El Museo del Prado profundiza en la obra de uno de los grandes renovadores del arte español del siglo XIX. Por Suzana Mihalic

El autor: Mariano Fortuny Marsal (Reus -Tarragona-, 1838-Roma, 1874)

Cazador de la luz y el color

fantasia arabe de mariano fortuny

En 1860 estalló la guerra entre España y Marruecos. La Diputación de Barcelona envió al joven Fortuny para que documentara gráficamente la contienda. El pintor quedó maravillado por la luz, el color, los tipos y las costumbres marroquíes. Plasmó con intensidad, precisión y colorido escenas en las que predomina el movimiento. Fue Fortuny un artista de fama internacional, un maestro de la acuarela, el aguafuerte y el óleo y un gran contribuyente al orientalismo europeo.

Fantasía árabe / Mariano Fortuny / Óleo sobre tela, 52×67 cm 1867 / The Walters Art Museum, Baltimore, Maryland

1. La composición: aglomeración horizontal

Haber actuado como cronista de la guerra hispano-marroquí abrió a Fortuny un mundo nuevo que llevó a muchos de sus lienzos. Quedó fascinado por África, su luz y sus rituales. Este cuadro, titulado Fantasía árabe, lo pintó en 1867 después de haber realizado otras versiones de esta misma escena. La composición se asienta en la franja horizontal, donde se amontonan los espectadores, para observar el espectáculo en primer plano.

2. La iluminación: ¿una cueva?

No queda muy claro si la escena es tan oscura porque se celebra de noche o porque tiene lugar en una especie de cueva, ya que la luz proviene de una abertura superior que parece la entrada a un espacio subterráneo, tapado a propósito con una estructura geométrica y plana que deja al aire un pequeño espacio. Las tímidas pinceladas de color azul claro sugieren que se ve un poco del cielo y la luz diurna.

3. Preparación: dibujos previos

Mariano Fortuny plasmó en dibujos las figuras y escenas de la ciudad de Tánger que más le llamaban la atención. Tiempo después, estos dibujos los introdujo en muchos de sus cuadros. Lo hizo con el piojoso de este lienzo. Fortuny lo había pintado previamente en aguafuerte sobre papel y luego lo trasladó a esta escena en la que contrasta por su aspecto diferente respecto al resto de los personajes.

4. El león: aumenta el dramatismo

Un grupo de caudillos árabes, situados en el lado derecho de la escena, intenta dominar a un león. En su versión anterior del cuadro, Fortuny pintó una ternera en su lugar. Con muy pocas pinceladas logra transmitir la furia del animal, que muestra sus imponentes colmillos, lo que convierte esta versión en la más dramática de todas.

5. El baile: un ritual enérgico

A diferencia de la Fantasía árabe que Delacroix pintó 34 años antes y donde los cabileños cabalgan al galope disparando sus fusiles al aire, Fortuny representa a los personajes en un baile extasiado y al son de sus fusiles, que descargan contra el suelo. Las figuras con los pies levantados del suelo transmiten gran energía en movimiento en el círculo de los cuatro guerreros.

6. El color: rojo violento

Predominan los tonos ocres y el blanco de las túnicas y turbantes. Estos tonos son interrumpidos por el rojo violento del fuego de las balas y alguna tela que vuela alrededor de los que bailan. Hay un fuerte contraste de tonos claros y oscuros que marcan la luz y la sombra. Y con pinceladas rápidas el artista resalta detalles en el círculo de los cuatro guerreros.

La exposición Fortuny (1838-1874) se puede disfrutar en el Museo del Prado hasta el 18 de marzo.


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