

Desde que somos pequeños nos enseñan a normalizar pequeños actos de violencia machista; las chicas son «frescas» por estar con muchos chicos, al contrario que ellos, que son «los guais» del grupo. ¿En qué tipo de sociedad vivimos? No puedo pasear tranquilamente porque tengo que estar pendiente de si alguien me está mirando, no puedo salir de fiesta, pasármelo bien y disfrutar porque puedo «descontrolarme» y me pueden minusvalorar, agredir, violar… Pero si me violan, «¿qué llevabas puesto?». «¿Estabas borracha?». «Algo has tenido que hacer».

Lorena González Heras, Santander (Cantabria)


Un poco de culpa

Hace unos días, al llegar del colegio, sentada cómodamente en el sofá de mi salón y mientras merendaba un rico bocadillo, leí en el periódico una noticia que me impactó. «Encuentran a 26 adolescentes muertas en el mar». Las niñas tenían entre 14 y 18 años, habían partido hacia Europa desde Libia. Hacinadas en una embarcación muy rudimentaria, que compartían con muchas más personas, soñaban con una vida mejor. Eran jóvenes como yo, llenas de proyectos, de ilusiones, de ganas de reír y divertirse.

Detrás de cada una de esas 26 personas hay una historia, una vida, unos sueños. Se investiga si se abusó de ellas sexualmente, otra terrible circunstancia más, añadida a esta tragedia. He terminado de merendar, cierro el periódico y voy a mi cuarto a estudiar. Mientras tanto, historias como esta se seguirán repitiendo a diario. ¿No tendremos todos un poco de culpa?

Marta A. B., Santander (Cantabria)


Humanos no rentables

Acabo de leer en el XLSemanal un artículo cuya temática versa sobre el empleo en un futuro cercano. Se anuncia que, en diez años, el 47 por ciento de los empleos podrá ser automatizado. También que, en pocos años, el 45 por ciento de los trabajadores serán nómadas. Es de suponer que el nomadismo a que se refiere no solo será geográfico, sino también laboral. Estos hechos son muy significativos en el sentido del enorme cambio cultural que suponen. Cambiar de trabajo con frecuencia será habitual dentro de muy pocos años.

La formación reglada tendrá en cuenta todas estas eventualidades y los empleados serán preparados dentro de la versatilidad. He aquí un futuro cuyas consecuencias se solapaban en las predicciones que se efectuaban allá por la segunda mitad del siglo XX. El capitalismo está venciendo, ya que no considera rentables a los trabajadores humanos y no duda, ni va a vacilar, en deshacerse del tejido productivo que incomoda a determinados empresarios.

Alberto Jesús Lereu Sanchis, Catarroja (Valencia)