Toneladas de arena, dunas gigantes y, de pronto, una esmeralda

Es el oasis de Huacachina, a cinco kilómetros de la ciudad de Ica, en el sur de Perú. El enclave es asombroso: las aguas verdosas están flanqueadas por palmeras, eucaliptos y huarangos. Y, tras ellos, un balneario construido en los años cuarenta; hoteles, como el Mossone, levantado en la década de los veinte, y casas con piscina.

El oasis es destino habitual de los locos del surf sobre la arena, y es el hogar -cuenta la leyenda­- de Huacay China, la doncella que ­pena su mal de amores convertida en una sirena que habita en el lago.