Cada vez, más treintañeros padecen cálculos renales. Una ‘epidemia’ que ya preocupa a los expertos. Pero no se alarme. la solución pasa por cambiar su desayuno. Lea.

Espectacular y preocupante. Así definen los especialistas el aumento de la obesidad infantil en España. Si hace 15 años eran obesos el 5 por ciento de los niños, ahora lo son un 16 por ciento. Y como consecuencia aumenta el diagnóstico de piedras en el riñón en treintañeros. Esto se debe, fundamentalmente, al poco consumo de frutas y verduras, a la poca actividad física, a desayunos poco saludables, mucho ocio televisivo, muchas horas frente a las consolas y el ordenador, así como a un consumo elevado de bebidas azucaradas , explica Javier Martínez, nutricionista del Centro Médico Equidieta de Madrid.

Y añade que influye mucho la introducción de dietas ricas en proteínas, el excesivo consumo de sodio, la deficiente hidratación (el único líquido que hidrata es el agua) y el consumo excesivo de grasas poco saludables en lugar de grasas beneficiosas, como el aceite de oliva virgen, los frutos secos o el pescado .

En este sentido, la Asociación Española de Urología asegura que cada año se detectan 300.000 casos nuevos de piedras en el riñón. Para dicha asociación, este aumento se debe no solo a la obesidad, sino también a la hipertensión arterial y la dislipemia -alteración del metabolismo de los lípidos de la sangre, que son grasas indispensables-, causantes de mayor ácido úrico, a partir del cual se forman los cálculos. Para poner solución, Javier Martínez cree que se deberían etiquetar los productos dañinos -bollería industrial, aperitivos y snacks, golosinas, helados y bebidas azucaradas- con mensajes que expliquen de forma clara el riesgo de abusar de ellos.

Las grasas vegetales hidrogenadas y el aceite de palma deben desterrarse de nuestra dieta. La nutrición debería ser una asignatura más en los colegios. Muchos jóvenes no desayunan o lo hacen de forma desequilibrada y no suelen hacer más de tres comidas al día. Incluso a veces sufren problemas de falta de vitaminas y minerales indispensables para el crecimiento. Es inconcebible que, además de niños obesos, estemos creando niños y adolescentes mal nutridos, porque lo pagarán durante toda la vida , concluye.