Cada vez, más gente practica el más peligroso de los deportes extremos. Por L. O. 

Lo que llamamos ‘deporte extremo’ comenzó en el siglo XIX, en la época dorada de los exploradores. Al mismo tiempo que algunos caballeros descubrían los lugares más remotos del planeta, otros intentaban descubrir los límites físicos del hombre. En esa línea, el salto BASE como deporte extremo es sólo un paso más. El nombre es un acrónimo inglés de los cuatro tipos de objetos desde los que se puede saltar: building (‘edificio’), antenna (‘chimeneas’ o ‘torres eléctricas’), span (‘puentes’ o ‘vanos’); earth (‘precipicio’ o ‘formación natural’). El término fue acuñado por el cineasta Carl Boenish, quien en 1978 filmó los primeros saltos en el Parque de Yosemite, en California.

Estos saltos son muy complejos y requieren un equipo específico para cada localización. No sirven los paracaídas normales. El riesgo es enorme, porque una simple brisa puede arruinar el salto… y la vida. Pero ello no impide que cada vez haya más practicantes y escuelas. Aunque no todos los saltos se ‘declaran’, entre otras cosas porque los que se hacen desde edificios urbanos son ilegales.