Angelina Jolie y Hitler. Juntar estos dos nombres suena a disparate. Pero no se asuste. Ambos comparten, en realidad, la admiración hacia un hombre. Louis Zamperini. Figura olímpica en Berlín en 1936, héroe de guerra en el Pacífico e inspiración para la segunda película dirigida por la actriz.Esta es su historia.

Hitler quiere saludarlo . Louis Zamperini no se lo podía creer. Tras terminar octavo en los 5000 metros una decepción para él, le extrañó el interés del Führer. El emisario nazi insistió. Quiere estrechar su mano . Zamperini fue guiado hasta la tribuna del estadio olímpico de Berlín, donde, al verlo, Hitler soltó un. ¡Ah, el chico del final explosivo! . Al parecer, se había quedado impresionado con sus últimos 400 metros, recorridos en 56 segundos. No llegué a estrecharle la mano, él estaba en alto, estiré el brazo y apenas me tocó los dedos .

El episodio, sin embargo, hizo que el mundo comenzara a hablar de aquel norteamericano de 19 años llamado a convertirse en mito del atletismo en su país y en héroe de la Segunda Guerra Mundial.Zamperini había partido con grandes planes hacia Berlín. No contaba con las comodidades del largo viaje en barco hasta Alemania. Yo era un hijo de la Gran Depresión. Jamás había comprado siquiera un bocadillo en un ultramarinos comentó entonces. Y en el barco la comida era gratis. Me harté todo lo que pude. Desayunaba siete pasteles y huevos con beicon . La gran promesa del fondo estadounidense llegó a Berlín con siete kilos de más. Aspirar a las medallas era casi imposible, pero Zamperini, de ardoroso carácter, necesitaba dejar su huella.

Su última vuelta al estadio olímpico, de hecho, no fue el único rastro de su paso por la Alemania nazi. Una noche se coló en el patio del mismísimo cuartel general de Hitler, se subió al tejado y arrancó la bandera nazi de su mástil. Fue detenido por la guardia y llevado ante el general Werner von Fritsch, que tuvo clemencia con aquel joven impetuoso. No sé si sabrá que, en este país, una travesura como la suya se paga con la muerte le advirtió. Ande, váyase y no vuelva a hacer estupideces .

UN GIRO INESPERADO

Alistarse cinco años después en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, tres meses antes del ataque a Pearl Harbour, quizá no pueda ser considerado una estupidez, pero esa decisión llevó a Zamperini a vivir la experiencia más terrible de su vida. Destinado a Hawái como capitán de un bombardero B-24, el Green Hornet, en mayo de 1943 se le asignó una operación de búsqueda y rescate de un avión extraviado. Partieron once tripulantes. En plena misión, la aeronave sufrió una avería y cayó al mar. Zamperini, el piloto y el cañonero de cola fueron los únicos supervivientes. A bordo de una balsa sobrevivieron a base de agua de lluvia, pescado y aves en unas aguas infestadas de tiburones. Pasado un mes, el cañonero sucumbió. Zamperini y el piloto llevaban 47 días en alta mar y habían recorrido más de 3200 kilómetros a la deriva cuando fueron recogidos por un barco de guerra japonés.A partir de entonces pasaron de un campo de concentración a otro. Los golpes y la desnutrición se instalaron en sus vidas durante dos años.

El atleta, cuya aura deportiva había crecido desde Berlín a base de victorias y un récord nacional, fue recibido como una leyenda entre sus compañeros de cautiverio, lo que empeoró su situación. En el primer centro de internamiento por el que pasó, estaba al mando el sargento Mutsuhiro Watanabe, uno de los 40 criminales de guerra japoneses más buscados. Watanabe se ensañó con él hasta tal punto que el militar nipón habitó los sueños de Zamperini durante varios años. Pese a ello, Zamperini según sus compañeros de cautiverio nunca se doblegó. Uno de ellos, el mayor Greg Boy, narró aquella experiencia en un libro en el que rememora cómo Zamperini los ayudaba a olvidarse de las condiciones de vida y la malnutrición escribiendo recetas de cocina italianas. Cuando acabó la contienda, regresó a casa con honores de héroe de guerra. En el ajetreo conoció, además, a Cynthia Applewhite, su esposa durante 55 años.

El regreso, sin embargo, no fue un camino de rosas. Perseguido por sus recuerdos de cautivo, la bebida se convirtió en una compañera demasiado presente. Por suerte para él, su mujer no estaba dispuesta a permitir que nada destruyera su matrimonio. Zamperini también encontró la fe. El líder evangelista Billy Graham lo convirtió en uno de los suyos. Cuando abracé a Cristo pude perdonar a mis captores, y mis pesadillas desaparecieron , confesó. En 1956 publicó unas memorias, Devil at my heels (‘El diablo en mis talones’), que contaron con una segunda parte 47 años después. La autora de superventas Laura Hillenbrand convirtió su historia en novela. Unbroken se publicó en 2010 y fue a caer en manos de Angelina Jolie, que por aquel entonces le daba vueltas a su futuro. Mientras Louis estaba en su casa pensando si algún día alguien llevaría su vida al cine comenta la actriz, yo andaba comiéndome el coco pensando. ‘¿Qué voy a hacer ahora con mi vida?’. Quiero hacer algo importante . La historia de Zamperini, un anciano que vivía casualidades de la vida a apenas unos metros de la casa de Jolie, fue la respuesta. El anciano llegó a ver la película. Falleció el pasado 2 de julio, a los 97 años.

Su vida, paso a paso

-El atleta patriota. Zamperini apodado el Tornado de Torrance, la ciudad californiana donde creció fue un mito del atletismo en su país. No solo por haber participado en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, sino por los récords nacionales que batió después. En 1941 se alistó en el Ejército como piloto de la Fuerza Aérea.

-El regreso. A su vuelta a los Estados Unidos tras acabar la contienda, Zamperini fue recibido y condecorado como un héroe de guerra, y el aeropuerto de su ciudad, rebautizado con su nombre. Conoció entonces a la que sería su mujer durante 55 años, Cynthia.

<dilla interminable. En 1943, el bombardero del que Zamperini era capitán cayó al mar. Sobrevivieron él, el piloto y un cañonero. Tras un mes a la deriva, este último falleció. A los 47 días en altamar, Zamperini y el piloto fueron recogidos por un barco japonés. Empezaba su pesadilla. dos años en campos de concentración. Estas imágenes son del filme.

-La difícil adaptación. Las secuelas de la tortura hicieron mella en él y acabó cayendo en el alcoholismo. La ayuda de su familia y la religión lo alejaron del abismo. Se convirtió incluso en orador evangelista. En 1984 fue uno de los que portaron la llama olímpica en los Juegos de Los Ángeles.

Para saber más. Invencible. Película dirigida por Angelina Jolie y protagonizada por Jack O’Connell. Estreno. 25 de diciembre.