Dos científicos atribuyen al tenista una «capacidad de reacción sobrehumana» tras meses de estudio. Por V. A. 

Ver jugar a Rafa Nadal es una experiencia científica. Lo es, al menos, para Rudy Behnia y Thomas Jessel, neuroinvestigadores de la Universidad de Columbia que se han pasado meses destripando en vídeos los movimientos del mejor tenista español de la historia. Su conclusión: «Su capacidad de reacción es sobrehumana». Para sustentarlo, han estudiado el proceso neurológico-muscular que lleva a Nadal a realizar cada golpe. Según dicen, su percepción visual fuera de lo común y su capacidad para captar y procesar información relevante -como los movimientos del rival y de la bola, el viento…- , con mayor precisión y velocidad que la media le permiten decidir en milisegundos cómo golpear la pelota con gran fiabilidad.

Son claves su rapidez mental y la precisión de sus respuestas físicas

Dicho de otro modo, según Behnia y Jessel, su mecanismo fisiológico le permite a Nadal accionar los músculos de sus piernas, brazos y abdomen con una anticipación fuera de lo común, porque su cerebro trabaja también de un modo fuera de lo común.

Visión

Nadal percibe la altura y dirección de cada golpe, el efecto que lleva y cómo debe pegarle a la bola de forma más certera y rápida que sus rivales.

Cerebro

Goza de una capacidad excepcional para procesar y filtrar las señales visuales que recibe y tomar la decisión adecuada.

Músculos

Las neuronas responsables  del movimiento muscular envían sus órdenes a una velocidad superior a la media