La foto tiene más mérito del que parece. los podargos australianos raramente se dejan ver. Expertos

en disfrazarse sobre las ramas de los árboles, cierran incluso herméticamente sus ojos durante el día aquí miran a cámara y solo los abren por la noche, cuando cazan cucarachas, escarabajos, ratones, lagartijas, escorpiones y babosas. Además, para protegerse de las serpientes y lagartos que los depredan, estos ‘zorrillos del aire’ exudan un olor nauseabundo que extienden a su alrededor cuando están estresados. Y si un humano osa invadir su territorio, no dudan en lanzarse al ataque   e. f.