Tras diez años de búsqueda, a comienzos de 2011, la inteligencia estadounidense tuvo indicios de que Bin Laden se encontraba en la localidad de Abbottabad (Pakistán). Por José Segovia

El 29 de abril de 2011, el presidente estadounidense dio luz verde a la Operación Lanza de Neptuno sin comunicársela al Gobierno pakistaní por temor a que alguno de sus integrantes la filtrara. El 1 de mayo de ese año, en el este de Afganistán, los miembros del comando SEAL se embarcaron en dos helicópteros rumbo a Pakistán. Obama, su equipo de asesores y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, se reunieron en una sala de operaciones de la Casa Blanca para seguir en directo la acción antiterrorista.

Según el primer comunicado oficial de la Casa Blanca, la operación apenas duró cuarenta minutos y se saldó con la muerte de Bin Laden, un hijo mayor del terrorista, una mujer no identificada y dos hombres. En la primera versión del comunicado de prensa se dijo que el líder de Al Qaeda había utilizado como escudo a la mujer que estaba junto con él, razón por la que fue herida por los SEAL. Días después, el mismo portavoz señaló que Bin Laden no se parapetó detrás de una mujer y que no estaba armado, aunque insistió en que las autoridades pakistaníes no estaban al corriente de la operación antiterrorista.

Parece que Bin Laden era prisionero de agentes pakistaníes poco antes del ataque estadounidense

Algunos medios se preguntaron cómo era posible la pasividad de las tropas pakistaníes de un cuartel cercano al refugio de Bin Laden, que sin duda tuvieron que oír el tiroteo. Hace algo más de un año, el periodista Seymour Hersh -ganador de un Premio Pulitzer por un reportaje sobre la matanza de My Lai en la guerra de Vietnam- escribió un artículo en la London Review of Books en el que revelaba que Bin Laden no estaba libre, sino preso en el complejo de Abbottabad custodiado por agentes pakistaníes. Cuando llegaron los estadounidenses, los pakistaníes ya habían abandonado el complejo, tal y como habían pactado con el Pentágono previamente.

La información que aporta Hersh echa por la borda la versión oficial de la Casa Blanca. Los SEAL llegaron al lugar y se limitaron a ejecutar al líder de Al Qaeda. Según esa hipótesis, el cuerpo del terrorista no fue arrojado al mar, tal y como afirmó la Casa Blanca, sino que se enterró en las montañas de Hindu Kush, las más altas de Afganistán.

Otro indicio

La periodista Carlota Gall, corresponsal de The New York Times, aseguró que los pakistaníes sabían que Bin Laden estaba en el complejo de Abbottabad. Apunta incluso que quizá pactaron con Washington el momento de la ejecución del terrorista.

Chivatazo pakistaní

Washington se enteró del paradero de Bin Laden gracias a un alto cargo de la agencia de inteligencia pakistaní (ISI). Por su información fue recompensado con un puesto de consultor de la CIA en Estados Unidos.