La versión oficial siempre sostuvo que el dictador soviético sufrió un ataque cerebrovascular en su dacha campestre en Kúntsevo la noche del 28 de febrero de 1953. Por José Segovia

Estaba solo en su dormitorio. Intentó pedir ayuda, pero no pudo articular palabra ni tampoco moverse. Había sufrido una hemorragia masiva en el lado izquierdo del cerebro. Se encontraba consciente, aunque inmóvil, tirado en el suelo. Horas antes, Stalin había estado bebiendo con Malenkov, Lavrenti Beria, Nikita Jrushchov y Bulganin. Al menos, eso fue lo que dijeron los que lo acompañaron horas antes de su fallecimiento.

Tras una noche de vodka y risas, los invitados lo dejaron solo, muy borracho, pero aparentemente bien. El 1 de marzo, al mediodía, el líder soviético seguía en su dormitorio, sin dar señales de vida. Los guardianes de la dacha comenzaron a inquietarse. Habían recibido órdenes terminantes de no molestar al líder soviético. Cerca de las diez de la noche llegó un paquete para Stalin del Comité Central en Moscú, lo que animó a uno de los guardias a entrar en el dormitorio prohibido, donde encontró al Padre de la Patria tirado en el suelo. Beria y otros miembros del Presidium, que sabían que habían perdido el favor del líder soviético, no se dieron prisa en procurarle asistencia médica. Mientras el ‘jefe’ agonizaba, ellos medraron en el Kremlin para dejar atada la sucesión. A las diez menos diez de la mañana del 5 de marzo de 1953, el Líder de Acero dejó escapar su último aliento.

En 2003, un grupo de historiadores ruso-estadounidenses afirmaron que la muerte de Stalin fue causada por una dosis letal de warfarina, un medicamento anticoagulante para prevenir la formación de trombos y embolias que también se utiliza como un matarratas insípido, capaz de causar apoplejía a la persona que lo ingiere. Sin duda, uno de los grandes beneficiarios de la muerte de Stalin era el siniestro Beria, que temía ser eliminado en una purga.

En 2008, cuando se cumplían 55 años de la muerte de Stalin, el jefe del Archivo Estatal de Rusia, Vladimir Kozlov, calificó de falacias las suposiciones de que el dirigente soviético hubiera sido envenenado. Existen documentos oficiales que reflejan su estado desde el momento del ataque apopléjico hasta su muerte , declaró airado. Pero algunos historiadores insisten en que esos documentos fueron manipulados.

Un dato a tener en cuenta

El catedrático de Historia de la Universidad de Yale Jonathan Brent afirma que Stalin fue envenenado por Beria, quien poco después de su muerte dijo ante el Politburó. Yo lo maté, lo maté y os salvé a todos.

Traición en el Kremlin

Otra teoría sobre la muerte de Stalin hace referencia a un complot en el que participó Jrushchov, según apunta Iakov Dzhugashvili, bisnieto del dictador soviético, que ha pedido al presidente Putin que investigue esa nueva posibilidad.