No pisó Estados Unidos hasta los 21 años, pero para los americanos es uno de sus pintores más célebres. Una de sus piezas, ‘Campamento gitano’, puede verse ahora en Madrid.

EL AUTOR. John Singer Sargent (Florencia, 1856, LOndres 1925)

Un noble ciudadano del mundo

Hijo de un adinerado matrimonio de Estados Unidos, Singer Sargent se relacionó siempre con la alta sociedad y pasó la mayor parte de su vida viajando. Recibió su primera formación artística en Roma en 1868, que amplió después en la Academia de Bellas Artes de Florencia entre 1870 y 1873. Trabajó en París para el retratista Emile Auguste Carolus-Duran mientras asistía a la Escuela de Bellas Artes. Desde 1877 comenzó a exponer. Admirador de Velázquez y amigo de Sorolla, Beruete, Cossío y otros, viajó a España al menos seis veces entre 1879 y 1912.

La trayectoria. del retrato al paisaje

John Singer Sargent se hizo famoso como retratista. Su lucrativo estudio de Londres fue un lugar muy concurrido por la alta sociedad, que en torno a 1900 llegó a pagar hasta cinco mil dólares (unos 130.000 de hoy) por sus retratos. En 1907 decidió abandonar ese género y dedicarse al paisajismo y a escenas cotidianas en las que se aprecia la mano del experimentado retratista y la calidad trascendental y atemporal de un clásico.

2. La pincelada. rápida y vasta

La espontaneidad de sus pinceladas como en el cesto y el lado izquierdo del cuadro sugiere que trabajaba rápidamente. Las pinceladas amplias cubren la pared blanca del fondo y enmarcan luego las piedras de al lado con igual seguridad. Lo mismo se ve en el manto de la anciana o el cojín que abraza al pequeño sobre la silla. Sargent aplicaba mucha pintura, pastosa y gruesa, con un pincel grande que, no obstante, le permitía reflejar rostros expresivos y detalles.

3. La luz. legado impresionista

La fascinación de Sargent por captar los efectos de la luz en sus representaciones fue el resultado de su relación con los impresionistas en París. Aquí se ve su maestría al respecto en la luz que divide el cuadro en dos partes, pasando de la transparente sombra que ofrece la cabaña hasta el brillo dramático de la luz en la fachada de la casa encalada. Logra reflejar así un caluroso día en el campo andaluz, con sus protagonistas refugiándose en la sombra.

4. La composición. vida gitana andaluza

Sargent nació en Florencia y llevó una vida itinerante, pero tenía una especial relación con España. En su primera visita, en 1879, visitó el Museo del Prado para estudiar a Velázquez. Campamento gitano fue pintado en 1912 en una de sus visitas a Granada. La composición muestra una familia gitana en un momento de su vida cotidiana, con cada miembro centrado en su actividad.

5. El color. ardiente y cálido

Predomina una paleta cargada con tonos marrones, rojizos y anaranjados que, por una parte, reflejan la tierra tan característica de las colinas de Granada, rica en olivos y, por otra, el árido calor que impacta en el blanco deslumbrante de la casa. Tímidas pinceladas con toques en azul recorren el cuadro de forma dispersa, pero a la vez decisiva. pese a ser de un tono frío, logran ahondar, por contraste, la sensación general de calidez de toda la escena.

6. Dibujos preparatorios. más y mejor

Aunque la obra refleja el enfoque original y magistral de Sargent hacia la pintura al aire libre, el artista solía hacer numerosos bocetos antes de pintar al óleo. Esos dibujos le sirvieron como una herramienta para practicar sus movimientos de muñeca para los trazos a pincel. Por ello también sus bocetos eran realizados con un mínimo de líneas, en los que nada sobraba ni faltaba.