Los mandamientos del ex presidente de Google, para ganar mucho dinero y además pasarlo bien

Es mejor que la gente trabaje en la oficina

Trabajar desde casa, cosa que para muchos es la muestra definitiva de una buena cultura empresarial, constituye un problema. Si uno trabaja desde casa, no se producen encuentros personales. Las oficinas tendrían que estar diseñadas para maximizar la energía y las interacciones, no el aislamiento y el estatus.

El desorden es una virtud

El desorden suele ser un producto residual de la innovación y la expresión personal. Su eliminación puede tener unos efectos sorprendentemente negativos.

No hay que hacerle caso al ‘QMC’

Esto es, no que hay hacer caso de la opinión del ‘Que Más Cobra’. A la hora de tomar decisiones, el nivel salarial es irrelevante y la experiencia tan solo tiene valor si sirve para enmarcar un argumento convincente. Llamamos ‘antiguocracias’ a las empresas en las que la experiencia es el argumento definitivo.

La norma ‘de las dos pizzas’

Las empresas tienen que basarse en pequeños grupos de trabajo. Jeff Bezos, el jefazo de Amazon, se atiene a la norma ‘de las dos pizzas’. Un equipo de trabajo tiene que ser lo bastante pequeño como para poder alimentarse con un par de pizzas. Los equipos pequeños hacen más cosas y pierden menos tiempo. Son como las familias: pueden discutir y pelearse, pero suelen mantenerse unidos en el momento de la verdad.

Organice la compañía en torno a las personas que ejercen mayor impacto

Determine qué personas son las que ejercen mayor impacto y estructure todo a su alrededor. Decida quién va a dirigir la compañía basándose en el rendimiento personal, y no por la función que desempeñan o por su experiencia. Identifíquelos y deles más cosas que hacer.

Preste apoyo a los divos

Si sus aportaciones están al nivel de sus egos, los divos merecen ser tolerados y hasta protegidos. Las grandes personas muchas veces son extrañas y difíciles. Hay que apoyar a los divos siempre que sus logros estén por encima de los daños colaterales provocados por su carácter.

Saturados de trabajo, pero bien

El equilibrio entre el trabajo y la vida personal es otro concepto asociado a las prácticas directivas supuestamente ‘buenas’ que puede resultar insultante para los empleados más dedicados. La propia frase forma parte del problema: para muchas personas, el trabajo es una parte importante de la vida personal. Si es usted un directivo, su responsabilidad es que el trabajo resulte gratificante, no la de que sus empleados disfruten de una semana laboral de 40 horas.

Diversión o no

Una buena nueva empresa, un buen proyecto tiene que ser divertido. Gran parte de esa diversión tiene que ver con las risas, las bromas y el disfrute con los colegas de trabajo. La mayoría de las empresas se esfuerzan en la Diversión con mayúscula. Del tipo: este viernes se celebra una fiesta o la cena anual de la empresa Diversión garantizada. Pero el problema de estos eventos es que no son divertidos en absoluto.

Tome las decisiones a partir de los datos

En Google empezamos las reuniones ofreciendo datos a los demás. No tratamos de convencerlos diciendo “creo que”. Los convencemos diciendo “fíjense en esto”.

Establezca una cultura del ‘SÍ’

Las compañías recurren a elaboradas estrategias para decir que ‘no’. hay que conseguir la aprobación de los superiores, organizar una reunión tras otra El ‘no’ viene a ser una pequeña muerte para los creativos brillantes. El ‘no’ es indicio de que la compañía ha perdido el empuje inicial.

Pero cuidado con decir siempre que Sí

El hecho de conseguir que todos digan que sí no implica que haya conseguido llegar a un acuerdo; lo que implica es que está tratando con un hatajo de servilones. El conflicto es necesario para decidirse por la mejor idea.

No haga lo mismo que la competencia

Esta fijación acostumbra a degenerar en una interminable espiral descendiente a la mediocridad. Nada es tan estimulante como un competidor. Pero si centra usted toda la atención en su competidor, al final no creará producto alguno que resulte innovador.

Lo más importante es contratar a las personas indicadas

Una plantilla laboral formada por magníficos individuos no tan solo hace un trabajo estupendo, sino que también atrae a otros magníficos individuos.

Despedir a un empleado es un asco

Hay personas que, de hecho, disfrutan a la hora de despedir a alguien. Cuidado con ellas. Los despidos constantes generan una cultura del miedo llamada a fracasar, y eso de al que no sirve lo despido al momento es un pretexto para no dedicar más tiempo a los adecuados procesos de contratación.