Entra en servicio el mayor y más caro destructor de EE.UU. un navío propio de una película de Bond que llega justo con el nuevo presidente. Por V. A. 

Hace 20 años que la Marina de Estados Unidos encargó 32 destructores como este de la foto. Las demoras y los sobrecostes -el precio final de la unidad ha alcanzado los 4000 millones de euros, el doble que cualquier otro navío de su categoría- hicieron que el encargo se redujese a tres barcos. El primero, el USS Zumwalt, acaba de ser entregado y podrá estrenarlo el nuevo presidente, Donald Trump.

El recorte en cantidad y la dilatación en el tiempo han permitido, sin embargo, que los destructores se beneficien de la última tecnología, para gran alegría de los almirantes de la US Navy. Alegría comprensible tras revisar sus revolucionarios elementos. El primero, sus motores de tecnología híbrida que, además de reducir el consumo de combustible, le permitirían acercarse en silencio a sus objetivos.

Ante el radar enemigo parece un pequeño barco de pesca

El segundo, sus formas angulosas, parecidas a las de un submarino, y el casco de fibra de carbono, que le harán aparecer en los radares enemigos -pese a sus 183 metros de eslora, el más largo de su clase- como si de un minúsculo barco de pesca se tratara. Por último, su Sistema Avanzado de Armamento incluye tecnologías capaces de alcanzar blancos más lejanos y con más potencia de fuego que cualquier otro barco de guerra. Ahora, en su base de San Diego (California), su dotación espera a su nuevo comandante en jefe.