Eso es lo que se ha dicho siempre. Y aún hoy se discute… Por E. F. 

Los copos reproducidos aquí son como los ve. No hay truco. Así los hace la naturaleza y así se ven, fotografiados a través de una lente macro que los amplía a esta escala. Son simétricos y, se dice, no hay dos idénticos, algo que aún se discute. Un copo de nieve nace de la congelación de una gota de agua alrededor de una mota de polvo hasta formar un cristal similar a una esquirla. Si la temperatura llega a los 12 grados bajo cero y el cristal guarda aire en su interior, toma forma de prisma hexagonal. Si se agregan más cristales, la mayoría desarrolla la forma de una estrella de seis brazos. Como el crecimiento hasta formar un copo depende de decenas de factores temperatura, presión, cantidad de agua, velocidad de anexión es altamente improbable que se repitan dos.

Sin embargo, en 1988 la científica del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica Nancy Knight documentó dos cristales idénticos. No obstante, el profesor de física del Instituto Tecnológico de California (Caltech) Kenneth Libbrecht no tardó en contradecirla, arguyendo que, pese al parecido, se revelarían distintos examinados a nivel atómico, ya que su número de moléculas de agua y la disposición de estas en su estructura serían siempre distintas.