Rodilla, caderas… cada vez más personas tienen artrosis. Una enfermedad silenciosa que empieza a dar sus primeros síntomas a partir de los cincuenta. Los médicos están convencidos de que, si se hace suficiente deporte, la mayoría de los pacientes podrían ahorrarse la operación. Si le duele, ¡corra! Por Víctor Azebedo

Ya no puedo andar ni un metro , asegura Marta, de 47 años. Estaba en la playa, atándose las zapatillas, cuando sintió como si un puñal al rojo vivo le atravesara la cadera. Al principio, el médico le aseguró que era demasiado joven para tener artrosis. Pero la tomografía no dejó lugar a dudas. el cartílago estaba en las últimas. El destino de Marta amenaza a más personas que nunca en España. Los nacidos en 1964, el año que registró el mayor número de nacimientos de la historia del país, superan los 50. Y es a partir de esa edad cuando la artrosis, enfermedad silenciosa como pocas, se manifiesta con mayor frecuencia.

¿ES INEVITABLE?

Tradicionalmente se creía que nuestro aparato locomotor estaba diseñado para durar unos 50 años. Más allá, el Homo sapiens estaría abandonado a su suerte. La mayor carga la sufren las rodillas. En un estudio realizado con mil pacientes, se comprobó que 610 de ellos tenían dañados los cartílagos de las rodillas. Y los cartílagos de las caderas tampoco duran mucho más. ¿Quiere esto decir que el cartílago es un fallo de la creación, una pieza defectuosa? Los especialistas aseguran ahora que el problema no se debe a un fallo de diseño, sino de nuestra forma de vida.

¿CÓMO INFLUYEN LOS KILOS DE MÁS?

El peso corporal acelera este deterioro progresivo. Los kilos de más no solo ejercen una presión sobre la articulación, sino que la grasa tiene otro efecto. contiene transmisores bioquímicos que causan inflamaciones en las articulaciones. Dicho en otras palabras. la grasa es veneno para las articulaciones. Es cierto que no todas las personas gruesas tienen mal las articulaciones, pero con solo cinco kilos de más la probabilidad de desarrollar artrosis de rodilla aumenta en un 36 por ciento. Además, como los obesos intentan de forma inconsciente compensar esa molestia adoptando un paso bamboleante, empeoran el problema. Esta forma de andar sobrecarga aún más las articulaciones y acelera el avance de la artrosis.

¿LA ARTROSIS ES GENÉTICA?

Sí, pero no es lo habitual. Cuando su origen es genético, quiere decir que el cuerpo no puede producir ciertas fibras de colágeno. Y el colágeno es necesario para la resistencia del cartílago articular.

Y SI NO ES GENÉTICA, ¿POR QUÉ SE PRODUCE?

La artrosis influida por el estilo de vida aparece con mucha mayor frecuencia que la genética; y afecta sobre todo a las rodillas, las caderas y la columna vertebral. Pero hay diferencias. Mientras el 80 por ciento de las personas sufren dolor de espalda en algún momento de su vida, este muchas veces remite por sí solo o incluso se va haciendo menos habitual con la edad, ya que con el tiempo la columna vertebral se va osificando. Esto hace que ya no sea tan susceptible de sufrir deformaciones dolorosas. Los traumatólogos hablan de la benéfica rigidez parcial de la columna vertebral. El dolor en la rodilla o en la cadera, por el contrario, se agudiza con el tiempo. En el 20 por ciento de los casos, la artrosis está producida por malas posturas, roturas de ligamentos o fracturas óseas. En el resto, el 80 por ciento, los médicos no son capaces de decirles a sus pacientes por qué sus articulaciones se deterioran tan rápidamente. Es la que llaman ‘artrosis primaria’. Y primaria, aquí, hay que traducirlo por un no sabemos la causa . No son corredores de maratón a los que se les ha ido la mano con el deporte o una persona con sobrepeso. Son personas totalmente normales, como usted y como yo.

¿QUÉ ES LO QUE ME DUELE EN REALIDAD?

El cartílago contiene agua (un 70 por ciento), fibras de colágeno y otras proteínas (un 25 por ciento), así como células (cinco por ciento). Esta mezcla hace que las distintas superficies articulares presenten muy poco rozamiento entre sí. Esta eficacia se consigue mediante dos propiedades del cartílago. por una parte, presenta una superficie perfectamente lisa; por la otra, está recubierto por el llamado ‘líquido sinovial’. Esta sustancia es de naturaleza viscosa y rellena los espacios entre los elementos que constituyen la articulación. No actúa solo como lubricante, sino que también aporta nutrientes al cartílago. Cuando falta esta capa de líquido milagroso, la articulación tira la toalla y empieza el dolor.

¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO REMATADAMENTE MAL?

El hombre moderno ya no recorre la sabana o los bosques como hacían sus antepasados. Y eso lo pagan muy caro las articulaciones. Los paleontólogos han estudiado miles de esqueletos de la Edad Media, entre ellos algunos de personas de más de 60 años, verdaderos ancianos para su época. Los hombres y mujeres presentaban sobre todo artrosis de hombro y codo, quizá porque se dedicaban a la agricultura y tenían que manejar herramientas. ¿Y las rodillas? Curiosamente en aquella época la artrosis de rodilla era mucho menos frecuente. Hoy es justo al revés. es la articulación que más sufre. Claro que ahora tenemos sobrepeso y no estamos en forma. Eso hace que la rodilla se vaya destrozando poco a poco.

¿PUEDO HACER EJERCICIOS ESPECIALES PARA LA RODILLA?

El cartílago es el eslabón débil de la articulación. Es posible ejercitar unos músculos vagos, es factible fortalecer unos huesos frágiles, pero el cartílago no cuenta con riego sanguíneo y no se puede fortalecer. Sí que contiene células. Y puede compensar pequeñas pérdidas y seguir cumpliendo con su misión durante mucho tiempo. No obstante, si se lo maltrata demasiado, acaba retrocediendo igual que ocurre con una encía inflamada. La persona afectada puede pasarse años sin percibir señales de este deterioro, pero un buen día desaparece la última capa de cartílago y los distintos elementos de la articulación empiezan a rozarse entre ellos. El dolor no te mata, desde luego, pero tampoco te deja vivir.

¿Y QUÉ ES LA DICHOSA ARTRITIS Y CÓMO PUEDO COMBATIRLA?

La artrosis transforma la articulación. Pueden aparecer encias óseas, como protuberancias. Por otro lado, las células del sistema inmune atacan a los fragmentos sueltos de cartílago y producen una reacción inflamatoria de la articulación. la artritis.Una vez alcanzado este estadio, la mayoría de los pacientes empiezan a recurrir a los analgésicos. Estos fármacos pueden combatir la inflamación, amortiguar el dolor y hacer que la articulación recupere parte de su movilidad. La epidemia de las rodillas doloridas podría ser la causa de que el uso de ibuprofeno aumente año tras año en España. Pero, ojo, las pastillas solo combaten los síntomas, y muchos pacientes quieren recuperar la salud; por eso prueban un método tras otro. como las inyecciones de ácido hialurónico en la articulación. Este tratamiento suena muy tentador, pero tampoco cura. Aunque puede aliviar temporalmente los síntomas.Igualmente ineficaces contra la artrosis son los complementos dietéticos. La glucosamina, por ejemplo, es un componente del tejido conectivo y se comercializa como protector del cartílago. En realidad, la glucosamina se digiere en el intestino y es incapaz de regenerar directamente el cartílago.

¿CUÁNDO DEBO PASAR POR EL QUIRÓFANO?

Cuando los pacientes entran en una fase muy dolorosa, toca informase sobre las posibilidades que les ofrece la cirugía. Lo malo es que en este campo también dan mucho gato por liebre.Algunos médicos, por ejemplo, alaban la artroscopia como el remedio perfecto. Básicamente consiste en acceder al interior de la rodilla, pulir y enjuagar la articulación con litros y litros de líquido limpiador. Sí, es básicamente una limpieza de rodilla. Sin embargo, no todos los especialistas están conformes y algunos hablan de efecto placebo. Esta afirmación la corroboraron varios médicos e investigadores estadounidenses en un estudio publicado en el prestigioso New England Journal of Medicine.

¿CÓMO PUEDO SABER SI DEBO REEMPLAZAR LA ARTICULACIÓN?

Cuando el cartílago está destrozado y los dolores son incontenibles, al paciente ya solo le queda una opción. reemplazar la articulación dañada por una artificial. Es muy importante aconsejar a los pacientes que busquen un hospital donde esta intervención se realice de forma habitual. Cuanta más experiencia tengan los cirujanos, mejor quedará la nueva articulación.Pero el propio paciente también puede influir en lo bien que encaje la nueva articulación. Los que ejercitan su musculatura tras la operación y se mueven de manera habitual consiguen que su prótesis se asiente mejor.

¡NO CUIDE LOS HUESOS! ¡MUÉVALOS!

Es muy probable que los científicos no consigan nunca construir una articulación que supere a la original. Por eso es tan importante que seamos muy cuidadosos con nuestro equipamiento de serie. En lugar de proteger los huesos, lo que tendríamos que hacer es moverlos mucho más.La artrosis favorecida por la baja actividad física es uno de los motivos más habituales de que las personas mayores acaben abocadas a no ser autosuficientes, a la inmovilidad. No hacer nada acelera el deterioro. Un artículo publicado en el Journal of Medicine lo corrobora. Sin estimulación mecánica, el cartílago acaba sufriendo atrofia .Que una rodilla ya esté afectada por la artrosis no quiere decir que se hayan acabado las tardes de salir a correr.

Los especialistas sospechan que una actividad constante favorece la presencia de células madre en la zona, lo que podría producir la ansiada regeneración del cartílago.Ya están disponibles algunos estudios que alimentan la esperanza de revertir la artrosis una vez se haya presentado. Cada kilo de masa corporal que el paciente elimine mediante la actividad física, reduce por cuatro la carga que sufre su rodilla. Las personas que pierden un diez por ciento de peso ven reducidos de forma perceptible sus dolores articulares. “Ante el recurrente no puedo hacer nada de deporte porque me duele muchísimo la rodilla”, los médicos responden. “Pues entonces tendrá que nadar o ponerse a dieta para adelgazar. Y de esa forma ya verá como podrá volver a moverse”.


PARA SABER MÁS

Página web oficial del Centro para la Prevención y Control de Enfermedades (Versión en español)