Si el malestar en el talón no remite, pruebe con las ondas de choque. investigaciones recientes han comprobado que Curan y evitan las recaídas

Con frecuencia, por llevar calzado inadecuado ?por tamaño, tipo de suela o tacón? o hacer ejercicio brusco, se inflama la banda de tejidos que une los huesos de la parte de abajo del pie, lo que provoca dolor en la parte inferior del talón, una molestia que afecta al diez por ciento de la población durante el transcurso de la vida, que en la mayoría de los casos responde a los tratamientos convencionales de reposo, ortopedia, antiinflamatorios, etc. y que, por lo general, se resuelve en menos de nueve meses. Entre las causas más frecuentes que lo provocan destacan, además del calzado y el ejercicio brusco, las variaciones anatómicas (pies planos, cavos?), las sobrecargas, tener el talón de Aquiles corto o las tibias curvadas y el sobrepeso, entre otros. Si pasados unos meses el dolor se cronifica, precisa otro tipo de tratamiento, como el de ultrasonidos u ondas de choque. Esto ocurre cuando sometemos a estrés a nuestro talón, sobre todo si corremos de forma habitual sobre terrenos o superficies duras que provocan golpeteo sobre el mismo, llevando a lo que médicamente se llaman ?microtraumatismos?, que provocan inflamación del talón y posterior dolor. Para evitarlo, lo mejor es hacer estiramientos antes y después de cualquier actividad física y al acostarse. Entre los tratamientos más oportunos figuran la aplicación de una bolsa-gel de hielo, los masajes de fricción relajantes, los ultrasonidos, la estimulación eléctrica muscular? Ondas de choque. Capítulo aparte merece el tratamiento con ondas de choque, que suele ser indicado en fascitis de más de un año con dolor crónico. Ching-Jen Wang y su equipo, del hospital Chang Gung (Kaohsiung, Taiwán), han evaluado la utilidad de las ondas de choque extracorpóreas para este trastorno. ondas de ultrasonidos emitidas por una máquina y dirigidas a un punto determinado del organismo, una técnica igual que la empleada para romper los cálculos de riñón o de vejiga, y han comprobado que resulta más eficaz y causaba menos recidivas (reaparición del dolor) que el tratamiento tradicional. Para llegar a esta conclusión, han estudiado a 149 personas con fascitis plantar crónica entre tres y seis años. Los investigadores apuntan diversas explicaciones para que esta terapia funcione, entre otras que las ondas hiperestimulen las terminaciones nerviosas (aumentando así el umbral del dolor) o el flujo sanguíneo a los tendones. ?