Este inmenso y famoso lienzo recuperado vuelve al Thyssen de Madrid

Abarca más de ocho metros cuadrados y es un boceto presentado por Tintoretto al Senado veneciano para conseguir el encargo de sustituir el fresco gótico de Guariento di Arpo, destruido en un incendio en 1577, en la sala del Gran Consejo del palacio de los Dux, en Venecia. El primer concurso lo había ganado Paolo Veronés, pero murió antes de poder comenzar nada y así Tintoretto aprovechó su segunda oportunidad. La pieza restaurada que vuelve al Thyssen es, en realidad, el segundo de los dos bocetos que Tintoretto presentó a concurso. El primero se conserva en el Museo del Louvre, pero no es en el que el artista se basó para realizar el que está en Venecia, sino este del Thyssen. En 1588, Tintoretto ya había cumplido 70 años y, al estar ya mayor, pintó la obra en su taller utilizando este boceto como punto de partida. Le llevó seis años terminarlo. Lo acabó en 1594, poco antes de morir.

La pieza representa el paraíso, el más allá de las nubes donde se encuentran todos aquellos salvados tras el Juicio Final. El tema central de la composición es la coronación de la Virgen como reina del cielo por su hijo, Jesucristo. Ambas figuras se presentan de medio perfil, giradas una hacia la otra, y flotan sobre la misma nube hecha de querubines. Inspirado en el paraíso de la Divina comedia, de Dante, el cuadro está repleto de significados metafóricos que Tintoretto expresa a través de la luz; también de personajes representativos del mundo bíblico. Sin embargo, al tratarse de figuras abocetadas, no son tan identificables como las de la obra final. El cuadro es parte de la colección permanente del Museo Thyssen y ya puede ser visto. 

Secretos venecianos

El minucioso proceso de restauración se realizó durante todo 2012 en el hall de entrada del propio Museo Thyssen, a los ojos del público. Entre las restauraciones precedentes, los expertos descubrieron cambios en la composición que habían quedado ocultos, como la presencia de figuras desnudas a las que luego Tintoretto cubrió de ropa, la modificación o eliminación de personajes y la existencia de inscripciones. En el laboratorio, los análisis químicos permitieron conocer con precisión los materiales originales utilizados por el artista algunos, muy valorados en la época, como el lapislázuli y su secreto. emplear polvo de vidrio mezclado con la pintura para reflejar la luz y dar luminosidad a la obra.