Cada año ingresan en la Biblioteca Nacional (BNE) alrededor de 900.000 nuevos títulos: libros, por supuesto, pero también periódicos, folletos, carteles, partituras, mapas y documentos audiovisuales y sonoros.  Por Daniel Méndez

Son en torno a 20 toneladas mensuales de material, compuesto principalmente por el llamado depósito legal, los cuatro ejemplares de cada obra publicada en España que todo editor debe entregar a la Biblioteca Nacional. Desde ese momento se clasifican, sellan y catalogan hasta recibir su correspondiente tejuelo, la pegatina ubicada en el lomo que indica su localización en los fondos del centro. Poco a poco, esos títulos se van poniendo a disposición de los usuarios.

Biblioteca Nacional

Pero no solo de los que se acercan al centro, sino de todo aquel que acceda por Internet a consultar la cada vez mayor cantidad de obras digitalizadas. La BNE no ha dejado de pasar libros de papel al formato electrónico desde que en 1993 llegaran los primeros 20 ordenadores de la institución. Pero es que no solo de libros vive la BNE: alberga, a su vez, más de 500.000 documentos sonoros y otros tantos de vídeo, en formatos que van desde los cilindros de fonógrafo hasta los últimos Blu-ray, muchos ya al alcance de cualquiera que se pasee por la BNE o por su web:

Letras y números

250 kilómetros de estanterías entre sus sedes de Recoletos y Alcalá de Henares.

106.351 títulos entraron por depósito legal a lo largo del año 2010.

1.053.731 euros se destinaron en 2010 a la adquisición de fondo moderno y antiguo.

600.000 volúmenes se albergaron en sus 2607 estantes cuando se inauguró la Biblioteca Nacional (BNE) en 1896.

20º centígrados (con una variación de dos grados) es la temperatura constante de la Biblioteca Nacional para la conservación. La humedad es del 45% +5.

CÓMO CONSERVAR ‘LAS JOYAS DE LA CORONA’

Lope, primer facsímil 

Biblioteca Nacional facsimil Lope de Vega

En 1864 el político y escritor Salustiano de Olózaga realizó la primera reproducción facsímil de España y creó la Sociedad FotoLito-Zincográfica. Se transferían fotos en planchas de cinc para reproducir así mecánicamente obras antiguas. La primera, un manuscrito de Lope de Vega de 1612.

El beato de Liébana

Beato de Liebana Biblioteca Nacional

La Biblioteca atesora dos de las 35 copias que se conservan de los comentarios al Apocalipsis que un monje del monasterio cántabro de Santo Toribio de Liébana hizo en el año 776, ante el «inminente» fin del mundo. De valor incalculable, su preservación es prioritaria.

El arte ‘japonés’

arte japones Biblioteca Nacional conocer cultura

La BNE es pionera en usar prácticas tradicionales de restauración oriental como el karibari, nombre del papel que se utilizaba en Japón para separar estancias y en biombos. Al estar al aire libre, para proteger las obras de arte que lucían, se desarrolló una sutil técnica.

Los códices de da Vinci

Codices Da Vinci, conocer, cultura, Biblioteca Nacional

Restaurar los Códices de Leonardo, que pronto serán expuestos en la Biblioteca, era una tarea delicada: había que desencuadernar el original sin dañarlo. Lo lograron siguiendo el modelo de los códices conservados en el Victoria and Albert Museum de Londres… tras más de 3 años de trabajo.