Antes de morir el pasado marzo, el último integrante vivo de la expedición que conquistó por primera vez el Everest, George Lowe, decidió abrir su archivo fotográfico y mostrar unas imágenes nunca publicadas. Esta es la historia de cómo este maestro rural neozelandés se convirtió en improvisado fotógrafo de una de las grandes hazañas de la humanidad.

Tras una decena de expediciones fallidas y varios montañeros muertos desde el primer intento de conquistar el Everest, en 1924, otros lo reintentaron en 1953.

La Royal Geographical Society y el Club Alpino designaron al coronel inglés John Hunt, de 42 años, para que capitanease una nueva expedición, que esperaban definitiva. Centenares de montañeros ingleses se ofrecieron. Hunt aceptó solo a diez, de entre 23 y 39 años. Necesitaba gente experimentada y debió buscar a los últimos de su equipo fuera de Inglaterra. Le interesaron un neozelandés Edmund Hillary, de 33 años y casi dos metros de altura, soltero, apicultor en Auckland y un sherpa del Himalaya que fue miembro de cinco expediciones anteriores al Everest. Tenzing Norgay, de 39 años. El tercero, George Lowe, de 28, no acababa de convencerlo, pero Hillary, amigo y compañero de Lowe en expediciones anteriores, lo quería consigo. Hunt cedió. Nunca se arrepentiría.

Lowe fue decesivo en la última etapa de la conquista del Everest, el punto más alto del planeta, a 8848 metros, en el Himalaya, entre China y Nepal. Lowe no solo ayudó a escoger la ruta acertada, a excavar peldaños en el hielo y a acarrear el pesado material; le tocó, además, fotografiar el tramo final de la aventura. El verdadero fotógrafo sufrió una inflamación pulmonar y Lowe debió sustituirlo en los últimos 2500 metros, los más peligrosos, cargando cámaras, películas y trípodes, un peso extra que, a cada metro de ese inhóspito sitio de hielo eterno, sin casi oxígeno, con temperaturas de hasta 60 grados bajo cero y el abismo acechando a cada paso, se convirtió para él en una tortura. una cámara pesaba casi dos kilos; un rollo de película, 200 gramos; y Lowe cargaba más de diez. Llevaba dos cámaras colgadas del cuello recordó él mismo antes de morir en marzo, a los 89 años. una Kodak Retina II y una Bell and Howell . Y no solo debía cargarlas, sino, además, inmortalizar la hazaña con sus nociones básicas de fotografía. Nuestro éxito ironizó Lowe tiempo después creó una especie de mito sobre mi capacidad fotográfica. Nunca fui más que un aficionado. El ascenso al Everest es un espectáculo; yo solo debía enfocar y disparar . Aun así, tomó unas soberbias fotos sin las que aquel hito no habría tenido el impacto que aún perdura 60 años después. Vivir para contarlo, sí, pero aquella proeza exigía tener con qué contarla. El documental realizado a partir de las tomas de Lowe La conquista del Everest aspiró a un Óscar.

Sin embargo, la coronación del gigante quedó, en imágenes, inconclusa. Lowe no estuvo allí. A partir de los 7000 metros apenas podían avanzar en parejas, por relevos, para ir dejando material y tanques de oxígeno para los que vinieran detrás. Solo Hillary y Norgay escalaron así los 400 metros finales. Un tramo que debían recorrer en 12 horas, superando la imponente pared lisa de 12 metros hoy llamada el Escalón de Hillary, a 8760 metros, solo escalable por una angosta grieta entre la roca y una cornisa de nieve congelada. Comprimiéndose dentro de esa chimenea, Hillary y Norgay fueron los primeros en lograrlo. ¡Y con un equipo rudimentario y sin cuerdas fijas, clavando sus crampones hacia atrás en la nieve y asiéndose a todo intersticio que hallaban! Esa pared hoy se gana por una escalera que atornilló una expedición china en 1960. Ya en lo más alto, Hillary inmortalizó su triunfo con unas notables tomas, pero no hay un solo retrato de él allí. Norgay no sabía utilizar la cámara. Tras solo 15 minutos en el techo del mundo iniciaron el descenso. Antes, Norgay hizo un agujero en la nieve y depositó una ofrenda de chocolate, caramelos y bizcochos para los dioses del Chomolungma. Hillary enterró un pequeño crucifijo blanco que alguien había enviado a Hunt. Al cabo de una hora estaban ya en el Pico del Sur, donde recogieron los tanques de oxígeno guardados allí para el regreso. Harían lo mismo en el campamento IX más tarde. Al llegar al campamento VIII, Lowe los esperaba con una limonada caliente y sopa. Hillary se quitó la máscara y le sonrió. ¿Has visto, George? Hemos vencido a este cabrón .

Paso a paso

-La expedición partió de Katmandú en marzo de 1953 y conquistó el Everest el 29 de mayo de ese mismo año. La formaban 14 alpinistas y un ejército de sherpas. Primero transportaron las toneladas de material a lo largo de 273 kilómetros, a través de los profundos valles de Nepal, donde no había carreteras.Después, en grupos cada vez más pequeños, levantaron hasta nueve campamentos a distintas alturas para ir aclimatándose poco a poco.

-En 1952, Eric Shipton otro legendario escalador invitó a Lowe y a Hillary a una expedición en la que probaron los materiales empleados más tarde en el Everest. Aquí, Shipton y otros dos montañeros se refugian del sol en el río Arun bajo unos paraguas.

-En los campamentos, el sherpa Norgay (de pantalón claro) solía cocinar para todos sopa de pollo y noodles. También comían sardinas con miel y dátiles y bebían limonada caliente.

-Aunque siempre había mucho trabajo por hacer, los campamentos eran el lugar ideal para escribir cartas, dormir o, como aquí prefirió George Lowe, cortarse el pelo.

-La aclimatación a más de 6000 metros ha de ser gradual para que la médula ósea forme más glóbulos rojos portadores de oxígeno.

-Una decena de expediciones habían fracasado desde 1924. Grietas que se abrían de repente en los glaciares, extenuación, problemas con el equipamiento Lowe y los demás salvaron auténticos abismos; muchos, con pértigas y escaleras de aluminio para cruzar profundas grietas.

-Un día histórico. Norgay despliega en la cumbre del Everest las banderas de las Naciones Unidas, Nepal, la India y Gran Bretaña. Nadie había pensado en llevar una británica y la tomaron dee del embajador en Katmandú. Eran las 11.30 del 29 de mayo de 1953.