Jennifer Aniston, Gwyneth Paltrow y Kate Middleton han puesto de moda las dietas ‘detox’, una forma de liberar el organismo de las toxinas generadas por el exceso de comida, alcohol o estrés. Pero, cuidado, pueden ser peligrosas. Sepa por qué.

Cada seis meses, Kate Middleton pasa diez días tomando solo agua templada, limón, sirope de arce, cayena y sal. O eso cuentan los medios que la siguen e indagan en los secretos de su delgadez. La princesa británica sería una de las últimas en unirse a las dietas ‘detox’, que pusieron de moda Jennifer Aniston y Gwyneth Paltrow. La moda, con todo, viene de muy atrás, solo que antes no se llamaba así. Desde la Antigüedad, los médicos recomiendan ciertas hierbas amargas, ayunos y sanguijuelas, esos animales que agujerean la piel y se alimentan de sangre. Todas esas recetas populares tienen como base la noción de que es necesario eliminar las impurezas del cuerpo. Una creencia tan extendida y básica que en casi todas las culturas existen los periodos de ayuno, como la cuaresma católica, el ramadán musulmán o el nyung-nye budista. Pero la depuración del organismo es más compleja de lo que este tipo de práctia sugiere.

Desde el punto de vista bioquímico, la vida es el resultado del choque constante entre la producción y la limpieza de sustancias venenosas que consumen nuestro organismo. Siempre que comemos demasiado, abusamos del alcohol, respiramos impurezas o vivimos situaciones de estrés, las toxinas ganan la batalla contra los mecanismos naturales depuradores.para entender la relevanciade este proceso, expertos nutricionistas usaban recientemente un revelador ejemplo en una publicación internacional. en condiciones normales, el metabolismo de una persona que come con moderación y se ejercita produce en media hora una cantidad de toxinas suficiente para matar a una hormiga. Esa misma persona, si bebe alcohol en exceso, come alimentos grasientos y fuma, producirá en ese mismo intervalo un volumen de toxinas capaz de matar a un hámster.

La diferencia es muy grande. En esas condiciones extremas, el hígado y los riñones son obligados a trabajar con una sobrecarga insoportable. Una dieta ‘detox’ después de una juerga puede ayudar, pero no elimina todas las marcas que el exceso de toxinas ha dejado en nuestro organismo. El primer instinto curativo ante una intoxicación es retirar los ‘venenos’ de la circulación. Pero, al no separar la sustancia nociva de los nutrientes esenciales que la acompañan, se cometen errores; algunos, fatales. Era común que los pacientes sometidos a sangrías muriesen de anemia aguda. Algo similar puede ocurrir con algunas dietas ‘detox’ llevadas al extremo. El organismo determinante en este proceso es el hígado, el estabilizador químico del organismo por excelencia. Este recibe sangre llena de impurezas y la devuelve al organismo con el 80 por ciento de las toxinas filtradas.

Cuando a la carga natural de desechos se añade un volumen grande de sustancias como el alcohol y comidas grasas, el hígado acusa la sobrecarga y no filtra con eficacia. Si la sobrecarga es esporádica, sufre, pero se recupera. Si la sobrecarga se hace constante, el órgano empieza a deteriorarse y, con él, todo el cuerpo.

Creer que con dejar de beber y comer durante una semana o un mes se va a solucionar un maltrato continuada del hígado es un error. Eso es lo que preocupa a Giuseppe Russolillo, presidente de la Asociación Española de Nutricionistas. Los ayunos controlados pueden ayudar a eliminar toxinas pero solo si son supervisados y cortos.

La dietas de depuración tomando tés sólo sirven para orinar más y son peligrosas. Además se ponen de moda porque se vinculan, generalmente, a productos dietéticos. Hay un interés comercial detrás . En la misma línea, Fanny Gambin, nutricionista de la European Federation of the Associations of Dietitians (EFAD) añade. Un ayuno, aunque sea de sólo uno o dos días, bebiendo apenas infusiones o fruta no es recomendable, porque activa la cetosis para obtener energía alternativa. La cetona es un compuesto orgánico tóxico, así que cuando creemos que estamos limpiando nuestro cuerpo, en realidad lo estamos intoxicando.

Russolillo considera un grave error hacer ayunos. Lo que sí podemos hacer es compensar. hacer pequeñas tomas y ligeras, pero manteniendo una cantidad de azúcar en la sangre constante.

Después de dos días de fiesta, por ejemplo, podemos hacer una compensación con un desayuno a base de frutas, comiendo una ensalada con una cantidad pequeña de pescado a la plancha, y cenando una buena ensalada y dos yogures desnatados, además de beber dos litros de agua por día.

Compensar significa tomar frutas, hortalizas, productos integrales, además de, aunque en menor proporción, queso fresco, carne magra y pescado a la plancha. Así permitimos que el metabolismo se mantenga constante y ayudamos al organismo a depurar nuestros excesos del fin de semana. Esto es algo muy diferente de un ayuno de té verde o de pasar el día tomando sólo piña.

La compensación saludable es la mejor depuración. El peligro de las dietas ‘detox’ es hacer creer que se pueden arreglar los excesos comiendo alcachofas. Paltrow recomienda la dieta Junger de desintoxiación, que invita a vivir de líquidos y algo -poco- de pescado y verduras durante 21 días, pero seguro que el resto del año ella tampoco cena hamburguesas El secreto, como en todo, está en el equilibrio.