Este artefacto dispara ondas con las que derriba drones. Es un gran invento. Y sencillo: se trata de una antena unida a un pequeño ordenador con diseño de fusil de asalto. Por M. G.

Emite interferencias entre el ‘piloto’ del dron y el aparato. La peculiaridad de este tipo de munición contra los drones es que sus ondas se interponen entre ambos, rompen la transmisión de imágenes y convencen al dispositivo para que amablemente cese su actividad. Se llama Dronegun y se fabrica en Estados Unidos, un país donde estos dispositivos están prohibidos porque no es legal atacar la propiedad privada. Su Ejército, sin embargo, los está probando: los drones-bomba que Isis ha utilizado en Mosul (Irak) han multiplicado el interés en los cazadrones.