Basta con tener cautela, pero no es sólo responsabilidad de los menores. La asociación Protégeles recomienda, encarecidamente, la implicación de los padres. Éstas son algunas claves. Por Daniel Méndez

En la mayoría de los casos, el ordenador del menor estaba en su cuarto. Error. Conviene ubicarlo en las zonas comunes de la casa, para tener un mayor control sobre su actividad en la Red. Y, desde luego, nada de facilitar datos personales (teléfono, dirección…) a desconocidos.

Ojo con las “webcams”. Si no hay, mejor. Si hay, restrinja su acceso con una clave de seguridad. Los acosadores pueden hacerse con el control de ellas y controlarlas, incluso sin que el menor sepa que está siendo grabado.

Desconfíe más. No creer cuanto se ve y lee. Es fácil conseguir una foto de un chico o chica para crear un perfil falso y comenzar el acoso. Los padres deben explicar esto a sus hijos.

Contraseñas y preguntas clave. Una de las principales herramientas de coacción de los ciberacosadores es hacerse con las claves de acceso a cuentas de chat, correo y redes. Conviene utilizar claves difíciles de obtener (no 123456 y similares). Hacer lo mismo con las preguntas utilizadas para