René Descartes

¡Quédese en la cama!

El filósofo se distraía con el vuelo de una mosca. Literalmente. Fue un niño enfermizo al que se permitía estar en la cama hasta las once de la mañana. Un hábito que mantuvo en su vida adulta. Una mañana, mientras seguía acostado, se percató de que podía describir la localización de las moscas en su dormitorio trazando líneas imaginarias y perpendiculares a una pared y al techo. Un sistema de ejes que inspiraría el diagrama de coordenadas cartesiano.

Salvador Dalí

El arte de las ‘microsiestas’

El pintor surrealista utilizaba periodos breves de sueño para provocar que en su mente afloraran imágenes nuevas. Lo que hacía era recostarse en una silla y sostener una cuchara sobre un plato, o sujetarla con la barbilla, de tal manera que, cuando los músculos se relajaban al entrar en una fase profunda de sueño, la cuchara caía y el ruido le despertaba. Dalí tomaba al instante lápiz y papel y empezaba a abocetar sus sueños.

Steve Jobs

Mezclar y mezclar

El fundador de Apple entró en contacto con la espiritualidad hindú durante un viaje por la India. Fue alumno de un maestro zen y practicaba la meditación a diario para estimular su capacidad de concentración y reducir el estrés. Además, consideraba que su punto fuerte era el pensamiento asociativo. Jobs mezclaba churras con merinas. Buscaba inspiración en terrenos alejados de la informática, por ejemplo, el diseño modernista.

Mark Zuckerberg

¡No pare de andar!

Las virtudes inspiradoras de una buena caminata ya eran conocidas por los alumnos de la escuela aristotélica. En sus power walks, el fundador de Facebook pasea por Silicon Valley calzado con sus famosas chanclas, acompañado muchas veces por algunos empleados. Entre los pensadores famosos que salían a caminar casi con fervor religioso se encuentran, entre otros, Charles Dickens, Werner Heisenberg, Immanuel Kant o Nassim Nicholas Taleb.

Andy Rubin

El error genial

Los comienzos de Android no fueron como para tirar cohetes. Su cofundador, Andy Rubin, reconoce que el sistema operativo estaba diseñado en un principio para cámaras y no para teléfonos. Un error clamoroso. Pero, como dijo Einstein, quien nunca ha cometido un error nunca ha probado algo nuevo. En el caso del ‘robot verde’, fue cambiar el nicho de mercado y arrasar. Cuando se equivocan, los científicos aspiran a hacerlo «en la dirección correcta».

Brian Eno

¡Rompa con la rutina!

El productor musical sabe cómo desatascar las sesiones de grabación cuando los músicos se quedan sin ideas. Lo hace con un juego de tarjetas. ‘estrategias oblicuas’, se llama. En cada tarjeta figura una tarea para romper la rutina. Todo el mundo coge una al azar. Eno obliga así a los músicos a ‘soltarse’ y probar cosas nuevas, como tocar instrumentos que no son los suyos. Sin miedo a meter la pata, porque, según dice, «el error es una intención oculta».