Los campeones mundiales de funambulismo sobre cinta elástica marcan nuevos récords… y lo recomiendan como terapia. Por Fátima Uribarri

Van descalzos. No utilizan barras ni ninguna otra herramienta para mantener el equilibro.Caminan sobre una cinta elástica de solo 2,5 cm de anchura. Lidian con el viento. Y con el sube y baja de la cinta. Hay momentos en los que el balanceo es muy pronunciado y estos equilibristas deben bracear y contorsionarse para no caer. Para no caer entre dos picos de los Alpes franceses, a 3000 metros sobre el nivel del mar. Así han logrado una nueva proeza Pablo Signoret, Rafael Bridi y Guilherme Coury. Acaban de batir el récord de altura de slackline: equilibrismo sobre una cinta elástica. No es funambulismo porque no se camina sobre un cable tenso: la cinta se cuelga floja. Estos ‘locos de las alturas’ nunca tienen suficiente.

Han recorrido 1,6 km de distancia sobre una cinta a 340 m de altura

Pablo Signoret batió solo unos meses antes de esta nueva gesta el récord de distancia junto con Nathan Paulin y Lucas Milliard. Cruzaron (a 340 m del suelo) 1,6 km de distancia en el circo de Navacelles, una zona geológica de Francia bastante particular y muy azotada por el viento. A ellos eso les parece una menudencia: «Un poco de viento constante ayuda a que la línea se estabilice», explica Pablo Signoret, de 18 años. Pero, si el viento es fuerte, «la línea empieza a comportarse como una víbora», reconoce. Y se ríe. Asegura que el slackline es estupendo para el equilibro mental y que también es fabuloso por la camaradería que se vive en el grupo que monta las expediciones.