No desespere. Los neurocientíficos han descubierto un ‘motor de los dolores de cabeza’, oculto en el cerebro. La curación está cerca. Se lo contamos.

¿Qué ha desencadenado el dolor esta vez? ¿Qué he hecho mal? ¿La copa de vino de anoche? ¿O la histamina del queso que piqué? ¿O es el viento? . Este autointerrogatorio es ya un clásico, pero, unido al miedo a un nuevo ataque, solo estresa más al paciente y agrava su dolencia. Los expertos no lo dudan. las migrañas son una enfermedad del estrés emocional, agravado por la cefalea que el propio estrés causa y el paciente retroalimenta con sus preguntas. Y así como ya casi nadie duda del rol clave del estrés en las migrañas, en cambio muchos sí niegan que la alimentación o el clima sean factores determinantes. Ciertos hábitos dietéticos sí pueden afectar en algunos casos, pero, por ejemplo, los estudios no atribuyen ningún valor específico al clima. En zonas ventosas no hay muchos más afectados que en zonas bajas o a la orilla del mar. Los factores tradicionalmente asociados a las migrañas como culpables ya casi no cuentan para la mayoría de los investigadores, que ahora van por otro lado. ¿Por dónde? Por los genes responsables de hacernos a unos más susceptibles que a otros de, ante ciertos niveles de estrés, padecer auténticas bombas de relojería en nuestras cabezas.

Los biólogos moleculares, por ejemplo, han localizado ya algunos genes sospechosos de hacernos proclives a padecer migrañas, y hasta un equipo español ha participado recientemente en la identificación de los cuatro genes que predisponen a sufrir cerca del 70 por ciento de los casos de migraña más común. Los neurocientíficos creen haber descubierto así un motor de los dolores de cabeza , oculto en la parte más antigua de nuestro cerebro, en términos evolutivos. el tronco cerebral. Dicho esto, y aunque la predisposición a la migraña tenga un carácter genético (que a unos nos haga más proclives a sufrirlas que a otros), el auténtico desencadenante en la mayoría de los casos es tener los nervios y el cerebro sobreexcitados, desbordados emocionalmente por la presión de diversos factores estresantes en nuestro día a día. Pero internémonos antes un momento en el cerebro.

El lugar de origen de las migrañas se ha dectectado en el tronco cerebral. De allí parte la onda expansiva que acaba afectando a las fibras nerviosas situadas bajo el cráneo. Durante años, los médicos vieron las migrañas como el resultado de una inflamación de los vasos sanguíneos de la membrana cerebral. Es que ese es el dolor de cabeza más clásico, que en dos tercios de los pacientes aparece como una actividad pulsátil, como si tuvieran el corazón en la cabeza , observa Jesús Porta-Etessam, de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Pero hasta hoy no se ha hallado ninguna inflamación de los vasos durante los ataques vistos al escáner y, para muchos expertos, esta ‘hipótesis vascular’ está también superada. Por eso, los neurólogos siguen ahora con gran interés los hallazgos de la genética, no solo para entender mejor las migrañas, sino también para curarlas actuando sobre los genes implicados en los ataques y frenar el dolor cuando en nuestras vidas no logremos evitar el estrés. Con todo, los recientes hallazgos genéticos no son aún todo lo esclarecedores que muchos querrían.Y es que, por ejemplo, ya no la migraña en sí, sino el dolor de cabeza clásico, la llamada ‘cefalea por tensión’, sigue desconcertando también a los expertos. En principio no se origina, como se creía, en unos músculos contraídos, sino también en el tronco cerebral, donde se activa la percepción del dolor. Los neurólogos creen que las personas que sufren frecuentes dolores de cabeza por tensión tienen un umbral del dolor bajo. Esto es. su cerebro interpreta como señales de dolor las posturas rígidas delante del ordenador o las corrientes de aire frío sobre la piel. El estrés o una lesión, como un tirón cervical, pueden agravar aún más esta sensibilidad a los estímulos.

Los dolores de cuello son, por lo general, la consecuencia y no la causa de las migrañas. El cuello intenta estabilizar la cabeza, que ya duele, contrayendo aún más sus músculos. El dolor obliga así al paciente a tomarse una especie de tregua. Ve más despacio, cálmate . Esa es la orden.

Más de 3,5 millones deespañoles, según la SEN -el 12 por ciento de la población- sufre periódicamente dolores de cabeza, y en el 58,6 por ciento de los casos se debe al estrés emocional, seguido de la alteración del ritmo de sueño o de factores dietéticos como ayuno prolongado, consumo de alcohol o la ingesta de determinados alimentos. Un 51 por ciento de las mujeres -que padecen más migrañas- que ellos sufren sus crisis coincidiendo con el ciclo menstrual; además, los anticonceptivos orales suelen ser un factor que las agrava.

Las migrañas están tanrelacionadas con el estrés que afectan, ante todo, a personas de entre 20 y 50 años, en plena productividad laboral , remarca Samuel Díaz Insa, también de la SEN. Ahora bien, en la agenda de muchos no hay hueco para el relax. Es más sencillo tomarse una pastilla. En el caso de los dolores por tensión- el más frecuente-, el ácido acetilsalicílico suele valer e incluso contener una migraña leve si toma la dosis adecuada en el momento justo. Para los ataques fuertes, las farmacéuticas crearon hace 20 años los triptanos, de los que hay hasta 25 clases. Aun así, a un tercio de los pacientes no les hacen efecto. Pese a ello, hasta un 25 por ciento de las personas con migrañas nunca han consultado su dolencia con el médico y un 50 por ciento abandona el seguimiento tras las primeras consultas. Todo esto induce a muchos a la automedicación y, en algunos casos, a la sobredosis química, que puede generar nuevos dolores provocados por los propios fármacos. Se estima incluso que un paciente cambia su tratamiento hasta ocho veces al año.

Como las pastillas no consiguen mejorías en la tercera parte de los pacientes, los médicos empiezan a aplicar ya terapias poco habituales, intentando calmar los nervios sobreexcitados con inyecciones de bótox, pequeñas descargas eléctricas u ondas magnéticas. los médicos creen que las personas con migrañas están especialmente alertas y sensibles y que sus cerebros, siempre en tensión, no pueden desconectar del todo y el estrés los supera. Neuroestimulación es el nombre de esta tendencia, aún muy discutida. Para calmar las fibras nerviosas sobreexcitadas, la empresa norteamericana eNeura ha creado un aparato que actúa mediante estimulación magnética transcraneal. El paciente se coloca el aparato detrás de la cabeza al notar las primeras señales del aura. Al pulsar un botón, se libera un breve impulso magnético que, según sus creadores, detiene el aura incipiente y el subsiguiente ataque. Pero aún hay que comprobar mejor su eficacia. Para los pacientes que sufren dolores de cabeza en racimo o cefaleas del suicidio, ya que producen intensísimos pinchazos en torno a los ojos, el último recurso son las descargas eléctricas. El cirujano les coloca un neuroestimulador encima del maxilar a través de un corte en el paladar. Luego sitúa el extremo en un ganglio nervioso. Cuando comienza el dolor, el paciente pulsa el mando y, mientras lo mantenga cerca de la mejilla, el electrodo produce ligeras descargas sobre el ganglio esfenopalatino, que desempeña un papel crucial en los dolores de cabeza severos. Los impulsos nerviosos producirían un bloqueo de los nervios, evitando que el dolor se transmita. Los primeros estudios han dado buenos resultados en pacientes con migrañas crónicas.

También se pueden calmar los nervios químicamente. El bótox también vale para atenuar los síntomas de la migraña crónica, pero no en todos los pacientes funciona. Se les inyectan pequeñas cantidades de bótox de forma subcutánea en el perímetro de la cabeza (la frente o la nuca). 20 o 30 pinchazos cada trimestre. Eso sí. no hay que esperar milagros. A lo sumo, la toxina reduce sus días de migraña al mes (entre tres y siete), pero no la cura. La terapia se aplica en España desde marzo, pero sigue pasando cribas. En cualquier caso, lo que mejor resultado da a la mayoría es entrenar el cuerpo y la mente. Muchos reconocen su asombro al descubrir que todo va mejor si se toman más tiempos de relax, incluso cuando están bien. Los médicos señalan también el deporte -basta un poco de bicicleta o andar- como una ayuda clave. Y subrayan que si alguien no tiene tiempo para moverse un poco 30 minutos tres veces por semana, hay algo mal en su vida. ¡Ah! Y la actitud positiva también ayuda. Quienes en un estupendo día de sol reparan en el viento, asociándolo con la migraña, acaban sufriéndola por esa actitud, dicen algunos médicos. Un antiguo refrán sueco lo ¿confirma?. El temor realiza lo temido .

¿Qué dolor es el mío?

Si tiene al menos dos síntomas en cada categoría, presenta una tendencia a esa variante de dolor. También hay variantes mixtas. Solo su médico puede diagnosticarle bien.

Migraña. Tortura prolongada. Suele comenzar en la nuca. No siempre se limita a un lado de la cabeza. El ataque dura de 4 a 72 horas.¿Actividades físicas como subir escaleras o caminar intensifican su dolor? // ¿Siente náuseas durante el dolor? // ¿Le impide realizar sus actividades (trabajo, escuela, ocio )?

Cefalea por tensión. La clásica. La ha tenido casi todo el mundo. Suele aparecer en ambos lados de la cabeza, como una presión. Duran una hora o días.¿Actividades físicas como subir escaleras o caminar influyen en el dolor o lo atenúan? //¿Sufre alteraciones del apetito durante el dolor? // ¿Puede realizar sus actividades pese a los dolores?

Cefalea en racimos. Ataque mortal. Es breve, pero muy intensa. Ataca de repente y con síntomas neurológicos asociados, a menudo en plena noche o al despertar. ¿Afecta a los ojos o las sienes y dura de 15 minutos a 3 horas? // ¿Afecta al mismo lado de la cabeza, acompañada por enrojecimiento de ojos, lagrimeo, congestión nasal, párpados caídos o sensación de intranquilidad? ¿Los dolores aparecen cada 2 días o hasta 8 veces al día?

MITOS Y REALIDADES DEL DOLOR DE CABEZA

Los estudios se contradicen. A veces se usan mal métodos que sí son eficaces. El objetivo es encontrar una estrategia personal.

Desencadenantes.

Cambios de tiempo. Muy populares. Sin embargo, hasta hoy no hay estudios serios que corroboren esta sospecha generalizada. El viento en el sur tampoco parece tener una capacidad misteriosa para provocar dolores de cabeza.

Alimentos. Uno de cada cinco pacientes ve un enemigo en la comida. Pero los investigadores casi nunca localizan una posible dependencia en sus estudios cruzados. En el caso del alcohol, hay diferencias en función de cuándo se toma y cuánto. La histamina del queso, el aspartamo de los refrescos de cola light, el potenciador del sabor glutamato todos ellos. inocentes.

Hormonas. Muchas mujeres observan que tienen migrañas cuando se acerca su periodo. Los estudios han demostrado que el descenso repentino de los niveles de estrógenos actúa como desencadenante, pero con menos frecuencia de lo esperado. Una de cada cuatro afectadas puede respirar aliviada tras la menopausia. Los parches de estrógenos no protegen de la migraña, pero el gel sí lo hace.

Alteraciones del ritmo. Los relojes corren de otro modo en el fin de semana. Por eso, muchos se lo pasan en la cama, con migraña. Todo lo que altera el horario habitual puede ser desencadenante. el estrés, las noches de fiesta, las emociones intensas No es el nivel general de estrés lo determinante, sino el cambio súbito.

Medicamentos

Analgésicos. Con los clásicos de la farmacia (ácido acetilsalicílico, paracetamol e ibuprofeno) se pueden tratar bastante bien la mayoría de las variantes de dolor de cabeza. Para que las pastillas hagan efecto. tomarlas en el momento justo y con suficiente agua (un vaso). Un error habitual es utilizar una dosis demasiado baja. una aspirina de medio gramo casi nunca funciona contra una migraña. Es mejor tomar 1000 o 1500 miligramos.

Triptanos. Reproducen en el cerebro el efecto de la serotonina y están pensados para ataques fuertes de migraña. Cada uno tiene que dar con la variante que mejor le vaya de entre las 25 existentes. Hay productos de efecto rápido o lento, incluso sprays nasales y supositorios. Unos producen sensación de cansancio; otros, no. El dolor remite rápidamente en el 30 por ciento de los casos.

Betabloqueantes y compañía. Los médicos utilizan con un éxito parcial estos fármacos procedentes de las terapias cardiacas y del tratamiento de la epilepsia; lo hacen como medida preventiva y en dosis bajas.