La nueva técnica engaña al cerebro enviándole señales de saciedad.

Un revolucionario dispositivo similar a un marcapasos detecta cualquier alimento que el paciente ingiere y envía impulsos eléctricos al cerebro informando de la sensación de saciedad mediante la neuroestimulación. Este sistema, llamado Abiliti, que se instala por vía laparoscópica y no altera la fisiología del estómago, es mucho más seguro que la técnica de la banda gástrica. no tiene tantas complicaciones en el posoperatorio y reduce la morbilidad y el número de reintervenciones en un par de años. No exige tampoco el seguimiento de dietas complejas y facilita la reeducación del paciente en relación a los hábitos alimentarios. Además, desde un ordenador, el médico puede controlar por Wi-Fi todos los datos acumulados

en el dispositivo.Recientemente, el doctor Manuel Mirás, jefe del servicio de cirugía digestiva de la clínica La Luz de Madrid, ha implantado por primera vez en España este dispositivo a 2 pacientes con obesidad mórbida. Estas personas esperan perder, como las previsiones indican, entre el 21 y el 35 por ciento del sobrepeso en un año. Silke, la primera paciente a la que se le aplicó la técnica en Alemania, perdió 36 kilos en los 10 meses siguientes a su operación. El dispositivo se instala mediante cirugía mínimamente invasiva en la pared exterior del estómago, a través de una cánula que alcanza el interior y que es capaz de detectar el momento en que el paciente ingiere alimento sólido o líquido. Entonces, el sistema se pone en funcionamiento y envía impulsos eléctricos de bajo nivel a la pared del estómago provocando su distensión y, en consecuencia, una sensación de saciedad antes de que este se llene. Pero aún hay más. el dispositivo es, a su vez, un espía que registra automáticamente en su memoria cuándo el paciente come, bebe o hace ejercicio. Vía Wi-Fi, el médico y el paciente pueden ver así los datos de consumo de alimentos y ejercicio, lo que les permite desarrollar estrategias eficaces para optimizar la pérdida de peso. El médico puede también calibrar de esta forma la intensidad de la neuroestimulación del estómago, ajustándola a la evolución del paciente, sin necesidad de una nueva intervención quirúrgica. Según las investigaciones en Alemania e Inglaterra los otros países que, con España, implantan esta nueva técnica en Europa, este apoyo externo aumenta la eficacia del programa de adelgazamiento, ya que el contacto con una valiosa red social de apoyo estimula aún más a los pacientes. Es una clara alternativa a la banda gástrica, la técnica de cirugía bariátrica más utilizada explica el doctor Manuel Mirás. Y es que es menos agresiva, no altera la fisiología del estómago como sucede con la banda ajustable y el bypass gástrico y se puede realizar en régimen ambulatorio. Además, presenta menos complicaciones posquirúrgicas. Es de esperar que con el tiempo este sistema pueda sustituir a la banda gástrica .   e.f.

Desmontando al mejor espía

1. Cirugía. El dispositivo se instala mediante cirugía mínimamente invasiva a través de una cánula, que hará luego de conector entre el sensor interior y el terminal exterior.2. Sin hambre. El sensor se instala en la pared exterior del estómago. Al detectar que el paciente ingiere algún alimento, envía impulsos eléctricos al propio estómago, que se distiende y convence así al cerebro de estar saciado sin haberse llenado. 3. Datos. La cánula es también un cable de transmisión de datos. Desde un ordenador, el médico del paciente puede controlar vía Wi-Fi los datos acumulados en el dispositivo, así como calibrarlo en función de las características y la evolución del paciente.4. Ya en España. El sistema se ha implantado ya por primera vez en España a dos pacientes con obesidad mórbida en la clínica La Luz, en Madrid. Una de ellas, en la foto de abajo.

Alejandra, la primera paciente en España, vuelve a sonreír

La Partida. Alejandra, la colombiana de 21 años de esta foto, era una adolescente cuando comenzó a coger peso. Dejar su país para instalarse en España la arrastró a una profunda depresión y a una fijación obsesiva por la comida. En 6 meses engordé hasta 30 kilos , relata. El límite. Cuando alcanzó los 119 kilos, tras someterse a incontables dietas y saltar de un endocrino a otro sin perder mucho peso, decidió pasar por el quirófano. Era una cirugía un poco drástica dice y, por suerte, me llegó esta oportunidad .El milagro. Desde la clínica La Luz, en Madrid, los doctores Mirás y Serrano (en la foto, con ella) le ofrecieron entonces ser la primera paciente a la que le implantaran en España el innovador dispositivo. Ella no se lo pensó 2 veces. El tratamiento va viento en popa.