Es el nuevo rey de la coctelera en Nueva York

La revolución del gin-tonic parecía que lo había cambiado todo en las barras de los mejores locales españoles. Gracias a la ginebra, nos aficionamos a los cócteles y al afterwork y beber se convirtió en el nuevo placer para gourmets. Pero el reinado de la ginebra ha llegado a su fin. lo cool en las mejores barras de Estados Unidos es apuntarse al vodka. Solo era cuestión de tiempo que la moda llegara a España. La pregunta debería ser no por qué se ha puesto de moda, sino cómo es que ha tardado tanto , explica el barman Carlos Moreno, del bar O’Clock de Madrid. El vodka manda en Nueva York porque es el lienzo perfecto de cualquier sabor y marida bien con muchos alimentos, una de las tendencias que se están abriendo paso. comer con destilados. No es que el de vodka sea un bebedor más refinado, pero sí más evolucionado, está un escalón por encima. El gin-tonic es una etapa importante para aprender a apreciar las buenas mezclas. El vodka es la siguiente, necesita un paladar entrenado para apreciar los matices .

La primera sorpresa cuando uno profundiza en el alma del vodka es que la considerada ‘bebida nacional rusa’ es uno de los valores del american way of life. EE.UU. es, después de Rusia, el mayor productor del mundo. Lo siguen Ucrania y Polonia. Y el vodka más vendido, el Smirnoff, se destila en Connecticut (Nueva Inglaterra). Aunque ello no impidió que se sucedieran manifestaciones de bármanes en Manhattan, en plena Guerra Fría, porque consideraban que el cóctel Moscow Mule -un invento de su fabricante para darlo a conocer- era una bebida antipatriótica. Otro clásico, el Bloody Mary, nació en plena Ley Seca inspirándose en la actriz Mary Pickford, la novia de América.

Tampoco está claro que el origen del vodka sea ruso. Parece que su raíz está en los aguardientes medicinales que se fabricaban en Polonia en la Edad Media y con los que se intentaba hacer frente a la peste negra. El brebaje se llamaba gorzalka (que significa ‘picante y amargo’). La palabra polaca wodka (‘agua de vida’) aparece ya en tratados médicos del siglo XVI, mientras que la palabra rusa vodka (‘pequeña agua’) solo aparece a partir del siglo XVIII.

El vodka es el rey de la mezcla precisamente porque es suave. El destilado ideal para la nueva generación de cócteles, que busca romper moldes y afinar la imaginación.