Los uniformes de los astronautas llevan más de 50 años con nosotros, y la nasa ya piensa en cómo vestirlos en Marte.

Es como el hogar ideal. Te protege del frío, del calor, de la radiación, de pequeños meteoritos; te garantiza aire de calidad, realizar tus deposiciones sin preocupación y te permite, además, bailar allí donde la presión atmosférica brilla por su ausencia. Los trajes espaciales llevan más de 50 años con nosotros. El primer test real lo realizó Yuri Gagarin el 12 de abril de 1961, al convertirse en cosmonauta inaugural. Desde entonces no ha dejado de evolucionar. Los primeros se confeccionaron a medida del astronauta, que lejos de probarlo sobre una pasarela de París o Milán se subía con él a un avión C-135 modificado para recrear la ausencia de gravedad. La máxima de la agencia en este campo sigue invariable. Nuevos retos, nuevas soluciones . El primer desafío fue crear algo cómodo para orbitar la Tierra, después vinieron los paseos espaciales y los modelitos para caminar en la Luna, cuyos 82 kilos se convertían en apenas 14 al dar ese célebre gran paso para la humanidad. En los últimos tiempos nos familiarizamos con el tono naranja usado en los transbordadores, pero el futuro requiere de nuevas creaciones para, quién sabe, regresar a la Luna o pisar Marte. Y una cosita más, el pionero de todo esto fue un español. el ingeniero militar Emilio Herrera, quien diseñó en 1935 su escafandra estratonáutica , inspiración primaria de la futura carrera espacial.