Se han descubierto musgos y árboles que cuentan su edad ¡en milenios! Estos son algunos de los ejemplares con 2000 años cumplidos. La fotógrafa Rachel Sussman ha recorrido el mundo en su búsqueda.  Por Fernando González Sitges

¿Cuál es el ser vivo más longevo de la Tierra? ¿Cuántos años lleva viviendo en nuestro planeta? Estas sencillas preguntas han despertado la curiosidad de los científicos y del público en general desde hace generaciones. Se sabía que había animales que podían llegar a vivir dos, tres e incluso cuatro siglos. Si se nos pregunta, diremos que a lo sumo hemos oído hablar de carpas centenarias y tortugas que sobrepasan los 200 años de vida. Pero con esas cifras ni nos acercamos a los auténticos abuelos del planeta.

Los avances de la ciencia van permitiendo saber que algunos seres vivos sobrepasan los que creíamos los límites de la vida. Mientras los científicos descubrían hace pocos meses en Groenlandia el registro fósil de las formas de vida más antiguas del planeta y las databan en 3700 millones de años, nuevas especies vivas han ido batiendo marcas. En el mundo animal se descubrió una almeja de Islandia (Arctica islandica) en el mar del Norte con más de 500 años que ya vivía durante el auge de la más famosa dinastía china, por lo que la bautizaron como almeja Ming.

En el Mediterráneo, los especialistas estudian una pequeña medusa que parece tener la capacidad de rejuvenecer cuando su vida empieza a declinar, por lo que la han denominado medusa inmortal (Turritopsis nutricula) mientras intentan concluir cuántos años puede seguir rejuveneciendo. Pero en cuestión de longevidad los verdaderos maestros pertenecen al mundo vegetal.

Las plantas, y en especial los musgos y algunas especies de árboles, han roto todas las barreras previsibles. Lo que antes eran marcas de siglos ahora empiezan a serlo de milenios. Los individuos más ancianos llevan clonándose a sí mismos miles de años guardando la copia original en sus raíces mientras nuevos clones brotan a la superficie en un ciclo que recuerda la inmortalidad. Un pino longevo (Pinus longaeva) vive desde hace 4845 años en las sierras de Nevada, EE.UU. Una pícea en Noruega (Picea abies) lleva sobre el planeta 9500 años.

Clonación permanente

Un álamo temblón (Populus tremuloides) se clona -hace brotar árboles genéticamente idénticos a sí mismo a partir de sus raíces- en Utah, EE.UU., desde hace cerca de 80.000 años creando una ‘colonia clonal’, un bosque de iguales que algunos consideran el organismo vivo mayor y más pesado de la Tierra. Descubierta esta forma de mantenerse vivo, clonándose en una permanente renovación corporal mientras se conserva íntegra la carga genética, los investigadores están descubriendo otra escala de supervivencia entre los seres vivos.

Las plantas más ancianas se clonan a sí mismas durante milenios en un ciclo inmortal

Una reciente investigación llevada a cabo por el Instituto Oceanográfico de la Universidad de Australia Occidental descubrió que una de las especies más longevas de la Tierra podría ser la posidonia (Posidonia oceanica), una planta acuática que podemos observar con facilidad en nuestros fondos mediterráneos y cuyos ejemplares podrían llegar a tener, en algunas colonias clonales, alrededor de 100.000 años.

Nuevas generaciones

El director del instituto encargado de la investigación, el español Carlos Duarte, sostiene que los organismos que se clonan a sí mismos transmiten únicamente la mejor carga genética de la especie de generación en generación, de forma que estos individuos podrían estar rejuveneciéndose permanentemente, sin límite de tiempo, siempre que se mantengan las condiciones ambientales necesarias para que esto suceda.

Mientras se avanza en las investigaciones que buscan aumentar la esperanza de vida de nuestra especie, la comparativa con estos seres vivos milenarios nos empequeñece. Hasta la fecha la persona que ha vivido más tiempo sigue siendo Jeanne Louise Calment, una mujer francesa que nació en 1875 y murió en 1997 a la edad de 122 años y 164 días; una vida efímera si se la compara con la de pinsapos, musgos, medusas o posidonias.

Las marcas se pulverizan con los nuevos estudios y las nuevas tecnologías que afinan las dataciones. Y esto no ha hecho más que empezar. Los científicos ponen ahora su foco de atención en el océano. Según predicen, es ahí abajo donde los seres más longevos de la Tierra esconden sus secretos protegidos por las durísimas condiciones del abismo marino. Harán falta varias de nuestras efímeras generaciones para poder conseguirlo.

9500 años / El viejo Tjikko, Suecia.

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La pícea noruega, encontrada en Suecia, fue considerada durante mucho tiempo el árbol vivo más longevo de la Tierra. Pero no todas las partes del árbol son tan antiguas. El tronco del viejo Tjikko, nombre que le puso su descubridor, no pasa de unos cientos de años. Su clon original, el primer Tjikko que nació de una semilla, se clonó infinidad de veces a lo largo de los siglos. Es decir, el tronco muere, pero el sistema de raíces permanece y aparece un nuevo tallo. Así que, aunque su tronco es relativamente joven, las raíces del viejo Tjikko tienen al menos 9500 años.

3000 años / La Llareta, Chile.

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La llareta (Azorella compacta) es una superviviente nata, adaptada a los rigores más duros. En suelos poco fértiles del altiplano sudamericano, este pariente lejano de nuestras zanahorias es capaz de sobrevivir con alta insolación, temperaturas extremas, falta de agua y vientos feroces. Compactando sus ramas y sus diminutas hojas hasta parecer una roca de color verde, la llareta no solo es capaz de colonizar los desiertos del altiplano a más de 4000 metros de altura, sino que, además, logra mantenerse viva durante al menos 3000 años.

10.500 años / Pino Huon, Tasmania.

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Estos árboles de Tasmania tienen un crecimiento muy lento, como si supieran que con los miles de años que pueden vivir no necesitan tener prisa. Conocido como pino Huon o Macquarie (Lagarostrobos franlinii), este ejemplar es en verdad un podocarpo, un género de coníferas. En el monte Read se ha estudiado al grupo de la fotografía, que en conjunto supera los 10.500 años. Considerado como un solo organismo, estos árboles surgieron por reproducción vegetativa de un único árbol macho que fue copiándose a sí mismo durante miles de años, hasta crear estos clones.

5500 años / Musgo Antártico.

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Cubriendo la superficie rocosa del continente helado, los musgos antárticos son una inagotable fuente de sorpresas para los científicos. Se sabía que podían pasar décadas en un estado de vida latente bajo el hielo, pero en 2014 un equipo de la British Antarctic Survey y de la Universidad de Reading realizó un descubrimiento fascinante. Recuperaron musgos que habían estado bajo el hielo 1500 años y fueron capaces de devolverlos a la vida aplicándoles calor. Los científicos creen que, debido a su capacidad de hibernación, los musgos antárticos pueden llegar a sobrepasar los 5500 años de vida.

2000 años / Welwitschia, Namibia.

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La Welwitschia mirabilis es una de las plantas más singulares y extrañas del mundo. Lleva el nombre de su descubridor, el botánico austriaco Friederich Welwitsch, que la estudió en el siglo XIX tras encontrarla en el desierto de Namibia. Este ser extraordinario solo cuenta con dos hojas que crecen sin cesar durante toda la vida de la planta. Y no es poco, porque se calcula que los ejemplares más antiguos llegan a tener 2000 años. En uno de los desiertos más duros del mundo, la welwitschia se ha adaptado a la falta de lluvia y al calor extremo.


 

PARA SABER MÁS
The oldest living things in the world. Rachel Sussman. University of Chicago Press, 2014.
Getxophoto. Tiempo. Exposición en el festival de fotografía GetxoPhoto (Vizcaya) hasta el 30 de septiembre.