Wynne Weston-Davies descubrió por casualidad que la última víctima de Jack el Destripador era su tía abuela. Decidió investigar más y ha llegado a una conclusión. el asesino era el exmarido de su tía. La teoría y los datos aportados tienen la solidez suficiente como para que el Gobierno británico haya autorizado por primera vez la exhumación del cadáver de una de las víctimas del famoso criminal.

La única forma de dejar claro de una vez por todas que la última víctima del Destripador fue mi tía abuela es exhumar el cuerpo de Mary Jane Kelly , afirma el doctor Weston-Davies, un cirujano jubilado. Vamos a tratar de extraer una muestra de ADN de sus huesos o dientes para compararla con mi propio ADN o el de mi hermano, sus únicos familiares vivos .

Wynne Weston-Davies defiende que el destripador fue Francis Spurzheim Craig, el hombre que estuvo casado con su tía abuela, que había cambiado su apellido real, Weston Jones, para ocultar que había ejercido como prostituta.

Cuando se cometieron los crímenes, en 1888, Craig era un periodista de 51 años especializado en temas judiciales en el gran barrio londinense del East End. El doctor Weston-Davies considera que el conocimiento que Craig tenía de los métodos policiales le llevó a matar a otras cuatro mujeres con el objetivo de disimular el que era su propósito original. el asesinato de su propia esposa, quien lo había humillado al ponerse a trabajar otra vez como prostituta, pocos meses después de haberse casado con él en 1885, aunque cuando se cometieron los crímenes, tres años después, ya estaban separados.

‘Mala gente’

La clave para descifrar el secreto del Destripador la proporcionaron unos documentos encontrados hace cuatro años en los National Archives en Kew, en el suroeste de Londres. En su libro, titulado The real Mary Kelly, Weston-Davies asegura que los documentos del divorcio dejan claros sus lazos familiares con Elizabeth Weston Davies, que era el nombre real de Mary Jane Kelly, y con Francis Craig. No sabía nada en particular sobre Jack el Destripador hasta que empecé a investigar la historia de mi familia hace más de 10 años. Mi padre, que murió en 1996, siempre se negó a hablar de su familia. Se limitaba a decir que ‘eran mala gente’ .

Un día de 2011 que estaba en los National Archives buscando unos documentos, Weston-Davies tecleó su propio apellido en la base de datos, y uno de los resultados que apareció fue Weston Jones. Iba a pasar a otra cosa, pero finalmente pedí el documento, por pura curiosidad. Me trajeron una caja con documentos judiciales, incluyendo una solicitud de divorcio y una declaración jurada. Todos estos documentos tenían que ver con mi antepasada, que había adoptado un nuevo apellido para hacerse pasar por viuda antes de contraer matrimonio, práctica que por entonces era corriente entre las mujeres que nunca habían estado casadas pero que tenían experiencia sexual . Así empezó a descubrir la extraordinaria historia de una mujer que se casó con un hombre mucho mayor que ella, Francis Craig, y cuyo matrimonio no solo duró unos pocos meses, sino que terminó incluso de la peor manera.

El doctor Weston-Davies explica que la investitación no fue rápida. Pasaron varios años hasta que logré la conexión con Jack el Destripador. Solicité el certificado de defunción de Craig y después encontré el informe del forense sobre su muerte. Ahí fue cuando me dejó con la boca abierta. Craig se suicidó cortándose el cuello con una hoja afilada, tal y como habían sido asesinadas las víctimas del Destripador .

Conocedor del medio

Francis Craig, según se desprende de este nuevo estudio, era un periodista en horas bajas. Durante su etapa como redactor jefe del periódico ‘Bucks Advertiser’, su carrera profesional prácticamente llegó a su fin cuando un diario rival logró dejar más que claro que había estado plagiando artículos de ‘The Daily Telegraph’ palabra por palabra y haciéndolos pasar como propios. Que fuese periodista explica varios detalles peculiares de los crímenes de Jack el Destripador.

Los conocedores del caso siempre se han preguntado por qué la serie de cartas que dio origen al apodo ‘Jack el Destripador’ fue enviada a la agencia de prensa Central News, especializada en casos judiciales, y no a un periódico de difusión nacional, como hubiera sido lo más lógico. Weston-Davies sugiere que Craig fue quien escribió esas misivas precisamente porque él era un periodista free lance y tenía claro que esta era la mejor forma de asegurar la difusión de sus escritos entre todos los diarios del país. Y un dato significativo más que refrenda esta teoría. en las cartas había unos cuantos americanismos, y Craig había vivido en Estados Unidos cuando era joven.

Craig era un hombre peculiar. Se conservan informes sobre sus extraños hábitos, y el autor cree que es muy probable que sufriera un trastorno esquizofrénico de la personalidad. Los asesinatos se produjeron tres años después de la ruptura del matrimonio entre Craig y Mary Jane. Hay indicios de que Craig estuvo buscándola mucho tiempo y de que llegó a contratar a detectives privados , asegura el autor. Su propósito inicial era que ella volviera a su lado. No lo logró, y entonces fue presa de la ira y el odio .

Terribles mutilaciones

En el libro, Weston-Davies cuenta como Craig mató a Mary Jane en noviembre de 1888 en su habitación de la calle Miller’s Court, uno de los míseros callejones de Whitechapel. Después de cortarle el cuello, el asesino la desfiguró de un modo horrible. A diferencia de lo sucedido con las otras víctimas, su rostro quedó irreconocible después de terribles mutilaciones faciales.

Porque quería hacer todo lo posible para que nunca fuera descubierta la verdadera identidad de su víctima , indica el doctor Weston-Davies, que durante años trabajó como cirujano antes de dedicarse a la investigación médica. Craig se tomó su tiempo para extirparle el corazón, a través del diafragma. La policía se presentó en la casa a la mañana siguiente y lo registró todo a conciencia, pero los agentes nunca llegaron a encontrar el corazón , explica. Estoy convencido de que esta terrible evisceración también tenía un carácter simbólico. Ella le había roto el corazón, y él ahora estaba haciendo lo mismo . </pal. Weston-Davies junto a la tumba de su tía abuela en el cementerio católico Saint Patrick de Leytonstone, al este de Londres. Él espera que su teoría sea confirmada por las muestras de ADN que se tomarán tras la exhumación.

Aquí murió Mary Jane Kelly.Mile End Road, en Whitechapel (Londres), donde Jack el Destripador cometió su último crimen.

Jack, El reportero

Weston-Davies ha localizado la que bien pudiera ser la única imagen existente de Jack el Destripador, lo que ha dado mucho más interés a esta nueva investigación. Se trata de un dibujo hecho en la época del proceso judicial que investigaba los crímenes de Jack el Destripador. Muestra, supuestamente, a Craig tomando notas del asesinato cometido por él mismo. Un bosquejo efectuado durante el juicio por la muerte de Annie Chapman muestra a un hombre sentado en la primera fila de asientos, reservada para la prensa. Creo muy posible que este hombre fuera Francis Craig , asegura Weston-Davies. ¿En qué se basa para hacer esta afirmación? El periodista del dibujo se parece mucho al padre de Francis Craig, que fue un famoso frenólogo residente en el oeste de Londres y que frecuentaba los ambientes intelectuales . De él se conservan retratos que permiten establecer la comparación, junto con algunas referencias del informe forense del propio Francis Craig.

Sospechosos habituales

Montague John Druitt, el médico. Un médico que desapareció en la época del último asesinato del Destripador. Su cuerpo fue encontrado en el Támesis al mes siguiente. Hubo alegaciones de que Druitt, de 41 años, era ‘sexualmente insano’. El inspector Macnaghten creía que era el asesino.

Seweryn Klosowski, el barbero. El polaco Klosowski llegó a Londres en 1887 y adoptó el nombre de George Chapman. Trabajó como barbero en Whitechapel. En 1903 fue colgado por envenenar a tres de sus mujeres. El inspector George Abberline pensaba que era el mayor sospechoso, pese a que su método era el veneno y no el cuchillo.

Albert Victor Christian Edward, el Príncipe. El duque de Clarence era uno de los nietos de la reina Victoria. Sufría de sífilis, lo que le habría llevado a la locura y al crimen. Aunque la cronología no encajaba, llegó a ser encarcelado con permiso de la Familia Real. Murió en un asilo en 1892.

Joseph Barnett, el porteador. Un porteador de pescado en el mercado que conocía a la última víctima, Mary Jane Kelly. Según una teoría, se habría enamorado de ella y enfureció cuando supo que trabajaba como prostituta. Con los primeros asesinatos quería disuadirla de seguir en las calles. La apariencia física de Barnett coincidía con la facilitada por los testigos e incluso con el perfil completado por el FBI.

Lord Randolph Churchill, el padre del primer ministro. Una de las teorías más curiosas es la que sostiene que el padre de sir Winston Churchill lideraba una conspiración masónica para asesinar prostitutas en el East End. Lo único cierto es el parecido de Churchill con la mejor descripción que existe del Destripador, facilitada por el testigo George Hutchinson, que vio a un hombre con Mary Kelly justo antes de que fuese asesinada.

Lizzie Williams, una mujer. Hace tres años, un libro aseguraba que el famoso asesino en serie era en realidad una mujer, Lizzie Williams, la esposa de uno de los sospechosos, el médico John Williams. Se argumentaba que Lizzie lo hizo tras enloquecer por ser estéril, lo que se vinculaba al hecho de que a tres prostitutas les habían extirpado el útero.

Para saber más

‘The real Mary Kelly’. Por Wynne Weston-Davies (Blink Publishing).