Viajamos al lado oscuro del universo para aclarar algunos conceptos y no perdernos en el desconocido mundo del cosmos. Por L.G.

MATERIA OSCURA

Se llama ‘materia oscura’ porque no emite ningún tipo de radiación electromagnética (como la luz).
No se ve ni se puede registrar. Al menos, hasta ahora. Su existencia se puede deducir a partir de los efectos que produce en la gravedad de las estrellas y las galaxias. Es un tipo de materia presente en el universo, que no es materia bariónica (materia ordinaria) ni neutrinos (partículas muy pequeñas, que se mueven casi a la velocidad de la luz y no interaccionan casi con nada en el universo). Se cree que constituye el 27 por ciento del universo.

ANTIMATERIA

No hay que confundir la materia oscura con la antimateria. La antimateria es como la materia ‘visible’, pero hecha de partículas cuya carga eléctrica está cambiada de signo (el protón tiene carga negativa y el electrón, positiva). La antimateria se forma con antipartículas: del mismo modo que un átomo de hidrógeno consiste en un electrón que orbita alrededor de un protón, si juntáramos un antiprotón con un antielectrón tendríamos un átomo de antihidrógeno. Ya ha sido logrado en el CERN.

AGUJEROS NEGROS

Un agujero negro no tiene nada que ver con la energía oscura. Es una «región finita del espacio» en cuyo interior existe una concentración de masa tan elevada como para generar un campo gravitatorio de tal magnitud que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de él. Que sean espacios ‘reales’ no hace que estos agujeros sean menos misteriosos. De hecho, en ellos las leyes de la física como las conocemos dejan de tener sentido. Para adentrarse, hay que echar mano de la física cuántica y de Stephen Hawking, el mayor experto en agujeros negros.

ENERGÍA OSCURA

Si le asombra que el universo pueda estar constituido por un 27 por ciento de materia oscura, ‘alucinará’ con el siguiente dato: el 68 por ciento del universo es energía oscura… que tampoco sabemos lo que es. Eso sí, los científicos la estudian. Aquí va una breve explicación: el universo está en expansión desde el Big Bang, es decir, todo -estrellas, galaxias…- se aleja de todo. Al mismo tiempo, las galaxias ejercen una fuerza de gravedad entre sí mismas que impide que salgan disparadas en esa expansión. Eso sí, desde hace 20 años se sabe que el universo se expande cada vez más rápido. Para que esto suceda, según las leyes físicas que conocemos, hace falta algo que lo esté acelerando, alguna ‘fuerza’ misteriosa. A lo que genera esa fuerza se lo llama ‘energía oscura’. De ahí la predicción de que el universo, a medida que sus galaxias se alejen entre sí y se vayan apagando, terminará en una nada fría y oscura.

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