Son gemelos monocigóticos. Desde finales de marzo, Scott vive en el espacio, donde estará un año. Su hermano Mark, mientras, aguarda en la Tierra. Sus cuerpos y mentes son escrutados desde entonces por la NASA. Por Alexandra Kraft

A la pregunta de qué le ha fascinado más de sus viajes al espacio, Mark Kelly responde. “La fuerza de empuje del cohete. Solo eso”. Ni una palabra sobre las panorámicas de la Tierra a través de las ventanas del transbordador o de los espectaculares amaneceres desde el espacio.

Nada de descripciones de experiencias místicas, como las que se les suele oír relatar a otros astronautas. Su hermano Scott añade: “Sí, una fuerza como esa no se olvida nunca”. Y ya.

“A veces no estoy muy seguro de que tengan sentimientos”, comenta John Charles, uno de los científicos al frente de la NASA. No es una broma, lo dice en serio. Pero, para mí, son unos guerreros perfectos y lo mejor que le ha podido pasar a la NASA. Mark y Scott Kelly, de 51 años, están a punto de entrar en la historia de la Agencia Espacial de los Estados Unidos. Scott despegó el 27 de marzo desde el cosmódromo de Baikonur (en Rusia) con destino a la Estación Espacial Internacional, donde va a vivir un año. Ningún norteamericano ha pasado tanto tiempo en el espacio de forma continuada. Por su parte, Mark se ha quedado en tierra.

“Soy la rata de laboratorio de mi hermano”, dice. En el fondo, ambos son sujetos de laboratorio. A los gemelos Kelly se los ha medido, pesado y escaneado durante semanas, también se ha analizado su ADN. No se ha pasado por alto ni el más mínimo detalle médico. Sus cuerpos son un libro abierto para la NASA.

Los análisis y mediciones serán continuos durante los próximos 12 meses. Sus datos nos podrán desvelar con gran precisión todos los cambios que el cuerpo humano experimenta en ingravidez, ya que se podrán contrastar con los de su hermano Mark en tierra. Si se detecta una variación concreta en los valores registrados en Scott, los científicos de la NASA podrán comprobar cómo evoluciona ese mismo aspecto en el cuerpo de Mark. “De esa manera podremos saber casi al instante si un proceso concreto se debe a la permanencia en el espacio o si se trata de una variación normal que se produce en ambos hermanos”, explica John Charles.

Objetivo: viajar a marte en el año 2030

Este experimento con los gemelos Kelly permitirá llenar una laguna que venía dificultando el desarrollo de los viajes espaciales. La NASA está planeando viajes tripulados a Marte para el año 2030. Se trata de un proyecto bandera, una misión tan importante para la Agencia Espacial como en su día lo fue el primer alunizaje. Sin embargo, primero hay que saber si los seres humanos podemos permanecer tanto tiempo en el espacio, si somos capaces no solo de sobrevivir durante meses y años ahí arriba, sino también si podemos hacerlo con salud.

Por ahora, los americanos solo tenemos datos de astronautas que han pasado en el espacio unos seis meses como mucho dice el científico John Charles, y solo estamos en condiciones de especular sobre los cambios que puede sufrir el cuerpo durante una estancia más prolongada”.

Scott permanecerá en el espacio un año; ningún astronauta americano ha vivido tanto tiempo en ingravidez

La falta de gravedad lleva al organismo a los límites de su resistencia. Los astronautas sufren cansancio y, en ocasiones, aturdimiento. La composición de la sangre se altera, el corazón y el sistema vascular se ven exigidos al máximo John Charles añade. Lo que pretendemos averiguar ahora es si las transformaciones que experimenta el cuerpo humano se detienen a partir de un momento dado o si, por el contrario, no dejan de evolucionar, o si incluso ocurren fenómenos totalmente inesperados.

Dos hermanos totalmente monitorizados

Los científicos tienen una especial curiosidad por ver el comportamiento del sistema inmunitario de los Kelly. Y pretenden recabar la mayor cantidad posible de datos. Por ejemplo, han vacunado a los gemelos contra la gripe al mismo tiempo. Los médicos realizan exploraciones oculares por ultrasonidos para intentar entender por qué la vista de los astronautas empeora al cabo de un par de meses en el espacio. Controlan el sistema circulatorio y el volumen sanguíneo de los hermanos. Para poder compararlo todo con la máxima prontitud posible, Scott Kelly envía a la Tierra muestras de orina, sangre y heces cada dos semanas mediante cápsulas Soyuz. En un plazo de 24 horas, las tenemos en los laboratorios de nuestra central de Houston , asegura Charles.

Sus personalidades son de hierro

Los dos hermanos han perseguido desde niños el mismo objetivo. ser astronautas. Se los considera personas especialmente analíticas, con una elevada capacidad de concentración y, a pesar de haber superado los 50, con una extraordinaria forma física. A finales de los años ochenta empezaron su carrera como pilotos de las Fuerzas Armadas, luego se dedicaron a probar nuevos modelos de reactores y en 1996 entraron en la NASA. Desde entonces, Mark Kelly lleva bigote. “Órdenes de nuestros superiores; si no, nuestros instructores habrían sido incapaces de distinguirnos”. Mark ya ha viajado cuatro veces al espacio; Scott, tres.

Las investigaciones realizadas hasta la fecha con gemelos han demostrado que por lo general son personas muy unidas entre sí, una situación de la que la NASA querría sacar partido. John Charles lo explica. El apoyo que se den los dos hermanos será central. En cuanto a nuestros planes para Marte, queremos ver cómo afronta Scott psicológicamente el paso del tiempo y de qué manera podemos ayudarlo.

Los gemelos tienen una gran capacidad de concentración, mente analítica y, pese a sus 51 años, una extraordinaria forma física

Aunque la ISS tiene el tamaño de un campo de fútbol, está abarrotada de aparatos y equipamiento técnico y hay muy poco sitio para los astronautas. “Intentamos mantener a Scott ocupado; le hacemos realientos y, además, tiene que hacer deporte dos horas y media al día en el gimnasio de la estación”. Hay un montón de cosas que Scott Kelly acabará echando de menos allí arriba. El astronauta se separará durante 365 días de sus hijas Samantha, de 20 años, y Charlotte, de 11, así como de Amiko, su pareja. “No es fácil para nadie”, reconoce Scott.

LA CLAVE ESTÁ EN EL BIGOTE

Desde que entraron en la NASA en 1996, uno lleva bigote y otro, no. Se lo pidieron sus jefes para poder reconocerlos. Scott y su hermano están siendo sometidos a todo tipo de pruebas médicas y físicas para comparar la evolución de sus organismos. También se examina su evolución psicológica.

RÉCORD DE LOS EE.UU PERO NO DEL MUNDO

El récord de permanencia en el espacio lo tiene el médico ruso Valeri Poliakov, que vivió casi 15 meses seguidos en la estación espacial Mir a mediados de los noventa. Pero no fue monitorizado como lo será Kelly.

CONSECUENCIAS DE LA INGRAVIDEZ

  • Problemas de orientación, mareos, dolor de cabeza, problemas psicológicos por el aislamiento.
  • Trastornos visuales.
  • El sentido del equilibrio del oído interno se ve afectado.
  • En ausencia de gravedad, la sangre y los fluidos corporales ascienden desde las partes inferiores del cuerpo.
  • El número de glóbulos rojos en sangre se reduce. Debilitamiento del sistema inmune.
  • Aumento del flujo en los riñones y disminución de la densidad ósea, lo que se traduce en un mayor riesgo de cálculos renales.
  • La función de sostén de huesos y músculos se ve reducida.
  • Menos fluidos en las piernas, que se vuelven más finas.

¿Por qué se queda Mark?

La mujer de Mark, la política estadounidense Gabby Giffords, fue víctima de un atentado en 2011. Un perturbado le disparó en la cabeza. Seis personas murieron en aquel ataque que tuvo lugar durante un mitin en Arizona. La congresista demócrata sobrevivió, pero pasó semanas en coma. Scott estaba en ese momento en el espacio y tuvo que conformarse con hablar con su hermano Mark dos veces al día a través de una conexión por satélite. De esa manera pudieron apoyarse mutuamente. “Estoy seguro de que esta vez también hablaremos más que cuando los dos estamos en la Tierra”, dice Mark. Mark Kelly puso fin a su carrera como astronauta tras el atentado contra su mujer. Desde entonces la ayuda con su rehabilitación, ya que Gabby sufre una parálisis parcial. “Mi sitio ahora es este”, confiesa.


PARA SABER MÁS

Página de la Nasa sobre el experimento