Los toros no son astados, sino cornudos; y los escarabajos rinocerontes no tienen cuernos, los simulan, porque tenerlos es una ventaja en el reino animal: son armas, signos de supremacía y adornos de potente atractivo sexual. Por eso también los aparentan ranas, peces e incluso aves. Por Fernando González-Sitges

Marco Polo estaba próximo a descubrir el más famoso de los animales mitológicos. Después de su epopeya por Oriente y ya en su lento regreso hacia el Oeste, su barco hizo escala en las islas de la Sonda.

En el puerto de la actual isla de Java, mientras investigaba nuevas materias para el comercio con su Venecia natal, recibió el aviso de que en el interior de la jungla se escondían los legendarios unicornios. Eran fáciles de encontrar a pocos días de camino hacia el interior de la isla y, teniendo cuidado de no cerrarles el paso en la selva, lo que provocaría su furia, se podía uno acercar a ellos y observar a placer su prodigioso cuerno.

En la antigüedad se creía que los ‘unicornium verum’ eran un antídoto contra el veneno, contra el veneno, que se usaba mucho. Su valor superaba al del oro

Marco Polo se maravilló de la posibilidad de hacerse con un cuerno de unicornio. El valor de los unicornum verum, los verdaderos cuernos de unicornio, superaba al del oro. Se sabía que era el mejor antídoto para los venenos y eso, en una época en que en las Cortes de toda Europa el veneno corría con facilidad oculto en comidas y bebidas, hacía del famoso cuerno el bien más deseado de cuantos se vendieran en los mercados. Y, en cualquier caso, poder observar un unicornio vivo ya sería bastante recompensa.

El unicornio de Marco Polo
Animado por tan emocionante empresa, se internó en la selva siguiendo a los nativos. Pocos días después encontró los unicornios. Pero, según relató en sus escritos, el aspecto del supuesto noble animal le decepcionó completamente: se parecía más a un enorme cerdo, y su cuerno -que carecía de la belleza de la que hablaba la leyenda- era pequeño, informe y de color oscuro. Desconocía Marco Polo que no solo no estaba delante de un unicornio, sino que aquel animal -un rinoceronte de Java- ni siquiera tenía auténticos cuernos.

Las vacas ankole-watusi cuentan con los mayores cuernos entre todas las vacas del mundo. Dos ejemplares de la raza, un toro y un novillo, ostentan el récord Guiness a las cornamentas de mayor diámetro entre todos los bovinos. El toro tenía unos cuernos de 103,5 cm de diámetro y el novillo, de 95 cm

Las diferentes especies de animales que han desarrollado cuernos lo han hecho para dos funciones principales: encontrar pareja y defenderse. Los cuernos son un atractivo sexual a la hora del cortejo y sirven para medirse con machos rivales que compiten por las hembras. Cuanto más grande y fuerte es la cuerna de un macho, más posibilidades tendrá de conseguir vencer al rival y llevarse a la pareja pretendida. Por su parte, las hembras buscan al macho con más probabilidades de concebir hijos sanos y fuertes que perpetúen su carga genética, y los ganadores de los torneos son los mejores candidatos. Estos mismos cuernos sirven también para defenderse de posibles enemigos y, por la misma razón, su terminación es aguzada, lo que los convierte en temibles armas lacerantes. El resultado de este experimento evolutivo fue tan exitoso que dio lugar a muchas otras estructuras similares con la misma función; falsos cuernos para competir por las hembras o defenderse. Porque muchos de los que denominamos ‘cuernos’ no lo son en sentido estricto.

Las astas sirven, sobre todo, para conseguir pareja; por eso son armas que caen despue´s de los torneos anuales en que los machos exhiben su fuerza.

Los toros no son astados
Los auténticos cuernos son protuberancias óseas que se desarrollan en el hueso frontal del cráneo y están cubiertos exteriormente por una capa córnea de queratina o simplemente por la piel. Son estructuras permanentes que duran y crecen con el animal hasta su muerte. Una segunda categoría la forman las astas, estructuras que, creciendo igualmente desde el hueso frontal, los animales renuevan anualmente. Estas astas crecen y se ramifican en cada renuevo y sirven sobre todo para la primera de las funciones. conseguir pareja. Por esta razón son armas que caen después de los torneos anuales entre machos y que, salvo en el caso de los caribúes, solo se desarrollan en los machos. Los cuernos de nuestras vacas y toros son un ejemplo de los primeros; y los de los preciosos venados de nuestros montes, de los segundos. Así que, de forma estricta, resulta incorrecto hablar de los astados en referencia a los toros de lidia. Los toros tienen cuernos y los ciervos tienen astas.

Reptiles, peces e incluso aves han desarrollado falsos cuernos que les permitan aparentar ferocidad y espantar con ellos a sus enemigos.

Falsas cornamentas
Más allá de cuernos y astas, un sinfín de animales de todas las clases zoológicas han desarrollado falsos cuernos en una convergencia adaptativa que les proporciona armas para la defensa y una herramienta única para el cortejo. Las distintas especies de los llamadosescarabajos rinoceronte’ muestran protuberancias afiladas a modo de cuernos en su esqueleto externo. Son armas quitinosas sofisticadas con las que los machos compiten en feroces lances. Los reptiles se han armado igualmente de supuestos cuernos para aparentar ferocidad y persuadir a sus enemigos de cualquier ataque. Lagartos, sapos, camaleones y serpientes muestran falsos cuernos en muchas de sus especies como resultado de la modificación de escamas dérmicas. También los peces e incluso las aves han desarrollado falsos cuernos en sus cabezas. Pero quizá la mayor de las confusiones sobre estos apéndices se dé, precisamente, entre los mamíferos, el mismo grupo que desarrolló los cuernos verdaderos.

Poderes mágicos
Si es frecuente que la gente hable de los cuernos de los elefantes en referencia a sus colmillos, o del de los rinocerontes, formado por pelo modificado y compactado, el rey del falso cuerno es, precisamente, el unicornio con el que comenzamos este reportaje. Los cuernos de unicornio aparecieron con los primeros cuernos de rinoceronte traídos de Oriente, lugar en el que se sigue creyendo en sus poderes mágicos, por lo que se está llevando a las cinco especies de rinoceronte a su desaparición. Pero el cuerno de unicornio por excelencia, aquel que encajaba con la imagen idílica del ser mitológico, largo y en espiral, resultó ser el diente de los narvales macho. El cuerno de los cuernos, el unicornum verum por el que se pagaban fortunas y con el que se pagaban deudas de Estado, resultó un diente de cetáceo. Y es que, desde tiempos históricos, seguimos llamando ‘cuernos’ a los que, pese a parecerse mucho, no lo son.