‘Los tres estudios de Lucian Freud’, de Francis Bacon, es la pintura más cara vendida en una subasta. la jequesa Al-Mayassa, hermana del emir de Catar, pagó 142 millones de dólares por ella.

El irlandés que murió en Madrid.

El autor. Francis Bacon (Dublín, Irlanda, 1909-Madrid, España, 1992)

Creció en Irlanda, pero se lo considera un pintor inglés, por sus raíces familiares británicas y por haber desarrollado casi toda su obra en Londres. Autodidacta, cuando pintó los retratos del tríptico de Lucian Freud, ya era considerado uno de los mejores pintores del expresionismo figurativo contemporáneo. Un hombre carismático que luchó contra el alcoholismo y el asma, pasando su tiempo entre los bares del barrio del Soho londinense y su estudio en el Royal College of Art. Murió de un ataque al corazón en Madrid en 1992. Fue incinerado en el cementerio de la Almudena sin testigos ni ningún tipo de ceremonia.

1. La composición. en tríptico

La obra se compone de tres lienzos que forman uno de los trípticos más célebres del genio de la pintura figurativa. Representa a tamaño natural tres visiones del pintor Lucian Freud, su gran amigo y rival y nieto de Sigmund Freud. De izquierda a derecha, pasa por diferentes poses y es retratado desde diferentes ángulos. Bacon veía las imágenes en series y, según sus propias palabras, podría ir incluso más allá y pintar series de cinco o seis figuras.

2. Paleta y pincelada. una combinación brutal

Este trabajo inicia la etapa más ambiciosa de Bacon, marcada por obras de gran formato, el empleo de pintura espesa y una nueva confianza en el uso del color. Su valor se basa, según los expertos de Christies, en la yuxtaposición del brillante y luminoso tono amarillo y el contraste con la brutal corporalidad e inmediatez de las pinceladas. También en el hecho de que uno de los grandes genios de la pintura del siglo XX retrata a otro de su tiempo.

3. El protagonista. pintado a partir de fotografías

Bacon siempre fue reacio a retratar a sus modelos al natural; prefería los de fotos, la mayoría tomadas por John Deakin, amigo del Soho. Tampoco podía pintar a desconocidos. Las fotos lo ayudaban a recordar los rasgos. Sentía a su vez vergüenza ante sus modelos por lo deformados que los pintaba, aunque sin ánimo de ofenderlos, sino buscando, decía, la perfección. Aquí reproduce, además, el cabecero de cama que Freud tenía en la foto original.

4. El estilo. figurativo

Bacon pintó la obra en 1969 en el Royal College of Art, donde tenía estudios suficientemente grandes para trabajar en tres lienzos de gran tamaño a la vez. Freud lleva una camisa blanca remangada. Sus manos desaparecen. Bacon se centra en los contornos que recorren el resto del cuerpo. En los tres lienzos, el espectador es enfrentado con las suelas de uno de los zapatos de Freud; el otro descansa sobre la alfombra de un suelo curvado, aplicado con pintura espesa.

5. El espacio. influenciado por Giacometti

Vemos a un Freud atrapado en jaulas baconianas, una especie de marcos que rodean la figura, controlan el espacio y atraen la mirada del espectador. Estas jaulas o cajas transparentes llegaron a definirse como ‘marcos espaciales’. Su función, según Bacon, es reducir el campo de visión y así facilitar la contemplación de la obra. Evocan a esculturas de Giacometti, al que Bacon conoció en la Tate Gallery a principios de los sesenta.

6. Los rostros. máscaras picassianas

Una vez, Thatcher definió a Bacon como ¡ese hombre que pinta esos horribles cuadros! . El rostro deformado pierde todo lo humano para convertirse en una máscara picassiana. Los ojos se reducen a una mancha oscura; las cejas, a brochazos negros; la nariz, a un amasijo. El rostro se distingue difícilmente del pelo, y el espectador se enfrenta más bien a los rasgos grotescos de un animal. Es el conjunto de la figura el que reafirma la identidad humana.

Para saber más. Christies de Nueva York. Obra subastada por 142 millones
de euros, el 12 de noviembre pasado, durante el Post-War and
Contemporary Art Evening Sale.