Los osos polares  agonizan. Apenas encuentran focas para comer. Además, con el ‘fracking’ han desaparecido plantas de petróleo y, con ellas, la basura de la que también se alimentaban. Por F.G. Sitges

El calentamiento en el Ártico es un hecho consumado. Cada año la banquisa ártica, la capa de hielo flotante, se reduce más y amenaza la supervivencia de los osos polares como nunca antes. Los osos cazan focas sobre la banquisa. Es su principal fuente de energía.

Las banquisas de hielo se dispersan. Los osos mueren ahogados

La pérdida del hielo en el Ártico flotante altera este ciclo. Las hembras que llegan a tierra firme para criar no tienen forma de acceder de nuevo a la banquisa. Y los machos, que permanecen en el hielo, deben nadar distancias imposibles. Científicos y turistas encuentran cada vez más cadáveres de osos ahogados o muertos por inanición. Algunos osos se acercan a los asentamientos humanos en una desesperada búsqueda de alimento. En las poblaciones, la llegada de superpredadores hambrientos acaba, con frecuencia, con los osos muertos por disparos. Incluso en las plantas de petróleo, donde los osos pueden obtener algo entre la basura, se están quedando sin recursos. El fracking permite extraer petróleo en zonas más templadas de una manera más rentable, así que muchas perforaciones se han cerrado.

La muerte del penúltimo oso polar

Sin comida. El cambio climático afecta a todo el ecosistema ártico, desde al diminuto kril hasta a las grandes ballenas. Las presas de los osos son cada vez más escasas. Muchos han cambiado de dieta. Se alimentan de huevos, gansos, crías de caribú, frutos, musgos y algas. Estos sustitutos, escasos en las regiones boreales, no son suficientes para sustituir la carne y grasa de las focas.

Sin hielo. Con el hielo de la banquisa cada vez más fragmentado, los osos deben nadar cada vez mayores distancias para alcanzar tierra firme. Aun siendo magníficos nadadores, desde que empezó el calentamiento empezaron a aparecer osos polares ahogados, algo que no se había visto jamás hasta entonces.

Sin crías. A menos alimento, menos descendencia. Muchas hembras no entran en celo y las que consiguen parir cuentan con menor cantidad de leche, con lo que la supervivencia de los oseznos es poco probable.