Es el artista chino con mayor proyección internacional, junto con Ai Weiwei. Es también el primer pintor vivo que expondrá en el Prado obra inédita producida en el propio museo. Por Daniel Méndez

Le contamos quién es este creador de pinturas ‘explosionadas’ con pólvora.

«La pólvora es energía y espiritualidad», dice Cai Guo-Qiang. Y sabe de qué habla: el ‘polvo negro’ es su aliado creativo desde hace más de 30 años.

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 ‘Elegy’, ‘performance’ pirotécnica de 2014 en Shanghái

Este artista nacido en Quanzhou (China) en 1957 comenzó a explorar el potencial de los explosivos durante su estancia formativa en Japón, entre 1986 y 1995, y desde entonces ha trabajado siempre con la pólvora.

Famoso por sus obras efímeras en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008, ya se ha encumbrado también en el arte contemporáneo

Con ella ha alcanzado la fama, en espectáculos efímeros como la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008, y se ha abierto las puertas de las grandes pinacotecas de arte contemporáneo del mundo: desde el MoMA de Nueva York a la Tate Gallery de Londres, pasando por el Guggenheim o el Shanghai Art Museum. Y con ella bajo el brazo -con esa misma pólvora que lo ha hecho famoso- ha acudido ahora al Salón de Reinos del Museo del Prado.

‘Imitando’ a Velázquez

A lo largo de septiembre, Guo-Qiang ha hecho de este espacio su lugar de trabajo. Allí, bajo el influjo de los grandes nombres del museo madrileño

-Goya, Velázquez, Rubens o Tiziano-, Qiang ha desarrollado un proyecto en el que lleva meses trabajando y cuyo resultado final -que incluirá un gran lienzo de 18 metros de ancho realizado en directo- se podrá ver en la muestra El espíritu de la pintura, que se inaugura el próximo día 25.

«Hemos querido invitar a un artista contemporáneo a trabajar en este espacio y que convirtiese durante unas semanas el Salón de Reinos en su taller. Como hicieron en su día los grandes artistas del Barroco, Velázquez incluido», dijo el aún entonces director del Prado Miguel Zugaza en la presentación de un proyecto que se ha convertido en su adiós al museo que ha dirigido durante tres lustros.

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Este lienzo, ‘Centinelas del valle encantado’, fue ‘pintado’ con pólvora y mide 16 metros. La pólvora es para Qiang un elemento creativo cuyos resultados apenas se pueden anticipar

Guo-Qiang, por su parte, resalta lo oportuno de trabajar con la pólvora en el Salón de Reinos: albergaba los óleos más preciados en tiempos de Felipe IV, pero fue también, posteriormente, Museo del Ejército. La pólvora vuelve de esta manera a este salón del palacio del Buen Retiro, ahora como instrumento creador.

La directora de cine y guionista Isabel Coixet ha seguido y registrado con su cámara el proceso, tanto en el estudio neoyorquino del artista chino como en el propio Museo del Prado. «Admiro a Cai -dice Coixet- desde hace muchísimo. La espectacularidad y la belleza de sus obras dejan boquiabierto a medio mundo, a mí incluida. Es como si la inundación que hace en el cielo de colores, fuego y resto de pólvora lo conectase con algo elevado, místico y claramente único».

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‘Head on’, pieza que integró la muestra del artista en el Guggenheim de Bilbao en 2009. Se ven 99 reproducciones de lobos que chocan contra un muro. Reflejo de la tendencia humana a seguir las ideologías… y no aprender de sus errores

El resultado de ese seguimiento de Coixet será un documental, también titulado El espíritu de la pintura. Una versión corta, de unos 20 minutos, de la cinta se exhibirá en el edificio de los Jerónimos, durante la propia exposición. El largometraje completo será de una hora, mostrará hasta el último momento de montaje de la exposición y en principio estaría listo para fin de año.

A la sombra del Greco

Citaba Miguel Zugaza a Velázquez. Pero el nombre clave detrás del proyecto es, en verdad, el Greco. Por su ‘culpa’ nació esta excepcional muestra. En una visita a la exposición celebrada en 2014 con motivo del cuarto centenario de la muerte del autor de El entierro del conde de Orgaz, el propio Guo-Qiang le contó a Zugaza un peculiar viaje que había realizado años atrás en compañía de su hija: desde Creta hasta Toledo, pasando por Venecia y Roma, siguiendo los lugares claves de la vida del Greco.

«Ya desde pequeño recibí mucha influencia de la era dorada del arte español. Y después he podido ver en diferentes visitas a los grandes maestros de la colección. Velázquez, Goya, Rubens, Tiziano…». Con todos ellos dialoga en este proyecto que reflexiona sobre temas como el orgullo o la espiritualidad. «Cuando visitaba el Prado -cuenta el artista-, era como un niño que vacilaba, presenciando un campo inmenso sin límites. Un campo de pinturas. Así que el día en que el director del museo me invitó a participar en esta exposición fue como si me llamara y me dijera. ‘Bájate al campo a cultivar’». A cultivar pinturas a partir de explosiones; a establecer puentes entre el arte clásico y el contemporáneo, entre Oriente y Occidente, entre la pintura y el espíritu. Sus armas -nunca mejor dicho- son la pólvora y una presencia inusitada del color en la trayectoria del artista chino más conocido en la actualidad, con permiso de Ai Weiwei.

“En el Prado -dice el artista- siempre he sido como un niño en un campo de pinturas. Esta muestra es como si me hubieran dicho: ‘ven a cultivar'”

Aunque no siempre resulte evidente, hay en sus obras una reflexión política e ideológica. La propia elección de la pólvora -un elemento creativo cuyos resultados solo pueden anticiparse y controlarse hasta cierto punto- supone una respuesta al exceso de control, artístico y social, que él vivió en su juventud en China.

El propio Guo-Qiang evidencia y subraya la relación entre la pólvora y el arte. «¿ Por qué es tan importante que estas explosiones violentas resulten hermosas? Porque el artista, como el alquimista, tiene que transformar ciertas energías, usando polvo para obtener oro».

‘Quemar’ la obraconocer, arte, cai guo qiang, chino, museo del prado, xlsemanal

El Salón de Reinos del Prado se ha convertido en el estudio de Guo-Qiang. Allí produce obras con pólvora. Su residencia artística en el museo culminará con la creación en directo de la última parte de ‘El espíritu de la pintura’, una obra monumental: 18 metros de ancho, que se expondrá con las demás el 25 de este mes.