Es el ideólogo de la no violencia, el padre de la independencia de la India, un sólido líder espiritual y un icono de los movimientos pacifistas. Pero fue también un ser humano, con pasiones carnales, contra las que luchó. Por E. Font

En 1944, The Times publicó un editorial instando a los seguidores de Gandhi a iniciar una colecta para comprarle al líder espiritual una manta. El artículo era, en realidad, una ‘fina ironía’ británica ante la explicación que daban algunos colaboradores a por qué Gandhi dormía con jovencitas.

Dar calor al anciano durante la noche, argumentaban, para justificar esta costumbre del ideólogo de la no violencia. La vida sexual de Gandhi fue objeto de polémica desde el momento en que anunció su decisión de ser célibe con 36 años. Casado desde los 13, tenía ya cuatro hijos, cuando en su proceso espiritual decidió no volver a tener relaciones sexuales. Lo cual no le impedía dormir con mujeres, según él, para ponerse a prueba pero sin sucumbir al deseo.

Lo novedoso ahora es que no solo trató sentimentalmente con mujeres. En su vida hubo un gran amor. Y fue un hombre. Hermann Kallenbach, un arquitecto alemán. Quien sugirió esta posibilidad fue Joseph Lelyveld, exeditor de The New York Times, excorresponsal en Sudáfrica y la India y premio Pulitzer, que publicó en 2011 una polémica biografía, Great Soul: Mahatma Gandhi and his struggle with India. En ella, para escándalo de los indios, cita pasajes de la correspondencia entre Gandhi y Kallenbach que no dejan duda sobre su relación, aunque no entra en detalles carnales. Esa correspondencia pertenece a la familia Kallenbach, que el año pasado intentó subastarla en Sotheby’s.

Gandhi dice sentir por Kallenbach «amor y más amor… tanto amor como el mundo no ha visto»

De hecho, llegó a anunciarse el evento, pero se canceló por la intervención del Gobierno indio. Temeroso de que el material causase un revuelo nacional, el Ejecutivo llegó a un acuerdo con los herederos y se quedó con todo el lote por 1,1 millones de euros. Las autoridades preferían custodiar y controlar ese delicado material. Ahora, el 30 de enero, cuando se cumplen 65 años del asesinato de Gandhi, harán pública parte de esa correspondencia.

¿Quién era Kallenbach, el hombre por quien Gandhi sentía “amor y más amor tanto amor como el mundo no ha visto“, como él mismo escribió en una de sus cartas? Kallenbach nació en Prusia en 1871 en una familia acomodada de origen judío y estudió Arquitectura en Stuttgart y Múnich. En Sudáfrica, a donde llegó para instalarse con unos tíos, hizo fortuna rápidamente y conoció a Gandhi en 1904. El líder indio pasó más de dos décadas en Sudáfrica entre 1893 y 1915, de sus 24 a sus 46 años, donde comenzó a consolidarse como revolucionario social y líder espiritual. Gandhi llegó allí para trabajar como abogado, con un contrato de un año, pero pronto observó los abusos que allí sufrían los hindúes y decidió encabezar la lucha por sus derechos.

El alemán hizo fortuna y cedió a Gandhi la granja Tolstoi, una colonia para sus seguidores

Desde que se conocieron, Kallenbach se convirtió en un fervoroso seguidor del Mahatma, hasta el punto de que seis años más tarde, en 1910, el alemán le regaló las tierras donde Gandhi levantó la granja Tolstoi, una colonia en la que invitaba a vivir a sus seguidores siempre que siguiesen sus normas, una alimentación vegetariana, sin tabaco ni café y sin sexo. Gandhi compartía la casa principal con Kallenbach.

Lelyveld afirma incluso que en 1908 Gandhi apartó momentáneamente a su mujer por el hombre al que escribió: “Has tomado completamente posesión de mi cuerpo. Esto es una verdadera esclavitud”. En esa correspondencia, Gandhi se mencionaba a sí mismo como “casa superior” y a Kallenbach como “casa inferior”. Y le hacía prometer al alemán que no mirase “con lujuria a ninguna mujer”.

Kallenbach planeaba acompañar a Gandhi de regreso a la India en 1914, pero al estallar al Primera Guerra Mundial, los británicos le hicieron prisionero de guerra, por ser alemán, y estuvo detenido hasta 1917.

Kallenbach se hace un activo sionista, pero no logra el apoyo de su amigo para la causa judía

Después de la guerra regresó a Sudáfrica y siguió en contacto con Gandhi, pero el creciente antisemitismo en Europa hizo que redescubriese sus raíces judías y se hizo un activo sionista. En 1937 visitó a Gandhi para pedirle que apoyase el sionismo. Pese a no encontrar el respaldo deseado y a que Kallenbach no creía que la táctica de la no violencia sirviese con Hitler, conservó su amistad con Gandhi hasta su muerte, en 1945. Que lelyveld incida en esta relación fue considerado una ofensa en la India. Para entenderlo, un dato. hasta 2009, la homosexualidad era ilegal. El autor norteamericano repite que ha sido malinterpretado. “El libro no dice que Gandhi era bisexual ni homosexual. Dice que era célibe y que tenía un profundo apego a Kallenbach”.

Pero el libro recoge suficientes frases inquietantes en las 13 cartas que se conservan escritas por Gandhi al alemán: “No puedo imaginar nada más feo que el sexo entre hombres y mujeres y el olor de la vaselina es un constante recuerdo” de Kallenbach. Ramachandra Guha, el historiador que primero descubrió las cartas entre las posesiones de una sobrina nieta de Kallenbach, ha intentado explicarlo. Usaban vaselina en los callos de los pies que les salieron porque tenían que “caminar mucho para ir a su trabajo”.

Dormía desnudo con su sobrina nieta de 19 años, aunque insistía en que no había nada de sexo

Puede ser. Es cierto que en la misma carta hay referencia explícita a los callos y Gandhi se declaraba célibe, pero la sexualidad era una de sus principales obsesiones. Según Jad Adams, autor de Gandhi: naked ambition, todo vendría del trauma sufrido cuando, con 16 años, un sirviente le anunció la muerte de su padre mientras él mantenía relaciones sexuales con su esposa. Gandhi, muy unido a su padre, sintió una tremenda culpa, según él mismo contó. Es también de conocimiento público que durante años, el Mahatma compartió su cama con menores de edad. Lo hacía dijo para probar su autocontrol como célibe y para sentir calor en las noches de invierno. En una carta de 1945, él mismo se refiere a “las mujeres o niñas que han estado desnudas conmigo”.

El sexo, además, se convirtió en el tema más importante de sus largos monólogos, después de la ahimsa (la no violencia). Entre las jóvenes con las que ‘experimentó’ estuvo Abha, la esposa de 16 años de su sobrino nieto Kanu, y su sobrina nieta de 19 años, Manu. Gandhi, desde luego, recibió muchas críticas por estos “experimentos”, como él mismo los llamaba. Incluso de sus seguidores. Su estenógrafo, R. P. Parasuram, renunció cuando sorprendió a Gandhi acostado desnudo con su sobrina nieta. Y Nirmal Kumar Bose, sistente, lo abandonó argumentando que la naturaleza de los experimentos de Gandhi sobre la brahmacharya (o celibato) aún permanecen desconocidos . Es de esperar que los documentos de Kallenbach contribuyan a que se conozcan algo mejor.

EL MITO CUESTIONADO

Gandhi tuvo y aún tiene sus detractores. Y no pocos.

De joven, Gandhi estudió Derecho en Londres y luego se marchó a Sudáfrica para ejercer la profesión allí durante un año. Se quedó 22. Gandhi, con sus cuatro hijos. Tuvo el primero a los 18 años y el último, a los 30. Su imagen más conocida. la del asceta que vivía con lo mínimo.

¿ERA MAL PADRE?

Padre de un país, pero un extraño para su propio hijo. Así se presentó el filme sobre el hijo mayor de Gandhi, Harilal, que nació cuando él tenía 18 años. Harilal se enfrentó tanto a su padre que acabó siendo jugador, alcohólico y comerciante de ropa británica (cuando su padre llamaba al boicot de productos extranjeros). Harilal se convirtió al islam antes de su muerte, en 1948, meses después de que su padre fuera asesinado. Con sus otros tres hijos, Gandhi tampoco tuvo una buena relación.

¿ERA RACISTA?

La biografía de Lelyveld insiste en otro aspecto escabroso de la vida de Gandhi. En Sudáfrica defendió los derechos de los hindúes, pero menospreciaba a los negros. “Podíamos entender no estar clasificados con los blancos, pero situarnos al mismo nivel que los nativos sudafricanos era demasiado -escribió-. Los kaffirs (‘negros’) son por norma incivilizados. Son problemáticos, muy sucios y viven como animales” .

¿ERA ANTISEMITA?

En 1940, Gandhi le escribió una carta a su sincero amigo Hitler. Le instaba a desistir de la guerra, pero el tono levantó suspicacias. No tengo duda acerca de su valentía ni tampoco creo que sea el monstruo descrito por sus oponentes . Con las cámaras de gas funcionando, insistía en que la resistencia espiritual era suficiente. Pero ningún historiador defiende que fuese antisemita. Reconoció el sufrimiento de los judíos, y está su amistad con Kallenbach…

¿ERA UN EXCÉNTRICO?

Toda virtud llevada al extremo puede acabar quizá en defecto. De eso acusaron muchos a Gandhi, radical como pocos en sus creencias naturistas. A su rechazo total al sexo, el tabaco, el café y los alimentos de procedencia animal sumó su negativa a ingerir antibióticos. Muchos sostienen que su mujer bajo arresto domiciliario en el palacio del Aga Khan en el momento de su muerte se habría salvado si Gandhi hubiera aceptado que le dieran antibióticos.