Su apellido, tan español como el relato que le vio nacer, y una rara afición por los dientes de leche de niños de todo el mundo nos obliga a salir a la caza y captura del personaje

Para empezar, ostenta un récord digno de Guinness: es el animal con más dientes. Los cuenta por miles, por millones. Piezas de leche que canjea a los niños (sus compinches) de madrugada (nocturnidad) y a cambio de recompensas (alevosía) que oscilan entre la consabida moneda de euro y el pack dentífrico completo.

ratoncito perez

¿Pero quién se esconde, en realidad, detrás del sospechoso habitual más conocido como Pérez? ¿De dónde procede su desmedido afán por acumular implantes? ¿Es acaso otro de esos excéntricos multimillonarios que elaboran diabólicos planes para dominar el mundo? ¿Actúa solo o con un combo similar al de las ratas de Hamelin? ¿Por qué nunca da la cara cuando congéneres suyos como Mickey Mouse, Stuart Little, Pixie y Dixie, Speedy González, Superratón, Jerry (sin Tom) o el de Susanita, por citar algunos, viven de explotar la suya al abrigo del marketing empresarial?

Pancracio Celdrán, antropólogo del lenguaje y escritor, maneja información reservada sobre este Mus musculus (nombre científico del ratón doméstico) que actúa en la clandestinidad: «La tradición antigua aconsejaba no dejar al alcance de cualquiera el diente caído al niño -comenta-, pues hallado por persona o animal inconveniente podría perjudicar a la criatura. Asimismo se mantenía la convicción de que el primer diente, puesto alrededor del cuello, aleja los terrores nocturnos y alivia el dolor de dentición. En cuanto a su nombre, parece que data del siglo XVIII llamar así al ratón encargado de retirar el primer diente del niño. No obstante, este Pérez no tiene nada que ver con el apellido, sino con un derivado del latín peredo = devorar, roer ávidamente.»

Investigadora y estudiosa de los hábitos del sospechoso, Alicia Muñoz Álvarez es profesora de Literatura Infantil y Juvenil y de Animación a la Lectura en Cursos de Formación de Profesorado.  Sostiene esta experta que hasta la publicación en 1902 de un cuento titulado Ratón Pérez, del padre jesuita Luis Coloma, no hay noticia de que esta tradición fuera recogida por escrito. «Fuera de la anécdota -asegura-, el cuento es totalmente original y fue redactado con anterioridad, para dedicárselo al rey Alfonso XIII. El manuscrito original se conserva en la Real Biblioteca de Palacio de Madrid, en una cámara de seguridad. En el relato, el personaje Ratón Pérez está humanizado y es un fiel representante de las formas y costumbres burguesas de finales del XIX

El padre Coloma (1851-1915) escribió de su letra y puño el relato infantil Ratón Pérez para el rey niño Alfonso XIII, cuando se le cayó un diente -contaba ocho años-; y el rey Buby I, uno de sus protagonistas, no es otro que Alfonso XIII (abuelo de don Juan Carlos I), a quien su madre llamaba cariñosamente Bubi. De esta forma, el autor del relato hace coincidir en una historia de ficción a un personaje prodecende de la tradición popular, el Ratón Pérez, con un personaje auténtico. Alfonso XIII fue un niño débil de salud, mimado y caprichoso. Huérfano de padre desde que nació, recibió del padre Coloma una atención especial. El argumento tiene la estructura de un viaje que comienza en un palacio y termina en una humilde buhardilla ubicada en la madrileña calle del Arenal. Sus cómplices.

Retrato ‘rabot’

«(…) un ratón muy pequeño con sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de lienzo crudo y una cartera roja, terciada a la espalda. (…) Su conversación era variada e instructiva y su erudición pasmosa», así describe el jesuíta Luis Coloma al ratón Pérez original. Pasado el tiempo, la imaginación de cada niño se encargó de dar forma y color al pequeño roedor. Sobre estas líneas, dos versiones actuales del personaje en cuestión realizadas por alumnos de Primaria.