En plena Guerra Fría, la base norteamericana de Camp Century -en Groenlandia- fue todo un desafío científico y militar. Se clausuró en 1967, pero bajo la nieve quedaron toneladas de residuos nucleares. No contaban con un nuevo ‘enemigo’: el calentamiento global. Por Daniel Méndez / Fotos: Getty 

En un lugar remoto, a 800 millas del Polo Norte, se encuentra un símbolo de la lucha constante del hombre por conquistar su entorno, por incrementar su habilidad para vivir, y luchar si es necesario, bajo condiciones polares. Esta es la historia de Camp Century. La ciudad bajo el hielo». Con estas palabras arrancaba un documental producido por el propio Ejército norteamericano en los años sesenta.

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La base constaba de 21 túneles. Contaba con biblioteca, laboratorios, iglesia. Calefacción y sistema de alcantarillado

Estamos en plena Guerra Fría y la máquina propagandística transmitía las bondades del liderazgo científico y tecnológico. Desde aquí, el hombre conquistaría el Polo Norte creando unas instalaciones sumergidas a ocho metros de profundidad, capaces de alojar a más de 200 científicos y militares. Aquí se instalaría el primer reactor nuclear portátil del mundo. No solo eso. El experimento, con una comunidad aislada en condiciones extremadamente adversas, también iba a servir de ensayo para una hipotética base estable en la Luna.

El ultrasecreto proyecto ‘Gusano de hielo’ incluía 600 misiles ocultos bajo el hielo capaces de alcanzar Moscú desde 2000 puntos

Pero ningún reportaje de la época sobre este proyecto lo contaba todo. En sus numerosas apariciones en los medios quedaba olvidado un impresionante proyecto bélico: Project Iceworm, se llamaba proyecto Gusano de Hielo.

GREENLAND - MAY 01: Anxious specialists watch control panel of nuclear power plant, Camp Century, Greenland (Photo by W. Robert Moore/National Geographic/Getty Images)

Varios especialistas, en 1962, observan el panel de control de Camp Century.

En 1951, Estados Unidos y Dinamarca firmaron el Acuerdo para la Defensa de Groenlandia, lo que permitió a los americanos instalar varias bases en la región. Sin embargo, el plan bélico real que escondía la base -el llamado Iceworm- no se conoció hasta la desclasificación de unos documentos en 1997.

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El tren del terror

Se trataba de construir una base militar bajo el hielo. Un complejo entramado ferroviario de 130.000 kilómetros cuadrados, armado con 600 misiles balísticos ocultos bajo el manto polar y capaces de alcanzar Moscú desde más de 2000 puntos de lanzamiento distintos. Finalmente el proyecto Iceworm fue descartado por una serie de inconvenientes técnicos y políticos (sigue sin quedar claro si Dinamarca, que entonces gobernaba Groenlandia, fue informada). Pero atrás quedó un caramelo envenenado que el cambio climático amenaza con sacar a la luz.

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La foto fue tomada por el propio Ejército americano y muestra la construcción de la base militar en el año 1959

Conscientes de la inestabilidad de la enorme masa de hielo que cubre Groenlandia, los ingenieros norteamericanos habían calculado una esperanza de vida para Camp Century de solo 10 años. debía funcionar entre 1960 y 1970. Pero la naturaleza se mostró menos dócil de lo esperado. En 1962, solo dos años después de la inauguración de las instalaciones, el techo que cubría el reactor nuclear se desplazó debido al peso de la nieve compactada. Dos años más tarde, el techo y los muros estuvieron a punto de colapsar. Un accidente nuclear no es cosa de niños y finalmente se optó por desmantelar la base antes de tiempo. En 1967 se produjo el desalojo definitivo. Pero lo único que se llevaron consigo fueron sus pertenencias y el reactor nuclear. Todo lo demás quedó abandonado con la esperanza de que quedase para siempre enterrado bajo el hielo. Una perspectiva realista, salvo por la aparición de un pequeño inconveniente. el calentamiento global.

El concepto ni siquiera existía entonces, pero unas décadas más tarde es ya una realidad que amenaza con sacar a la luz toneladas de desechos abandonados en el fallido Camp Century.

Toneladas de desechos

«Hay unas 9200 toneladas de basura material, como edificios o infraestructura ferroviaria. Los desechos químicos se componen de 200.000 litros de combustible diésel y una cantidad considerable de bifenilos policlorados», un compuesto químico altamente tóxico prohibido desde 1977. Lo explica William Colgan, investigador de la Universidad de York (Canadá) y autor de un artículo en el que llama la atención sobre el riesgo de que todo aquel material que los ingenieros daban por enterrado para siempre pronto podría quedar al descubierto. La lista de desechos continúa. 24.000.000 de litros de aguas residuales y residuos nucleares provenientes de la central desmantelada.

GREENLAND - MAY 01: Technician unpacks atomic fuel for a polar station's nuclear reactor, Camp Century, Greenland (Photo by W. Robert Moore/National Geographic/Getty Images)

Basura nuclear

Todo este material podría quedar al descubierto. «No es cuestión de si ocurrirá o no. Eso está fuera de duda. La clave es cuándo». Y podría ocurrir, según sus cálculos, en 2090. Urge, pues, reaccionar ante un problema cuyas consecuencias no serán solo medioambientales. También políticas y diplomáticas. De momento los residuos se encuentran, por lo menos, a 35 metros de profundidad. Es demasiado pronto para intervenir. Y demasiado caro. Pero avisados estamos. si no hacemos nada, en unas décadas todos estos residuos acabarán en el océano.

GREENLAND - MAY 01: Crane positions nuclear plant's waste tank, Camp Century, Greenland (Photo by W. Robert Moore/National Geographic/Getty Images)

Tanque que recogía los residuos nucleares. Un peligroso material que sigue bajo el hielo.

Al abandonar la base, dejaron todo detrás, pensando que la nieve se iría acumulando sobre las instalaciones. No contaban con el cambio climático.


PARA SABER MÁS

Documental sobre Camp Century.